La crisis del combustible en Carabobo comenzó a adquirir una nueva dimensión durante las últimas semanas. A las colas, los métodos de pago limitados y la reducción de estaciones operativas, ahora se suma otro obstáculo que altera por completo la dinámica de abastecimiento: los cortes eléctricos diarios.
En distintos municipios del estado, conductores denuncian que las interrupciones eléctricas paralizan durante horas el funcionamiento de estaciones de servicio, especialmente aquellas que dependen de puntos de venta, sistemas electrónicos y bombas automatizadas para despachar combustible.
El resultado es una cadena de incertidumbre que obliga a miles de personas a recorrer varias estaciones antes de conseguir una que tenga gasolina, sistema operativo y electricidad al mismo tiempo.
“Ahora no es solo conseguir gasolina. También tienes que tener efectivo o encontrar una bomba que tenga punto de venta y, además, esperar que no se vaya la luz”, comenta José Gregorio Medina, conductor del norte de Valencia.
Para él, algo tan sencillo como surtir gasolina se convirtió desde hace años en un dolor de cabeza. Sin embargo, considera que en Carabobo existen elementos que diferencian la situación de otras regiones del país. “Ir a San Carlos o a Maracay es entender que allá casi todas las estaciones aceptan cualquier método de pago”.
Sin luz no hay combustible
Por eso considera que los cortes eléctricos de las últimas semanas terminaron por agravar aún más la situación. Se encuentra en una cola en la estación Guaparo y, aunque el número de vehículos no es particularmente alto, le molesta tener que usar dólares en efectivo porque viene de otras zonas de la ciudad donde no había electricidad y las estaciones dejaron de operar. Apenas son las 3:00 de la tarde.
Conductores relatan que muchos recorridos comienzan revisando grupos de WhatsApp o Telegram donde usuarios reportan cuáles estaciones están activas, cuáles aceptan pagos electrónicos y cuáles permanecen sin electricidad.
Diego Serpa forma parte de esos grupos y admite que siente ansiedad cada vez que el tanque de su vehículo se acerca a la reserva. El flotante de gasolina de su carro presenta fallas y, aunque el indicador suele marcar correctamente, a veces la luz de advertencia no enciende. Eso le ocurrió hace apenas dos días. “El domingo fui a prender el carro para llenar el tanque y me di cuenta de que no arrancaba. Calculé mal, pero no fue solo eso. También tuve que resolver con dólares porque no tenía bolívares, que es con lo que normalmente pago”.
Serpa se dirigió hasta Guaparo y encontró la estación cerrada por falta de electricidad. Luego probó suerte en las estaciones Los Nísperos y Los Colorados, también paralizadas por el mismo motivo. Finalmente llegó a Lara, pero tampoco logró surtir. A esa hora de la tarde la estación ya no estaba prestando servicio.
“Sentía que el corazón se me aceleraba porque tuve que pedirle a un vecino cuatro litros de gasolina para poder moverme. No parece mucho, pero cuando das casi toda la vuelta a la ciudad buscando dónde hay electricidad entiendes que la situación empeoró”.
La preocupación aumenta porque el propio gobernador de Carabobo reconoció recientemente, durante una rueda de prensa a la que asistió El Carabobeño, que la crisis eléctrica tardará tiempo en resolverse debido a la magnitud de las obras necesarias.
Estas declaraciones llevaron a sectores empresariales, encabezados por Fedecámaras Carabobo, a exigir soluciones inmediatas. Cuando faltan pocos días para finalizar mayo, los apagones continúan extendiéndose hasta por cinco horas y siguen siendo difíciles de prever.
Nueva razón para peregrinar
Trabajadores de estaciones de servicio explican que cuando ocurre un apagón los surtidores dejan de funcionar casi de inmediato. Algunas estaciones poseen plantas eléctricas, pero no todas pueden mantenerlas activas constantemente debido al costo del combustible o a fallas mecánicas.
Claudia Lapadula posee un vehículo híbrido y eso le permite enfrentar parcialmente la crisis de combustible. Aun así, observa con preocupación cómo los cortes eléctricos comenzaron a afectar también el suministro de gas vehicular. “Cuando voy a echar gas lo hago con preocupación. Si la cola es muy larga no me quedo, pero tampoco tengo una opción cercana y rápida".
En ese interín Lapadula lleva tres días yendo y siempre pasa algo distinto. Ahora no hay luz y su tanque de gasolina también se resiente. Comenta que en estaciones como Michelena ha observado que, cuando falla la electricidad, la gasolina puede seguir despachándose gracias a plantas eléctricas, pero el sistema de Autogas deja de funcionar. “Entonces toca quedarse esperando o irse. Yo normalmente prefiero irme”.
En otros casos, incluso cuando hay electricidad, los usuarios enfrentan otro problema: las formas de pago. En buena parte de las estaciones de Carabobo solo aceptan dólares o bolívares en efectivo. Las estaciones con punto de venta son cada vez menos frecuentes y suelen concentrar largas filas de vehículos.
“Uno termina haciendo cola donde haya punto porque no todo el mundo tiene dólares en efectivo”, comenta María Alejandra Rivas, trabajadora administrativa en Naguanagua.
Cuenta que recientemente recorrió cuatro estaciones antes de lograr surtir combustible. “En una estaban descargando la gandola, en otra no había luz y en otra solo aceptaban efectivo. Perdí casi toda la mañana buscando gasolina”.
La situación afecta especialmente a trabajadores que dependen del vehículo para movilizarse diariamente, transportistas y motorizados que necesitan abastecerse con rapidez para mantener ingresos constantes. Muchos intentan surtir antes de entrar a trabajar o apenas termina la jornada laboral.
El caos
En algunas estaciones, los apagones también generan problemas de organización y tensión entre usuarios. Conductores describen escenas donde largas filas permanecen detenidas durante horas esperando el regreso de la electricidad. “Cuando vuelve la luz llega más gente, se mezclan las colas y empiezan las discusiones”, comenta un usuario en San Diego.
Trabajadores de estaciones reconocen que la situación se volvió mucho más compleja desde que aumentaron las fluctuaciones eléctricas y los cortes programados o inesperados. Explican que muchos surtidores modernos dependen completamente de sistemas electrónicos conectados a redes eléctricas estables. Cualquier variación puede detener las bombas o afectar los sistemas de cobro.
Además, algunos puntos de venta continúan presentando fallas incluso después de que regresa la electricidad, debido a problemas de conexión o reinicio de los sistemas bancarios.









