Las campañas de recaudación de fondos en Venezuela son cada vez más comunes. Son la vía casi desesperada que muchos encuentran para obtener el dinero necesario para cubrir gastos de salud.
Gofundme, servicios públicos en medios de comunicación, bailoterapias y potazos son algunas de las vías más recurrentes. Otros incluso encuentran mediante el trabajo duro y unas campañas en redes sociales la forma de llegar a la meta.
José Miguel López es uno de esos. Él entendió que quedarse paralizado no era una opción. A él le diagnosticaron un sarcoma en el lado derecho de su mandíbula hace casi 3 años, lo que lo llevó a atravesar una intervención quirúrgica de emergencia que terminó con la extracción de esa parte de su cuerpo.
Adicionalmente, vivió ciclos de quimioterapia y todo esto ha significado un cambio drástico para su vida y su economía. Consciente de lo que se le viene, decidió desarrollar una idea que gracias a un influencer ganó popularidad y es hacer 5.000 hamburguesas, cada una a siete euros, lo que le permitiría alcanzar la elevada cifra de 14.000 dólares.
De acuerdo con este cocinero, se supone que todo este proceso debería realizarse en una institución de salud pública. No obstante, aclara que han existido muchos contratiempos que lo llevaron a mirar hacia el área privada.
Si bien López está libre de cáncer, lo que sigue es la cirugía reconstructiva. "Esto ha sido un proceso fuerte porque nadie se espera esto y más que todo han sido aprendizajes porque una mañana puedes estar bien, pero luego no y hay que tomarlo con buena actitud. La mente positiva es importante para superarlo".
No obstante, los tumores ya habían tenido un rol drástico en su vida. El primer susto lo recibió cuando tenía 10 años. El lugar era el mismo, la mandíbula. Solo que este tumor no era maligno. "Siempre llevaba mis controles pero un día me sentí una bolita y en meses se volvió enorme. No fue de la noche a la mañana pero sí rápido".
López recalca que a veces los pacientes oncológicos y con cualquier otro tipo de diagnóstico tienen un miedo mucho mayor que la misma enfermedad y es la recaudación de fondos. Se trata de entender de dónde provendrá el dinero que ayudará a su proceso de sanación.
López consiguió algunas medicinas gracias al Seguro Social, pero con las quimios la realidad fue otra. "Son costosas y debo resolver cada 21 días y te hablo de unos 700 dólares. A esto hay que sumar otros elementos que escapan del propio tratamiento".
Recientemente se realizó un estudio especial que ascendió a 2 mil 400 dólares. En este caso admite que tuvo que pedir ayuda a terceros para poder hacerse el estudio.
Las hamburguesas tuvieron un rol importante también en ese momento. Por fortuna ya ha superado el 50% de las ventas. Durante la entrevista con El Carabobeño, José Miguel López precisó que la cifra pasaba de las 3 mil 100 hamburguesas.
Ahora necesita una compleja cirugía de reconstrucción mandibular con microcolgajo microvascular. Pero en lugar de rendirse sigue manos a la obra. Esto lo ha logrado desde una pequeña cocina improvisada en la urbanización Las Quintas de Naguanagua, estado Carabobo. Allí comenzó a preparar hamburguesas mientras intentaba sostener económicamente a su familia y reunir dinero para la operación que podría devolverle parte de su calidad de vida. “Un día le dije a mi mamá que iba a hacer algo para conseguir el dinero por mi cuenta”.
El proceso no ha sido sencillo. José Miguel trabaja diariamente con una placa en el rostro, realizando esfuerzos físicos que muchas veces terminan pasándole factura. Aun así, insiste en mantenerse activo. La rutina comienza desde temprano entre compras, preparación de ingredientes y largas jornadas atendiendo pedidos.
El valor total de la operación equivale a unos 60 ingresos mínimos integrales. Pero detrás del esfuerzo económico también existe una batalla emocional. Tuvo que aprender a convivir con el miedo, el desgaste físico y la incertidumbre que deja una enfermedad de alto impacto. Durante meses, el tratamiento alteró por completo su dinámica familiar y personal.
En medio de ese panorama encontró refugio en la fe y en la idea de no convertirse únicamente en un paciente. “Cada proceso tiene un propósito”.
La enfermedad también transformó su percepción sobre la vida. Hoy habla desde la experiencia de alguien que tuvo que reconstruirse emocionalmente mientras intentaba mantenerse fuerte frente a su hijo y su entorno cercano.
Aunque todavía enfrenta un largo camino médico, mantiene la esperanza de lograr la intervención quirúrgica y recuperar estabilidad. Mientras tanto, continúa trabajando desde su pequeño espacio en Naguanagua, aferrado a la idea de que incluso en medio de la enfermedad todavía es posible seguir luchando.
Un trabajo sumamente duro
Vanessa Díaz dice que el trabajo de recaudación es sumamente duro si lo que se busca es recuperar la salud. Ella organizó una campaña de crowdfunding en Gofundme, pero no logró llegar a la meta. Aún cuando consiguió 77 donaciones, el requerimiento era de 20 mil euros.
Su padre era un paciente oncológico que en parte lograba pagar sus costosas medicinas y cirugías gracias a su trabajo, pero ella le sugirió la opción de la campaña. "A mí papá no le agradaba la idea de pedir dinero, porque siempre había podido hacer frente a las dificultades, pero yo le dije que había que hacerlo como forma de tener un apoyo extra".
Aunque estas campañas han demostrado ser efectivas, hay mucho trabajo detrás y vivir en un país en hiperinflación y con altos índices de pobreza que disminuyen la cantidad de donantes. "Hubo donaciones de $5 y la mayor fue de $250".
Díaz explica que hay una ansiedad en el tema de la campaña que lleva a los administradores a revisar la página a cada momento. "Ahora veo con mayor frecuencia estas campañas. Somos un país pobre que necesita mendigar ayuda para salir adelante y a veces no hay tiempo y la muerte llega primero".
El contador del padre de Díaz llegó a 4 mil 663 euros. No logró alcanzar ni la mitad de la meta.









