El dólar cerró al 31 de octubre en 223,65 bolívares, lo que representa un incremento del 26% respecto a septiembre y un aumento del 446% frente al 31 de octubre de 2024. Este comportamiento refleja una acelerada devaluación que impacta directamente en los precios y la economía venezolana.
Según el economista José Guerra, esta dinámica configura una macro devaluación, en la que la inflación tendría un piso de al menos 500% al cierre de 2025 si se mantiene el actual ritmo de devaluación diaria.
Además, el especialista señaló que no hay una solución económica inmediata sin un acuerdo político mínimo que permita estabilizar la situación.
El euro, por su parte, cotiza en 258,8 bolívares, superando al dólar, estableciendo una brecha de 15,72% y siendo utilizado por muchos comercios como referencia debido a su valor más alto, lo que compromete los bolsillos de los venezolanos que cobran sus salarios a tasa del dólar.
Efectos del dólar en precios de alimentos y servicios
La subida del dólar oficial genera un efecto dominó en toda la economía. En el sector alimentario, por ejemplo, un kilo de arroz pasó de 260 a 270 bolívares, un aumento de 1,3% en una semana. Los huevos, cuyo empaque y transporte dependen del dólar, subieron de 800 a 815 bolívares por cartón de 30 unidades.
El rubro farmacéutico también se ve afectado: medicamentos esenciales como el paracetamol, importado de India, aumentan de 500 a 510 bolívares por caja, lo que limita el acceso para familias de ingresos medios.
Los servicios públicos no escapan del impacto del dólar. Las facturas de electricidad, parcialmente indexadas a la moneda estadounidense, suben un 1% en barrios populares, donde el consumo promedio es de 200 bolívares mensuales.
Impacto en telecomunicaciones y canasta básica
En telecomunicaciones, las recargas de planes móviles suben de 10 a 10,2 dólares equivalentes, afectando a más de 15 millones de usuarios. Por su parte, la canasta básica familiar, que en septiembre costaba 650 dólares según Cendas, se encarece al menos 5 dólares semanales debido a la devaluación del dólar.
Familias de clase media con ingresos de 300 dólares mensuales destinan alrededor del 70% de su presupuesto a alimentos, un porcentaje que sigue aumentando con cada ajuste de la tasa oficial del BCV.









