La Gran Valencia perdió cerca de 300 árboles desde 2022 entre desplomes, incendios y talas autorizadas y no autorizadas, una situación que se atribuye a la falta de planificación, podas inadecuadas y deficiencias en el manejo del arbolado urbano.
En este Día Mundial de la Biodiversidad, la bióloga y conservacionista Esmeralda Mujica, representante de EcoCiudad Valencia, advirtió que el deterioro del arbolado urbano se ha agravado en distintos sectores de la ciudad y alertó sobre riesgos asociados a desplomes, afectación de infraestructura y pérdida de áreas verdes.
La especialista indicó que muchas personas eliminan árboles bajo el argumento de que se encuentran frente a sus viviendas, sin considerar el impacto que esto genera sobre el arbolado urbano y el equilibrio ambiental.
Mal manejo del arbolado urbano aumenta riesgos
Mujica explicó que el manejo incorrecto del arbolado urbano bajo el tendido eléctrico ha debilitado numerosas especies en distintos sectores de la ciudad.
Mencionó casos recientes en Bella Florida, Mañongo y la avenida Feo La Cruz, donde denunció intervenciones severas que alteran la estructura natural de los árboles y elevan el riesgo de desplome.
“Corpoelec hace desmoches, le quita el follaje y deja el árbol deformado. Lo desbalancea y eso puede traer consecuencias posteriores”, sostuvo.
También alertó sobre árboles que presentan daños estructurales y requieren evaluaciones técnicas para determinar si deben mantenerse o retirarse.
Piden plan integral para el cuidado de los árboles
La especialista insistió en la necesidad de desarrollar un plan de gestión del arbolado urbano con participación de biólogos, ingenieros agrónomos, especialistas forestales y expertos en planificación.
Explicó que algunos árboles sembrados décadas atrás, como el neem o árboles de gran magnitud ubicados en islas y avenidas, generan problemas de vialidad debido al crecimiento de sus raíces.
Además, señaló que algunas obras para reparar calles han cortado raíces de soporte fundamentales para la estabilidad de árboles ya desarrollados.
“Es como quitarle bases a un puente. No se pueden cercenar raíces de soporte porque se pone en riesgo el árbol”, explicó.
Biodiversidad en quebradas también afectada
La representante de EcoCiudad Valencia manifestó preocupación por las labores de limpieza realizadas en las márgenes de quebradas y corredores ecológicos presentes en la ciudad.
Explicó que estas áreas cumplen funciones ambientales fundamentales y sirven como refugio y corredores naturales para la fauna urbana vinculada al arbolado urbano.
Según indicó, especies como ardillas, rabipelados, picures y numerosas aves utilizaban esos espacios para desplazarse y mantenerse dentro del ecosistema urbano.
“Esos pasillos verdes están siendo afectados. Antes los picures pasaban de un lugar a otro sin problema”, comentó.
La especialista cuestionó que algunas jornadas eliminen vegetación como si se tratara del mantenimiento de una plaza o patio, ignorando que la Ley de Aguas establece zonas protectoras en las márgenes de quebradas.
Advirtió que la eliminación indiscriminada de arbustos y vegetación puede aumentar procesos de erosión y riesgos de inundaciones aguas abajo.
Falta personal y equipos
Mujica aseguró que el mantenimiento de los árboles de la ciudad requiere más cuadrillas y equipos especializados.
Indicó que actualmente muchos trabajadores cuentan únicamente con motosierras y camiones cesta, pese a que las labores técnicas exigen herramientas específicas y personal capacitado.
Entre las propuestas mencionó la adquisición de trituradoras móviles conocidas como “chipper”, capaces de procesar residuos vegetales y convertirlos en material reutilizable para jardines y espacios públicos. “Es mejor atrasar la construcción de una cancha de pádel para invertir en esas herramientas”.
Recordó que Naguanagua utilizó anteriormente este sistema para reciclar restos de poda y convertirlos en viruta empleada en caminerías y áreas verdes.
Durante el Día Mundial de la Biodiversidad, Mujica insistió en que una ciudad sostenible debe priorizar la protección de los árboles urbanos y de todos los ecosistemas que dependen de él.
“No podemos tener una ciudad estéril. Hablar de sostenibilidad implica hablar de vegetación y de áreas verdes”.









