Los 21 países de la alianza OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, evalúan este domingo un posible aumento de producción de crudo en medio de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y la enorme caída de las exportaciones petroleras desde el Golfo Pérsico.
Los ministros del grupo celebrarán varias reuniones telemáticas para analizar la situación del mercado y decidir si mantienen el plan previsto de incrementos graduales del bombeo acordada en los últimos meses.
Las reuniones incluyen a los 11 países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), liderados por Arabia Saudí, así como a 10 Estados aliados, entre ellos Rusia, que, en conjunto, forman la OPEP+.
Esta es la primera reunión desde la salida de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la OPEP el pasado 1 de mayo.
Los analistas esperan que un grupo de siete países que está revirtiendo de forma paulatina recortes voluntarios de producción aplicados en años anteriores apruebe un nuevo aumento de 188.000 barriles diarios (bd) para julio, similar al que entró en vigor el pasado 1 de junio.
Pese a este incremento, al menos sobre el papel, los expertos consideran que cualquier anuncio tendrá un efecto limitado sobre los precios debido a las interrupciones provocadas por el conflicto y a la enorme caída de producción, de casi 10 millones de barriles diarios (mbd), de la alianza OPEP+.
El cierre del estrecho de Ormuz, por donde normalmente transita cerca del 20 % del petróleo y gas comercializado en el mundo, ha reducido drásticamente las exportaciones de los principales productores de la región.
Con información de EFE.








