Una súplica a los venezolanos: "No nos abandonen, no dejen de enviarnos su ayuda"

El rostro de Carolina Muñoz refleja dolor, impotencia, frustración, pero también la humildad de quien pide a los venezolanos que no los abandonen, que no dejen de enviar ayuda humanitaria. "Necesitamos manos y máquinas que nos ayuden a buscar los cuerpos entre los escombros". Ella, madre de un hombre sepultado en los restos de la Oppp26, en Caraballeda, pasa los días sentada en las piedras esperando que el cuerpo de su hijo y su nuera puedan ser rescatados.

Muñoz no llora, habla fuerte. Está convencida de que su hijo está en los escombros del edificio que una vez fue su hogar. "Ahí está el carro tapiado, lo he buscado en la morgue y en todas partes. Si no está allá, está aquí".

Lo dice, pero además se le nota. Siente impotencia, rabia, dolor. Reconoce, sin embargo, que creyó que su dolor era inmenso, pero cuando lo compara con el de personas que perdieron familias completas, se da cuenta de que el suyo es pequeño, que hay sufrimientos enormes. Recuerda el momento en que, de los restos del edificio, sacaron a seis personas: un niño de 3 años, su mamá, papá, hermano y dos primos.

Los responsables tienen que ir presos

Con fuerza y contudencia clama por justicia. "Ellos tienen que ir presos, porque ellos sabían que en estos terrenos no se podía construir, que en los terrenos de Playa Grande tampoco se podía construir, pero como Chávez se la quería dar de más que Dios, hoy estamos pagando el error de ellos"

Muñoz está clara en que la tragedia obedeció a un fenómeno natural, que la tierra tembló y se abrió, pero asegura que la devastación está sustentada en una mala gestión de gente irresponsable que no hizo bien su trabajo. Nuevamente achaca al gobierno la culpa de su sufrimiento y también de la impotencia de no poder rescatar a su hijo con vida, porque no tienen la ayuda necesaria.

"Váyanse, eso es lo que tiene que hacer"

Con una claridad meridiana asegura que los niños que se salvaron de la tragedia de Vargas son los adultos que murieron en la catástrofe de 2026, porque estos edificios de las Opp eran el programa de viviendas que dio el gobierno a los damnificados. Los errores que ella ha detectado en estas construcciones, levantadas en zonas no aptas y con materiales de dudosa calidad, le permiten trasladar la responsabilidad absoluta a una gestión gubernamental que ha calificado de ineficiente "Y Así dicen que quieren construir el país después que lo destruyeron: Váyanse es lo que tienen que hacer".

Criticó en especial la cantidad de alcabalas instaladas en La Guaria. Contó al menos 200 funcionarios que pudieran estar ayudando en las montañas de escombros de las Oppp en Caraballera, donde aún hay muchos cuerpos que rescatar.

Ya perdió la esperanza de rescatar a su hijo con vida y hoy se confiesa aferrada a Dios. Sabes que él está presente en Caraballeda, en cada persona que los asiste con comida, en los rescatistas que arriesgan sus vidas para salvar a personas que no conocen o rescatar los cuerpos de quienes no resistieron.

Para ella ahora comienza un proceso necesario de sanación porque entiende la importancia de convertir en amor ese dolor tan profundo que ahora siente.

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Una súplica a los venezolanos: "No nos abandonen, no dejen de enviarnos su ayuda"

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