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Luis Alejandro Borrero|| lborrero@el-carabobeno.com

Una valla oxidada condiciona la crisis humanitaria en el litoral de Carabobo. Se lee desde la carretera de tierra que atraviesa el embalse de Canoabo. La sed de 269 mil 989 personas está sometida por un decreto plasmado en metal, pero con la fuerza para mantener racionamientos que se extienden por más de una semana y que, literalmente, están secando la vida de los habitantes de la costa de de Carabobo, lamenta Germán Benedetti, exdiputado regional.  

– Convenio Hidrocentro y Fundación para el desarrollo integral de Canoabo y su embalse: Se acuerda establecer la cota 271 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) como nivel máximo de llenado del embalse de Canoabo, según convenio de fecha 18 de octubre de 2012, muestra la valla. 

Teóricamente el embalse tiene capacidad de 67 millones de metros cúbicos. Su profundidad es de 37 metros: desde la cota 240 hasta la 277 m.s.n.m. (cota máxima). Es la principal fuente de agua para el consumo humano de los municipios Puerto Cabello y Juan José Mora. Pero ahora está seco. 

Las grietas de la erosión minan el suelo de la represa. Una pequeña planta con menos de 15 centímetros es lo único que crece en el suelo cerca de la torre toma: la gran estructura de hormigón que captaba el agua del embalse y la llevaba hasta la planta potabilizadora Los Teranes y de allí a los municipios. 

Las cuencas como Canoabo son Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (Abrae). Significa que el Estado debe velar porque permanezcan intactas. Nadie puede construir una casa al lado de un río o embalse. Pero en Canoabo pasó todo lo contrario: por años se dejó que asentamientos humanos ocuparan las áreas inundables, que ahora se necesitan para calmar la sed de los porteños. 

La empresa responsable de la administración del embalse es la estatal Comapañía Anónima Hidrológica del Centro (Hidrocentro). Su presidenta Luigina Cercio argumentó en entrevista exclusiva con El Carabobeño que la “cota de convivencia” no representaba riesgo para el abastecimiento de agua en el litoral. “Los pisatarios están en los últimos seis metros. Pero no representan problema porque allí no hay mucha capacidad de almacenamiento”. 

La cota de convivencia se firmó en 2012. Pero Luigina Cercio muestra contradicciones. Dijo que la única razón por la que no se llena la represa es por el fenómeno climático El Niño, que desde hace tres años afecta Venezuela. Pero si la cota de convivencia se firmó en 2012, al menos hubo un año -antes de llegar a 2016- en que el embalse pudo ser llenado antes del efecto de El Niño; y no se hizo para no afectar a los pisatarios e inundar caseríos como La Sabana y Cocorote. 

El embalse tiene la forma de un cono invertido. Es decir, mientras más profundo, menos capacidad de almacenamiento. Y mientras más se acerca a la superficie, el área de llenado es mayor. Por eso lo que argumenta la hidrológica es falso, sostiene Benedetti. 

El dato es dramático. La represa tiene capacidad para 67,7 millones de metros cúbicos de agua. Y justo en los últimos seis metros, entre la cota 271 y 277 metros sobre el nivel del mar se almacenan entre 27 y 30 millones de metros  cúbicos. Eso es el 60% de su capacidad. El Carabobeño confirmó esta cifra con otros especialistas en cuencas, incluso trabajadores de Hidrocentro: el resultado es el mismo. 

– ¿Cómo se entiende esto?

– Muy simple. Desde 2012 Hidrocentro no ha llenado 60% del embalse a propósito. Por negligencia, ocasionándole así una severa crisis humanitaria a los habitantes del litoral. Si dividimos los litros entre la demanda de los porteños, nos da que esto es agua para tres años que se perdió, nunca se represó, responde Benedetti.  

– Usted ha dicho que esto es criminal.

– Así es, lo reafirmo. Es inconcebible que los intereses de unos pocos estén por encima de muchos, quienes ahora sufren. El Ministerio del Ambiente también permitió la deforestación de las cabeceras del río Canoabo, y eso afectó el llenado del embalse. 

– Cuando pudo ser llenado, Hidrocentro dejaba perder el agua, no la represaba para respetar un convenio con pisatarios que ni siquiera podía firmarse. Hidrocentro es dueño de las tierras inundables, pero decidir no llenarlas era una decisión del presidente, no de unos consejos comunales, agrega otro especialista hidráulico consultado, cuya identidad fue protegida. 

En 2001 el embalse fue secado a propósito. Se pretendía hacer reparaciones por filtraciones en la pared de concreto de la represa. Se taparon las fisuras con membranas impermeabilizadoras y materiales de relleno. 15 años después, con la sequía que lo pone al descubierto, se demuestra que ese trabajo se perdió.

Con la represa se rompió el sentido técnico, moral y social de la ingeniería. Se supone que los embalses son intervenciones humanas de un cauce para inundar una zona y así tener agua para momentos desfavorables, como el actual. Pero en el embalse de Canoabo eso no se cumplió. Se dejó perder el agua para no afectar a las poblaciones que ocupaban áreas inundables y por eso el litoral de Carabobo está ahora sin agua, explica Benedetti, quien ha estudiado la cuenca y fue diputado regional en los períodos 2009-2012. La valla oxidada le da la razón. 


Temerla: promesa a destiempo

Todos los embalses se llenan con la lluvia que cae en sus cuencas. Pero a Canoabo se le ayuda desde el río Temerla: principal responsable del llenado. Pero como el río está en una altura más baja que el embalse hay que llevar esas aguas a través de un transvase con bombas de succión. La estación de bombeo funciona con cinco bombas con capacidad de 263 litros por segundo cada una. 

Pero Hidrocentro reconoce que desde 2006 las bombas no se utilizaban. La explicación es que no fueron necesarias porque hubo lluvia en ese período. Una vaguada en 2011 anegó la estación de bombeo y causó desperfectos mecánicos que se tenían que reparar a tiempo. Pero eso tampoco se hizo. 

El Carabobeño confirmó que desde noviembre pasado un grupo de más de 20 personas trabaja en la rehabilitación de la estación de bombeo en Temerla. Según el gobernador, 250 millones de bolívares, cerca de 39 millones de dólares fueron malversados y por eso pedirá la investigación de la junta directiva de Hidrocentro en la Fiscalía. 

El problema es que, aunque Hidrocentro prometió que en un mes estará lista la rehabilitación de la estación de bombeo, no habrá nada que transvasar. El río Temerla también está seco -apenas 60 litros por segundo aproximadamente-, y cuando tenía agua las bombas no estaban funcionando, además de que la cota de convivencia impedía llenar el embalse a máxima capacidad. Ahora el agua del río ni siquiera llega a la altura de las tuberías de la estación de bombeo, por lo que no puede ser succionada y enviada a la represa. 

Servicios meteorológicos estiman que la sequía se extienda hasta abril. Significa que hasta entonces el litoral de Carabobo y sus más de 200 mil habitantes están a merced de un plan de abastecimiento de la hidrológica, que ha reconocido solo poder con un tercio de la demanda a través de camiones cisternas y pozos profundos.  

Para Benedetti la mentira tiene alcance corto. En Canoabo esa distancia es apenas de seis metros. Parecen poco, pero generaron la dramática situación de escasez del litoral, más allá de fenómenos climáticos. La valla en el embalse, que debería estar bajo el agua para esta época, es el recordatorio de la negligencia, concluyó.




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