La memoria de las víctimas volvió a ocupar el centro del debate político en Carabobo. Orlando Moreno, coordinador nacional de Derechos Humanos de Vente Venezuela, presentó los avances de una gira nacional que busca documentar las violaciones de derechos humanos ocurridas durante los años del chavismo, madurismo y el denominado "rodrigato". La intención es recopilar testimonios de persecución política, detenciones arbitrarias y hostigamiento contra dirigentes y ciudadanos.
La actividad formó parte de un recorrido que ya ha pasado por gran parte del país y que, según explicó Moreno, está entrando en su fase final. "Faltan cuatro estados". Pero la estrategia tiene un segundo objetivo, el reencuentro de los políticos y activistas con personas que han sido perseguidas por razones políticas.
Uno de los puntos más sensibles abordados durante el encuentro fue el reciente proceso de liberaciones parciales de detenidos. Para el coordinador de Vente, las excarcelaciones no representan una solución al problema de fondo.
"Hombre Nuevo es una burla. El gobierno pretende utilizar el dolor de nuestra gente para lavarse la cara. Hablan de libertades selectivas cuando fue el propio sistema el que llevó a muchos presos a vivir penurias y violaciones de todo tipo".
Este político oriundo de Delta Amacuro entiende bien que para hablar de justicia en Carabobo, Rafael Lacava debe enfrentarse a la justicia. Lo tilda de violador de derechos humanos y le recuerda que fue él quien en el Fuerte Paramacay tenía esposadas a centenares de personas y les hacía "psicoterror".
A su juicio, las liberaciones no pueden interpretarse como un acto de reconciliación mientras persistan detenciones arbitrarias y los responsables de abusos permanezcan sin investigaciones judiciales.
La organización sostiene que detrás de cada caso existe una historia humana que no puede reducirse a estadísticas. "Detrás de los números hay rostros. Hay sueños truncados. Hay familias que quedaron marcadas para siempre".
Las heridas que siguen abiertas en Carabobo
Durante su intervención, el dirigente dedicó buena parte de su discurso a recordar algunos de los casos más emblemáticos de víctimas de la represión en Carabobo.
Mencionó a Génesis Carmona, asesinada durante las protestas de 2014;. A Geraldine Moreno, quien murió tras recibir múltiples impactos de perdigones en el rostro en Naguanagua; y a Daniel Queliz, fallecido durante las manifestaciones de 2017.
Para Moreno, esos nombres continúan siendo símbolos de una deuda pendiente con la justicia. La referencia a estos casos busca conectar las denuncias actuales con una historia de conflictividad política que ha marcado al estado durante más de una década. Solo para dimensionar la longevidad de violaciones se destaca a los policías metropolitanos.
Los presos que siguen esperando
La gira también contempla visitas a familiares de personas que continúan privadas de libertad. Uno de los nombres mencionados fue el de Omar Escalante, quien actualmente cumple una medida de casa por cárcel.
Aunque no permanece en un centro penitenciario, Moreno sostiene que sus condiciones siguen siendo preocupantes debido a problemas de salud preexistentes. "Es una persona diabética. Su situación sigue siendo delicada. Lo mismo ocurre con otros dirigentes como Perkins Rocha".
Según Vente Venezuela, todavía existen numerosos casos de detenciones que consideran injustificadas y que permanecen sin solución definitiva. "Son muchísimos los nombres que siguen detenidos en Carabobo bajo circunstancias que consideramos absurdas".
Además de la documentación de denuncias, la organización impulsa un programa denominado "Libertad Contigo", orientado a brindar apoyo a personas que han salido recientemente de prisión.
La iniciativa contempla acompañamiento psicológico, talleres de emprendimiento y asistencia para la reinserción social. Moreno explicó que muchos exdetenidos enfrentan secuelas emocionales severas, luego de largos períodos de encierro. "Hay personas que salen con cuadros de ansiedad, depresión o descompensaciones importantes. Algunas veces esas secuelas terminan afectando seriamente su salud. Queremos ayudarlos a reconstruir sus vidas".
La información recopilada durante la gira será entregada posteriormente a organismos nacionales e internacionales vinculados con la defensa de los derechos humanos.
La denuncia contra el poder regional
El coordinador de derechos humanos de Vente Venezuela también dirigió fuertes críticas hacia la gestión regional.
Aseguró que dirigentes de su organización han sido objeto de persecución sistemática en Carabobo y responsabilizó directamente al gobernador Rafael Lacava por lo que considera una política de hostigamiento contra la disidencia.
Entre los casos, mencionó a varios dirigentes regionales que, según afirmó, han enfrentado procesos de persecución política o se han visto obligados a abandonar espacios de activismo. Albany Colmenares y Nikoll Arteaga son prueba de ello. Aunque siguen en la lucha y de hecho estaban presentes durante el evento.
"La crueldad se ha ensañado especialmente con los jóvenes y con quienes forman parte de la sociedad civil organizada".
Moreno afirmó que la búsqueda de justicia debe formar parte de cualquier eventual transición política en Venezuela."No estamos hablando de venganza. Estamos hablando de justicia. Las víctimas tienen derecho a la verdad y a que los responsables respondan ante la ley".
El miedo que, según la oposición, ha comenzado a cambiar
Uno de los elementos más repetidos durante la rueda de prensa fue la percepción de que el clima político ha cambiado parcialmente durante los últimos meses. Moreno considera que la capacidad de movilización de los sectores opositores es hoy mayor que la que existía antes del 3 de enero. "Antes prácticamente nadie podía salir a la calle. Eso ha cambiado. Sigue existiendo hostigamiento, siguen tomando fotografías, siguen estacionando vehículos frente a sedes partidistas o casas de dirigentes, pero el miedo ya no funciona igual".
Sin embargo, aseguró que organismos como la DGCIM y el Sebin continúan desarrollando labores de seguimiento y vigilancia sobre activistas políticos. Incluso relató que durante una reciente visita al estado Cojedes, miembros de su equipo habrían sido perseguidos tras una actividad pública. "La intención es generar terror, pero la gente entiende cada vez más lo que ocurre".
Entre la memoria y la expectativa de cambio
Mientras la gira avanza hacia sus últimos estados, Vente Venezuela insiste en que la documentación de presuntas violaciones de derechos humanos busca preservar la memoria de las víctimas y preparar expedientes que eventualmente puedan servir en futuros procesos judiciales.
Para Moreno, la reconciliación solo será posible cuando exista justicia. "Las lágrimas de las madres no desaparecen con un perdón vacío. Solo puede haber perdón siempre que primero haya justicia".
Con ese mensaje concluyó una jornada marcada por los testimonios, los recuerdos de las víctimas de protestas pasadas y las denuncias de quienes consideran que la persecución política sigue formando parte de la realidad venezolana.
En Carabobo, donde algunos de los casos más emblemáticos de la conflictividad política nacional ocurrieron durante la última década, el recorrido de Vente Venezuela volvió a colocar sobre la mesa una discusión que sigue sin cerrarse: la de las heridas que aún permanecen abiertas y la búsqueda de respuestas para quienes aseguran haber pagado el costo de la confrontación política.









