La gastronomía en Carabobo se ha vuelto un punto fuerte en las discusiones de aquellos que disfrutan del buen comer. El crecimiento de propuestas gastronómicas en la zona norte y la aparición de eventos que amplifican la cultura culinaria de la región han hecho click en aquellos que se dedican a este sector, por lo que impulsar una nueva ley es el norte de algunos.
La idea emana de la recién creada Cámara Gastronómica de Carabobo, presidida por la abogada María Patricia Hernández. Ella no solo es una experta en leyes, sino que también tiene un restaurante en el cual ha volcado su pasión por la comida. De ahí parte la idea de crear un marco normativo para la gastronomía, pero con sello carabobeño.
Hernández explica que se rodeó de un amplio grupo de expertos y también cuenta con el apoyo de la ingeniera Cándida Ángel, quien ha sido el brazo articulador para la creación de todas las cámaras gastronómicas del país. Hasta el momento hay en Bolívar, Aragua, Miranda, Caracas y Carabobo.
En exclusiva para El Carabobeño, Hernández detalló que la propuesta fue entregada hace menos de un mes durante la juramentación de la nueva junta directiva de Conseturismo.

Propuesta para proteger
Por los momentos, la abogada puntualiza que no es un proyecto de ley, sino más bien una exposición de motivos; es decir, un abrebocas que permita empezar a crear las mesas de discusión y de trabajo con los diversos sectores que componen el área gastronómica. Aquí destacan chefs, restauranteros, especialistas en turismo, en patrimonio cultural culinario y críticos en el área.
Después se crearía el proyecto de ley que iría a la Asamblea Nacional. A partir de ese punto, la Cámara de Gastronomía busca crear un marco normativo que proteja la cultura gastronómica de Venezuela. Pero la ley es mucho más ambiciosa, y Hernández explica que se puede entender la terminología de protección gastronómica como muy amplia. “No se puede proteger una receta como tal, pero sí puedes proteger toda la cultura y tradición que la envuelve”.
Alimentos de tradición como las panelitas de San Joaquín, las conservitas de coco o panes tradicionales son objetivos a proteger mediante su promoción y difusión. “Es un incentivo, pero también un mensaje de unidad para todos los que componen el sector”.
Proyectos como este no son novedosos en otras latitudes del mundo, pero sí para un contexto como el de Venezuela, en donde hay atrasos en materias normativas de diversos enfoques.
Sin embargo, la aparición de esta propuesta, dice Hernández, no es más que reflejo de lo que representa el sector gastronómico, no solo en el país, sino en Carabobo. Además, en el caso de las leyes, existen muchas que incluyen de manera fragmentada temas vinculados a la comida, como el área sanitaria, puntualiza. “Buscamos unificar y enaltecer ese patrimonio”.
La comida al poder
No es sorpresa entonces que en 2025 la Cámara Venezolana de Franquicias reportara, mediante un estudio elaborado en conjunto con la Universidad Monteávila, que la gastronomía es el bastión principal en el ecosistema de franquicias. De acuerdo con el estudio, el 50 % del mercado pertenece a este sector.
Aquí confluyen marcas de renombre internacional y otras de carácter local, como pasa con McDonald's o Arturo's.
Desde el gobierno también se han hecho esfuerzos por lograr la protección de la que tanto habla Hernández. Así lo ha informado en reiteradas oportunidades el Ministerio de Cultura cuando firmó el expediente para postular a la hallaca venezolana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la UNESCO.
Este hito es la continuación de una estrategia de largo aliento que tuvo su primer gran triunfo en diciembre de 2024, cuando el casabe fue reconocido por la UNESCO en una postulación conjunta con Cuba, República Dominicana, Haití y Honduras. Para este 2026, Venezuela busca el protagonismo individual de sus íconos más íntimos: la arepa y la hallaca. Para la arepa, el Estado ya ha consignado un robusto archivo audiovisual y fotográfico que sustenta su carácter indispensable en la dieta y cultura del venezolano.
El blindaje jurídico de estos sabores comenzó formalmente en marzo de 2019, cuando gremios culinarios impulsados por los chefs Alexander Varón y Juan José Hassan lograron que el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) otorgara registros oficiales con fuerza de ley. Gracias a este esfuerzo técnico, platos como el pabellón criollo (A00034), la cachapa (000657) y el dulce de lechosa (000212) cuentan con certificados que los protegen de apropiaciones indebidas por parte de terceros países o corporaciones, otorgándoles estatus de Patrimonio Cultural de la Nación.

La internacionalización
Muchos de estos platillos no son extraños para la población mundial. Hace tan solo ocho meses, el reconocido futbolista Arturo Vidal fue fotografiado comiendo cachapas en un restaurante en Chile. La migración venezolana, que pasa de los siete millones, ha ayudado a hacer de la comida local una forma de colonización mundial y una plataforma para conocer el país.
Por tal motivo, María Patricia Hernández ve en esa ley una oportunidad para perfilar la gastronomía venezolana no solo como un baluarte, sino como un atractivo turístico que genere poderosos dividendos al país.
De ahí que en Carabobo se realicen importantes eventos para dar a conocer ofertas culinarias. Solo en abril ya se han planteado o desarrollado eventos como el Festival del Sancocho en Patanemo y Carabobo Come Carne, sin mencionar todos los eventos que se desprenden del As Gastronómico y cómo eso genera un tema de conversación en torno a la comida que fortalece la cultura y la percepción sobre los alimentos.
Luis Pérez, presidente de la Comisión de Gastronomía de la Cámara de Comercio de Valencia, explicó que del 100 % de emprendimientos en Venezuela, el 60 % pertenece al área culinaria.









