La energía eléctrica es el servicio estelar básico de la sociedad. Desde él se irradia la producción de alimentos, su preservación, hasta el funcionamiento de otros servicios. A él está conectada la producción industrial, el comercio, el ejercicio político-administrativo del Estado, las comunicaciones, funcionamiento del trasporte, todo surtido energético, su control urbano, semáforos, el sistema de salud público, privado hasta el funcionamiento doméstico familiar. Incluye la red de otros servicios, equipos, artefactos, para la existencia familiar, social, humana. Energiza la comunicación, información, el entretenimiento hasta el entramado de relaciones sociales y familiares.
Esta pléyade de conexiones ha sido resumida, simbolizada, divinizada, por los venezolanos como La Luz ¡Se fue la luz! ¡Llegó la luz!
El Destructivismo del Siglo XXI en su ruta invencible hacia la miseria total, ha trastocado la carga simbólica de la noción iluminativa, liberadora, en una referencia negativa, traumática. No solo desvelo físico-psicológico, sino también la aplicación a domicilio de la tortura degradante, a escala nacional.
Como contrapartida, la tortura, el maltrato energético, ha aguzado el sentido, la sensibilidad y las respuestas políticas de los venezolanos. Cualquier ciudadano de a pie está armado de un arsenal analítico que comprende el racionamiento eléctrico como ineficiencia, fracaso del modelo chavista, hasta el uso de los servicios públicos como control político, social, en una guerra híbrida, utilizarlos como forma de asedio, sometimiento, humillación. Mantener minusvalizado al ciudadano frente al Estado omnipotente, bajo ocupación ansiosa, desde su interior psicológico, bajo la incertidumbre azarosa de acceso al agua, gas, electricidad, combustible. Hacer depender la existencia humana, social, de la decisión estatal, autoritaria, totalitaria.
Contrario al fluido eléctrico, circula ágil la mentira, condimentada de cinismo, apelaciones zoológicas, incluye iguanas, tornado insumo humorístico que no aminora la ira y el reclamo de la ciudadanía, que ha comenzado a calentar las calles del país a cualquier hora.
Lo que ha ocurrido no puede simplificarse en el colapso del sistema eléctrico nacional, es la revelación encandilante del fracaso del Social- Destructivismo del Siglo XXI, calcado del modelo soviético- cubano del S.XX.
La expiración de una franquicia del autoritarismo, blindada de oscuridad, opacidad, secretismo, para el ejercicio totalitario sin separación de poderes, forjada en la apropiación- expropiación de la riqueza pública y privada, pensamiento único, consiguiente eliminación de democracia, libertad, control social para la indignidad humana, miseria, destrucción de la educación, naturalización de la corrupción, su impunidad y la más grande violación de DD.HH. y crímenes de lesa humanidad contemporánea, adscribiendo al país a circuitos oscuros y tenebrosos del planeta, giran alrededor del terrorismo geopolítico y el tráfico de sustancias indeseables.Es esa oscuridad, la que estamos confrontando, es por laluz de la libertad, la democracia, la prosperidad que buscamos para todos. Elecciones ya, luchemos con María Corina por el cambio.




