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Vecinos denuncian la falta de agua que persiste en comunidades de Caracas (Foto Cortesía)

A Alexander Pereira se le nota el cansancio. Desde el martes 7 de julio no recibe ni una sola gota de agua por las tuberías de su casa y le ha tocado hacer esfuerzos extraordinarios para llevar a cabo tareas tan cotidianas como cocinar, lavar la ropa, bañarse o simplemente lavarse las manos para prevenir la propagación de la COVID-19, como lo indica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Vive en una urbanización ubicada en la avenida Paseo Cuatricentenario, al norte de Valencia, junto a otros dos miembros de su familia. Para paliar la situación, le ha tocado recargar sus botellones de agua potable casi a diario, pero aun así es insuficiente. “Tenemos los baños colapsados porque no hemos podidos bajar las pocetas durante todo este tiempo. Solo nos bañamos una vez al día en casa de otra gente que tiene pozo”.

La de Pereira es una historia que se replica en una gran parte de los cinco municipios de la Gran Valencia, especialmente en Naguanagua y la capital carabobeña. Habitantes de sectores como El Parral, La Isabelica, Trigal Centro, Prebo, San Blas, Ricardo Urriera, Guaparo, La Granja, Mañongo y urbanizaciones al norte de San Diego denunciaron estar bajo el mismo calvario desde hace una semana.

La profundización de la falla en la distribución de agua coincidió también con interrupciones del servicio eléctrico. El lunes 6 de julio se registró un apagón que afectó a más de 16 estados del país, entre esos Carabobo, debido a una inestabilidad en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) que disparó la línea que conecta a la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, en Bolívar, con el Centroccidente venezolano.

Las causas

Luis Fernando Arocha, experto en materia hidráulica del Colegio de Ingenieros de Carabobo, señaló que son precisamente las fallas del SEN, responsabilidad de Corpoelec, las que a su vez han generado problemas con el servicio de agua. Al verse comprometidas las subestaciones eléctricas en Carabobo y Aragua, que suministran la energía necesaria para el funcionamiento de las estaciones de bombeo en Pao-Cachinche y Pao-La Balsa, la distribución se hace imposible.

La paralización de las estaciones de bombeo de los acueductos del Sistema Regional del Centro I y II, que trabajan con energía eléctrica, afecta directamente a toda la Gran Valencia y el eje oriental de Carabobo, así como también a prácticamente 50% de los habitantes de Aragua. “Toda esa población, que supera los cuatro millones de habitantes, es la que se ve principalmente afectada por la carencia de agua”.

En el caso particular de la Gran Valencia, explicó, la interrupción del servicio eléctrico además de paralizar a la estación de bombeo de Pao-Cachinche, también detuvo el trabajo de las estaciones que envían agua hacia el norte de Valencia y de la planta potabilizadora Alejo Zuloaga. Sin embargo, el área metropolitana de Carabobo ya reportaba números negativos en cuanto a la cantidad y continuidad del servicio mucho antes del colapso del SEN.

La planta potabilizadora Alejo Zuloaga, cuya capacidad instalada es de ocho mil litros de agua por segundo, suficientes para cubrir la demanda de dos millones 700 mil habitantes, actualmente opera a 31% de su capacidad, ya que los altos niveles de contaminación presentes en el líquido que recibe del embalse Pao-Cachinche le impiden aumentar su procesamiento.

“Teniendo agua de tan mala calidad, a Hidrocentro no le ha quedado otro recurso más que bajar la cantidad que procesa”, aseveró Arocha, quien durante 42 años ha trabajado para la administración pública. Según sus datos, de ocho mil litros por segundo, hoy la planta no es capaz de procesar más de dos mil 500 litros por segundo. Como respuesta a la poca cantidad de agua disponible, la empresa estatal sectorizó el servicio.

Mediante un comunicado, Hidrocentro aseveró que el servicio se mantendría suspendido debido a la realización de “trabajos de reparación mayor” en los equipos de bombeo de Pao-Cachinche. “Pedimos disculpas a la población de los municipios Valencia, Libertador, Naguanagua, parte de San Diego y parte de Los Guayos”, dijo el ingeniero Félix Torres, presidente de la empresa estatal.

Nacimiento y debacle  

Para 1973, cuando el presidente Rafael Caldera inauguró el nuevo acueducto de Valencia, la planta de tratamiento Alejo Zuloaga tenía una capacidad instalada de tres mil litros de agua por segundo. Posteriormente, todas las obras del complejo hídrico valenciano pasaron a formar parte del Sistema Regional del Centro I, que entró en servicio en 1978, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez (CAP).

“Ahí se evidencia el respeto a la continuidad administrativa de las grandes obras en el país”, consideró el experto. “Caldera dejó el acueducto de Valencia totalmente construido, CAP lo agarró y amplió a ocho mil litros de agua por segundo”. Paralelamente, construyó la represa de Pao-La Balsa, que es la fuente de abastecimiento del Sistema Regional del Centro II.

A su juicio, “lamentablemente” todas las obras ejecutadas durante la denominada Cuarta República han sido destruidas por el chavismo. “Así como han destruido gran parte de los servicios públicos, la educación, la salud, la vialidad. Por donde quiera que usted vea, lo que se nota es un desgobierno”.

El lago mató al embalse

Para Arocha, el agua de Pao-Cachinche empeoró su calidad luego de que se cometiera “el crimen ecológico más grande que se puede cometer en un sistema de tratamiento”: trasvasar del lago de Valencia seis mil litros por segundo al embalse, “contaminando altamente” el agua que luego no puede ser tratada.

“Ellos (el chavismo) heredaron de los gobierno de la Cuarta República todas las alternativas técnicas para resolver el nivel del lago de Valencia”, agregó. “Pero no ejecutaron ninguna y tampoco fueron capaces de generar ni una sola mejor que las heredadas, aun cuando recibieron los mayores ingresos petroleros en la historia republicana del país”.

Al no materializar ninguna de las obras, el lago comenzó a crecer indeteniblemente. En Aragua construyeron un muro de contención para evitar que los más de 40 mil habitantes del sureste de Maracay se vieran afectados por el desbordamiento. Mientras que en Carabobo, Pao-Cachinche pasó a ser “el único sistema de abastecimiento en el planeta cuya fuente principal de abastecimiento (lago de Valencia) es la receptora de aguas servidas de las cloacas”.

Para solucionar los grandes problemas relacionados con la calidad, cantidad y continuidad del agua en Carabobo se necesitan miles de millones de dólares que el país no tiene, sentenció Arocha. Luego de 21 años de haber asumido el poder, el chavismo ahora liderado por Nicolás Maduro no posee los recursos técnicos ni financieros para darle respuesta a la falta de agua que miles de personas, como Alexander Pereira, están padeciendo desde hace una semana.




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