Valencia en su 461 aniversario sigue llena de esperanza

Alfredo Fermín

Enfrentando graves problemas, por su intenso crecimiento, Valencia celebra, este viernes, 461 años su fundación esperanzada en que el Gobierno atienda, por lo menos, la crisis del transporte público, la mala calidad del agua y la inseguridad que la azota.

Nosotros vamos a rescatar a Valencia, tenemos optimismo por lo cual me comprometo a recuperar la zona industrial porque tenemos un equipo que trabaja constantemente por mejorar la ciudad, dice el alcalde Miguel Cocchiola quien “se ha puesto las pilas” para combatir el atraso en que se encuentra la capital del estado Carabobo y tratar de que sus habitantes vuelvan a sentir el orgullo que por mucho tiempo le dieron sus empresas haciéndola uno de los más ricos emporios industriales de Suramérica.

La historia de los primeros tiempos de Valencia se desconocen con precisión porque, el pequeño poblado, fue arrasado en diversas oportunidades por piratas franceses que quemaron sus archivos. Pero, desde el inicio de siglo XIX se convirtió en uno de los principales centros de activismo político al punto de que es la única ciudad  que le ha disputado, a Caracas, el título de capital de la República: en 1812, después de la Declaración de la Independencia; en 1830 cuando el congreso decidió separar a Valencia de la Gran Colombia y en 1858 durante los sucesos conocidos como la revuelta de Julián Castro. 

Además en sus cercanías El Libertador, Simón Bolívar, ganó, en 1821,  la batalla de Carabobo con la cual se consolidó la independencia de  Venezuela del reino de España.

Por otra parte, es la única ciudad del país constituida por sus parroquias Catedral, Candelaria, El Socorro, Miguel Peña, Rafael Urdaneta y San José, y por otros cuatros municipios: Naguanagua, San Diego, Los Guayos y Libertador que constituyen una unidad urbana indisoluble a los efectos estadísticos, por decreto de la Asamblea Legislativa, en 1996, a proposición del historiador  Oswaldo Feo Caballero.

(Foto/Clemente Espinoza)

LOS PROBLEMAS

Del cargamento de problemas que tiene Valencia, Guillermo Manosalva, presidente de la Cámara de Comercio, califica de graves la vialidad, el transporte colectivo, la mala calidad del agua, la recolección de la basura y el depósito de los desechos que se han agravado tanto que están llegando al colapso.

El transporte público presenta un alto déficit, cercano a las 2 mil unidades de vehículos, a lo cual se agrega la falta de repuestos y la escasez para reponer partes, cauchos y baterías. El único transporte rápido masivo que existe  es el metro que tiene en funcionamiento solo 3 trenes por lo cual, en las horas pico, se presentan acto de violencia entre los usuarios para subir o descender de los vagones.

Para Manosalva, sin duda alguna, en la actualidad, el metro no tiene posibilidad de continuar avanzando, en forma técnica, para llegar hasta Naguanagua como se ha prometido. Además, las estaciones que fueron puestas en servicio en la avenida Bolívar no tienen salidas en el lado este de la vía lo que ocasiona un impresionante congestionamiento de personas.

La calidad del agua es un problema alarmante, debido a que los expertos consideran que el líquido que llega a la represa Pao Cachinche para luego potabilizarla no está en buenas condiciones y no hay recursos para cumplir con este objetivo. Los medios de comunicación, destacándose El Carabobeño, han hecho campañas, suficientemente documentadas internacionalmente, pero el Gobierno nacional es indiferente y el gobierno local guarda silencio como si no se tratara de un peligroso problema de salud pública

El tercer problema es la recolección de basura y la  disposición de los desechos en el vertedero de La Guásima que tiene más de 25 años de colapsado, por lo cual continúa contaminando los acuíferos subterráneos que alimentan el río Guataparo y zonas adyacentes.

Es un problema por el que los habitantes de Tocuyito, y otras zonas del municipio  Libertador,  protestan  diariamente y nunca hay respuesta. El año pasado, fue anunciado un nuevo relleno sanitario pero, hasta ahora, no se sabe donde lo van a instalar.

En Valencia, la recolección de la  basura es precaria porque las unidades  utilizadas son muy viejas y no están de acuerdo con la tecnología que se utiliza en otras partes del mundo con tecnología sofisticada para reutilizar los desechos en materias primas que le aportan grandes ganancias al municipio.

Manosalva reconoce que, en el casco histórico de la ciudad, si se está haciendo una buena labor para rescatar espacios emblemáticos de la ciudad con el apoyo de los comerciantes que están decididos a devolverle la estética al centro, que permita disfrutar a la ciudadanía del libre tránsito sin el congestionamiento que producen los buhoneros.

Ahora se transita mejor y se está haciendo un esfuerzo importante para poner bonito al centro, en lo cual los comerciantes estamos ayudando para que las fachadas de los edificios y los monumentos públicos tengan una estética coherente. Tenemos que volver a lograr que Valencia sea una ciudad hermosa, amable, vistosa con calidad de vida, dice Manosalva.

(Foto/Ángel Chacón)

EL ALCALDE ES OPTIMISTA

Aunque hay muchas diferencias políticas, una mayoría reconoce que el alcalde Miguel Cocchiola “se puso las pilas” y quiere mejorar a la ciudad de Valencia que encontró desolada y arruinada por una gestión en la que no se prestó atención a la pulcritud administrativa.

La gente tiene, como referencia, la gestión de Paco Cabrera - recuerda- pero no se acuerda de que después vino la del alcalde Edgardo Parra que nos dejó una ciudad destruida, llena huecos. Por eso insisto que en política hay que tener buena memoria. Valencia era una ciudad próspera pero, la que yo encontré, estaba  destruída. En ese tiempo no se hizo una obra de interés, ni se taparon los huecos. Tuve que partir de cero, porque 2014 fue un año convulsionado por las guarimbas y en 2015 tuvimos uno de los presupuestos más bajos del municipio. Sin embargo, comenzamos a hacer algunas cosas porque a la ciudad hay amarla, como nuestro hogar, rescatando sus espacios históricos, plazas y monumentos, comentó el alcalde de Valencia.

Cocchiola pone como ejemplo que, parte de su gestión, no se ve porque está dirigida a los niños, a los jóvenes y a las personas necesitadas. ”Hemos recuperado 14 colegios que estaban en el suelo, suministramos alimentación diaria a seis mil 500 niños y hemos dado ayudas sociales. No reglamos cabillas, bloques o cemento pero, nadie que necesite atención médica, muere por nuestra indiferencia”

Con optimismo el alcalde afirma que le está poniendo empeño a la ciudad. “Ya hemos  tapado más de 30 mil huecos, hemos cambiado las tuberías y atendido los espacios verdes que se ven resecos por la sequía que tenemos. Lo que estamos haciendo es con un presupuesto muy bajo, en comparación con los de períodos anteriores. Estamos haciendo un gran esfuerzo en la economía porque no hay dinero, ni siquiera para las urgencias.

Cocchiola lamenta que le correspondió ser electo alcalde cuando la Zona Industrial  está en su peor momento, con el 30  por ciento de funcionamiento. 

El municipio vive de recursos propios y el situado constitucional, que le corresponde, es mínimo. “Por eso, hemos tenido que apoyarnos  en el comercio, en los  impuestos inmobiliarios. No tenemos los fabulosos recursos que ingresaban por la Zona Industrial que está convertida en un cementerio de galpones. Por eso, veo con satisfacción la iniciativa del Gobierno de reactivar la industria automotriz. Dios quiera que eso se dé para que haya más empleos y mayores impuestos para que el municipio los invierta. Nosotros vamos a rescatar a Valencia. Seguro y pronto”.

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