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El régimen pende de un solo punto de apoyo: las bayonetas sostenidas por algunos militares, algunos solamente, repito, pervertidos oficiales deslumbrados por la riqueza para el boato, para la suntuosidad de ellos y sus familiares. Un gobierno que en su desmembración no solo perdió el respaldo del pueblo sino también la simpatía de la militancia del chavismo y de sus dirigentes.

Tanto es así que la última encuesta de la empresa Datanálisis finalizada el mes de junio presenta un rechazo hacia el gobierno de Nicolás Maduro de 87%. Pero lo importante de destacar es que 66% de los que se identificaron como chavistas manifestaron su desaprobación a la constituyente y a la gestión del gobierno nacional. Hasta hace pocas semanas parecía improbable que una alta funcionaria como  la Fiscal General de la República se ajustara a la ley y tomara en sus manos la defensa de la Constitución que el régimen en su terror por no sucumbir decidió abalanzarse contra ella.

Son tantas cosas que hay que decir, por ejemplo, que no existe ninguna probabilidad de que las declaraciones del ministro de la defensa, Vladimir Padrino López, donde llama de manera definitiva a los funcionarios de la Guardia Nacional a parar la agresión contra los manifestantes, no se produjeron como pensaron algunos, como una estrategia para que el pueblo en la calle le quitara la vista a lo que estaba aconteciendo; un régimen cercado por un pueblo que además de alimentos desea libertad. Sencillamente lo que se produjo fue un acto de desobediencia del ministro Néstor Reverol quien para que no quedara duda de su posición altanera, el día siguiente embistió contra los manifestantes con mayor saña.

Si seguimos  atando cabos nos vamos a tropezar con la renuncia del secretario de los consejos de Defensa y de Estado, mayor general Alexis López Ramírez, quien en tiempos de Hugo Chávez fue nada menos que jefe de la Casa Militar, también comandante general del Ejército de la FAN.

Para seguir en estas funciones de ataderas de cabos, el lunes pasado por primera vez manifestaron en las calles Nicmer Evans y un grupo de militantes y dirigentes de Marea Socialista, genuinos representantes del chavismo puro. En horas de la tarde mantuvieron una larga reunión con Luisa Ortega Díaz que por las sonrientes gráficas parece que fue muy fructífera.

Además, las contundentes declaraciones el fin de semana del general Rodríguez Torres y su colega Clíver Alcalá Cordones quienes desde hace meses marcaron distancia con la dictadura que arrasó con el país y que arrastró en sus lances catastróficos lo que hasta hace poco fue una musculosa fuerza política.

Cerrando el círculo, todo va girando hacia la probabilidad de que se produzca un acuerdo político entre los que representan ese chavismo puro y las fuerzas democráticas del país con la idea de que en un proceso de transición buscar los caminos para restablecer la democracia y echar a andar el país, cuestión que no se ve improbable. Es la única alternativa que tiene el chavismo de recuperarse luego de una larga estadía en la oposición. De esta manera,  deslastrarse del pesado fardo que representan los delincuentes que se colaron en sus filas.

garciamarvez@gmail.com

 

 

 

 




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