Negligencia criminal de la dictadura

Negligencia criminal de la dictadura Chichí Páez"La peor tragedia de un pueblo no es el desastre natural que lo golpea, sino la indolencia de un régimen que mercantiliza su dolor."   Ch. Páez  En el contexto actual de Venezuela, la pregunta sobre si la narco-explotadora-dictadura puede renacer un país que ha sido devastado por casi tres décadas de corrupción, mal manejo y crisis humanitaria esta tanto provocativa como alarmante. La situación se ha vuelto más crítica con el reciente desastre natural que ha afectado a la población, dejando a muchos en la desesperación y el desamparo. Bajo el mandato de Chávez, Venezuela experimentó un retroceso democrático y republicano (esto último al haber establecido en la Constitución Nacional la determinación de que “el poder público tiene ramas” o expresado de otro modo: “las ramas del poder público”, con lo cual se pulverizó el logro de la Revolución Francesa: la república se caracteriza porque existen poderes públicos autónomos, independientes; es decir: no son ramas mansas, sumisas, obedientes, rendidas, sometidas, sujetas de un eje omnímodo), pero también reprimió a la prensa, manipuló las leyes electorales y arrestó y exilió a los críticos del gobierno. El uso que hizo de las leyes habilitantes y la propaganda gubernamental fueron objeto de controversia. Sin embargo, el ilegitimo gobierno de la actual dictadura ha mostrado un actuar sorprendentemente descarado, utilizando la tragedia para sus propios fines políticos. Después de los terremotos recientes, mientras los rescatistas nacionales y los internacionales luchaban por salvar vidas y proporcionar ayuda a los damnificados, el régimen se dedicaba a realizar actos políticos y públicos. ESTE CONSTRASTE FUE PARTICULARMENTE CHOCANTE para muchos (dentro y fuera de este país) Mientras el mundo se unía en solidaridad, el régimen parecía más interesado en mantener su narrativa de “control” sobre la situación: jamás superó ser una narrativa burda, palurda, insulsa. Las imágenes de funcionarios de la dictadura en actos protocolarios, mientras aún se escuchaban los gritos y alaridos pidiendo auxilio de aquellos compatriotas atrapados entre los escombros. Estas espeluznantes escenas, han sido y seguirán siendo del cinismo descarado que ha caracterizado durante casitres décadas a esta dictadura-narco-explotadora. ¿En dónde se pudo ver al Gobernador de Vargas (absurdamente llamado ahora “La Guaira”), al Alcalde, a los Concejales, a los Diputados a la Asamblea Nacional, al Secretario de Política, al Jefe de la Defensa Civil (ahora llamada “Protección Civil”) de esa región de Venezuela? Los rescatistas, tanto locales como extranjeros, han trabajado incansablemente arriesgando sus propias vidas para salvar a quienes todavía tienen esperanza. Pero… los condecorados fueron los perros, ¡se vio en las imágenes televisivas y de las redes sociales..! Y no es que ellos (los perros) no tengan méritos, pero… acaso, ¿también no los tienen quienes los entrenaron y les trajeron para colaborar a buscar y detectar para salvar?  Sin embargo, este régimen no solamente ha ignorado sus esfuerzos, sino que, en muchos casos, ha intentado cooptarlos para su beneficio político. Esto plantea una pregunta crítica: ¿puede un régimen que ha causado tanto daño ser la solución a los problemas que ellos mismos han creado? La respuesta parece ser un rotundo “NO”. La narco-explotadora que ha prosperado a expensas del pueblo venezolano, ha demostrado que su prioridad no es el bienestar de la nación (entiéndase: “nación” es el conjunto de quienes han nacido en el mismo territorio patrio), sino la consolidación de su poder. La falta de empatía y la manipulación del sufrimiento ajeno para fines políticos son características que definen a un régimen que se ha despojado de su responsabilidad hacia sus ciudadanos. En lugar de ofrecer un liderazgo fuerte y compasivo en tiempos de crisis, el régimen ha optado por promover su propia imagen, incluso en medio de la tragedia. El renacer de Venezuela no puede depender de aquéllos que han contribuido a su aniquilación. La verdadera reconstrucción del país requiere un cambio radical en la manera de gobernar, donde la empatía, la transparencia y la responsabilidad sean las bases de la política. Los venezolanos merecemos un liderazgo que priorice nuestras vidas y bienestar, no un régimen que se aproveche de sus desgracias para mantenerse en el poder. En conclusión, la narco-explotadora-dictadura no puede ser la salvadora de un país que ellos mismos han arrasado. La historia ha enseñado que los regímenes que se alimentan del sufrimiento de su pueblo no pueden ofrecer un futuro esperanzador, mucho menos cuando lo que se ha hecho es alimentar al sufrimiento de este pueblo. Para que Venezuela renazca, debe liberarse de las cadenas de la corrupción y el abuso de poder, buscando un camino hacia la recuperación y la reconstrucción basado en le dignidad y el respeto por sus ciudadanos.La mayoría de los politólogos citan como causas del desastre venezolano: a la gobernanza antidemocrática, la corrupción política, el autoritarismo, las violaciones de los derechos humanos, la alta dependencia del petróleo y la pésima gestión de la economía. Frente a este panorama de desidia planificada, la gerencia pública efectiva y la reconstrucción nacional no pueden ser vistas como simples metas técnicas, sino como imperativos morales urgentes. Una verdadera gerencia en acción requiere sustituir el saqueo por la transparencia y el clientelismo por la meritocracia; implica edificar instituciones sólidas capaces de responder a las emergencias con infraestructura real y un plan de contingencia científico, no con tarimas de propaganda ni discursos ideológicos vacíos que solamente buscan maquillar la miseria. La reconstrucción moral y material de nuestra patria nacerá de la resistencia civil y de la reserva ética de los ciudadanos que, aun en la peor de las catástrofes, extienden la mano al vecino mientras el opresor mira a otro lado. El cambio estructural es inevitable porque la mentira oficial ya no puede tapar las grietas de un sistema colapsado. Es hora de mirar hacia adelante, de organizar el conocimiento, la técnica y la voluntad democrática para refundar una Venezuela libre, donde el Estado sea el protector del ciudadano y nunca más su verdugo. Esto ha de ser así ¡hasta el final...! 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Chichí Páez

Negligencia criminal de la dictadura

Negligencia criminal de la dictadura Chichí Páez "La peor tragedia de un pueblo no es el desastre natural que lo golpea, sino la indolencia de un régimen que mercantiliza su dolor." Ch. Páez En el contexto actual de Venezuela, la pregunta sobre si la narco-explotadora-dictadura puede renacer un