El servicio de agua en La Campiña, municipio Naguanagua, es catalogado actualmente como deficiente por sus residentes. Además, los constantes cortes de electricidad empeoran la situación, causando estrés y angustia entre los vecinos y comerciantes de este sector ubicado a un costado de la avenida Universidad.
Es el caso de la señora Teresa Fagúndez, quien padece una discapacidad y vive con su hermana, operada recientemente. Emocionalmente se ve afectada cada vez que se va la luz o cuando ve que el agua llega sucia. Por esta razón, suele comprar agua potable para cubrir sus necesidades básicas.
Como no puede hacer fuerza para levantar los botellones por su condición, Fagúndez y su hermana compran dos botellones por semana que, con el delivery incluido, tienen un costo de 800 bolívares cada uno. Eso se traduce en un gasto de 6400 bolívares al mes (poco más de 13 dólares), que representan aproximadamente un 24 % del más reciente bono de guerra económica para pensionados del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS).
Fagúndez siente que la situación empeoró desde que Hidrocentro se encargó de la administración del líquido en el sector. El problema del agua ha llevado a otros vecinos a resolver la situación por cuenta propia.
Costear la solución
Nora Silva es una persona de la tercera edad y su esposo padece de la enfermedad de Parkinson. La pareja tomó la decisión de instalar un sistema que les permite tener agua de forma continua en su apartamento, ya que ninguno puede hacer fuerza para subir botellones.
Silva dijo a El Carabobeño que fueron meses de sacrificio para reunir los 500 dólares que se necesitaban para adquirir e instalar el sistema. Pero, cuando se va la electricidad, con el pasar de las horas se agota el agua almacenada y quedan en las mismas.
Desde hace semanas, los residentes de La Campiña padecen de cortes de electricidad todos los días, en distintos horarios.
Los comerciantes también se ven afectados
Para Teresa Da Silva, quien tiene un vivero en la urbanización, la intermitencia del servicio de agua representa un gran problema, sobre todo en época de verano.
Por esta razón, debe adquirir agua para regar las plantas de su establecimiento comercial. Compra el líquido a un camión, que son 30 dólares que debe aportar cada siete días. "Esperamos que se resuelva el problema para toda la comunidad, ya que aquí estamos muy afectados".
La Campiña es una zona residencial en la que una buena parte de su población es de edad avanzada. Sus habitantes piden que se regularice la distribución del servicio de agua en el sector.









