La situación nacional es gravísima

La comunidad internacional y especialmente la hemisférica, con EEUU a la cabeza debe evaluar las consecuencias geopolíticas que pueden desencadenarse si no se desmonta la “bomba de tiempo” que está armada en Venezuela a consecuencia de doble terremoto

Como una elemental honestidad intelectual debo aclarar a los amigos lectores que luego de una larga conversación con el conferencista y escritor, Arquímedes Román, decidí con su venia publicar por esta ruta de comunicación la espaciosa nota que sigue a continuación por considerarla de suma importancia para toda Venezuela.

La situación actual del país es gravísima. Venezuela enfrenta una concurrencia de problemas de gran magnitud y complejidad de la cual será extremadamente difícil salir si no se adoptan medidas de alcance extraordinario. Esta situación tiene gran impacto internacional, especialmente en toda América. Puede generar una nueva oleada migratoria hacia los vecinos y hacia Europa. Además, abre espacio para que otros países ajenos a nuestra cultura quieran “ayudar” para luego fortalecer sus posiciones en Venezuela. De modo que el asunto no es de interés únicamente para Venezuela.

La comunidad internacional y especialmente la hemisférica, con EEUU a la cabeza debe evaluar las consecuencias geopolíticas que pueden desencadenarse si no se desmonta la “bomba de tiempo” que está armada en Venezuela a consecuencia de doble terremoto. Este evento multiplicó la fragilidad del “régimen interino” y la crisis humanitaria y económica que viene acumulándose desde hace años. En Japón el gran terremoto con tsunami de hace algunos años no tuvo efectos geopolíticos en Asia, ni tampoco crisis humanitaria grave. Pero, infortunadamente, en este momento Venezuela no se parece a Japón.

En el estado de La Guaira hay más de 58.000 viviendas destruidas, es decir 58.000 familias sin vivienda y también alrededor de 45.000 negocios medianos y pequeños destruidos y sin poder funcionar. Pero también están colapsados sus servicios, desde el agua hasta la electricidad, pasando por la vialidad e iluminación pública. Los hospitales dañados y colapsados. Todo esto genera la pérdida de alrededor 110.000 empleos, es decir decenas de miles de familias sin vivienda y sin ingresos. También, hay que remover quizás 8 a 10 millones de toneladas de escombros, y eso requiere cientos de equipos de movimiento de tierra y miles de camiones no disponibles en el país.

El panorama, descrito apenas por encima, configura un terrible cuadro social y de seguridad donde puede desencadenarse el pillaje, el saqueo, el abuso de autoridad y situaciones de salubridad y seguridad graves. Además, impulsó a la emigración.

¿Puede el estado venezolano enfrentar efectivamente la enorme crisis?

Es una dimensión de enorme complejidad: el estado venezolano no está en capacidad de atender, resolver o reconstruir las condiciones de vida a niveles similares a los previos al terremoto.

Se requieren al menos 5 condiciones esenciales:

-Legalidad institucional. Actualmente el Gobierno Interino está fuera de todos los lapsos de legalidad y eso compromete el apoyo de la población y de la comunidad internacional, a excepción de EEUU.

-Recursos financieros. El país está hipotecado, pues conjuntamente con no tener suficientes recursos, los nuevos ingresos, petroleros o mineros, tardarán muchos meses en ser significativos. El Impuesto Sobre la Renta no generará nuevos ingresos por la gran cantidad de empresas paralizadas o en actividad mínima. Para rematar tiene una monstruosa deuda externa vencida de 190.000.000 millones de dólares.

-Capacidad de gestión. Un gobierno que tardó muchísimo en iniciar sus débiles y desordenados esfuerzos de atención a la catástrofe, y que demoró siete días en declarar el duelo nacional, evidencia una capacidad de gestión absolutamente incompatible para una tarea monumental como la que hay que enfrentar.

-Equipos, maquinarias. Habida cuenta de la progresiva desaparición de la actividad privada de construcción, en Venezuela ya no existe un parque de máquinas de movimiento de tierra, ni de camiones pesados, ni de equipos menores, suficientes para lo que se requiere. El antiguo y amplio inventario de maquinarias hoy está en las chiveras, desmantelados, inservibles, canibalizados.

-Capacidad de generar confianza. Lo más serio es que el gobierno interino no inspira confianza ni entre su propia gente. Por su incapacidad de gestión, muchísimas personas lo perciben como mentiroso, truculento, deshonesto; solo interesado en el beneficio de sus compañeros. No puede convocar ni reunir a la gente, desde los voluntarios hasta los profesionales y especialistas de alta capacitación.

Entonces, si el estado no puede ¿Cómo se va a acometer la gigantesca tarea? El panorama es triste, es lamentable. ¿Tendremos que resignarnos a ver por decenas de años los escombros de La Guaira y miles de indigentes en sus calles?

¿Qué hacer?

El Plan Marshall Ven.

El país no debe quedarse mirando la prolongación por años de la desgracia actual. Hay que buscar una gran solución ahora. Eso requiere iniciativa nacional y gran apoyo de la comunidad internacional.

Es ilustrativo recordar el Plan Marshall creado por los EE. UU en 1948 para la recuperación de casi 20 países europeos afectados, unos más que otros, por la II Guerra Mundial. Ese plan, aportó durante 4 años unos $13.000.000, un apoyo importante. Hoy, por ajuste, serían alrededor de $100.000.000. Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y muchos más lograron “despegar” y recuperase de tal manera que superaron las condiciones de vida anteriores a la Guerra. Fue un “Milagro”, pero no mágico, sino basado en unos pocos y claros criterios de funcionamiento y administración del Plan: Objetivos claros, aporte financiero 80% no reembolsable; dirección externa del plan; el desarrollo institucional de los países receptores y el apoyo político de los gobiernos y la confianza de la población.

La destrucción existente en Venezuela, previa al terremoto y la causada por éste, es similar a la generada por una guerra. Ante una crisis de ese tamaño hay que buscar una solución a “lo grande” y esto sería el Plan de Reconstrucción y Resiliencia de Venezuela (PRRV) que aquí estoy llamando a efectos comunicacionales MarshallVen.

Es innegable que el centro del plan sería los EEUU acompañados por países europeos y latinoamericanos, la banca multilateral, la OPEP y algunas empresas privadas con interés en Venezuela.

¿Cuál sería el alcance y el monto del Plan?

En primera aproximación, hoy 5 de julio, pienso que el PRRV tendría tres grandes componentes.

  1. Será absolutamente estratégico para el éxito del plan incluir la recuperación del sistema eléctrico como un proyecto clave. ¡Hay que recordar que sin electricidad no hay nada! Sin electricidad no hay salud, no hay producción, no hay empleo, no hay insumos, no hay transporte, no hay Internet, no hay vida organizada. Por tanto, sin electricidad no es posible la reconstrucción de La Guaira.
  2. El segundo es obviamente la reconstrucción de lo recuperable y la construcción de quizás 50.000 nuevas viviendas; la reconstrucción del sistema de aguas; la vialidad, las redes eléctricas; los centros de salud; las escuelas y muchos servicios privados. Este componente también atendería situaciones similares, aunque menores, en Caracas y otras ciudades con daños.
  3. Un tercer componente debe ser la recuperación de instalaciones de impacto nacional. Esto es el Aeropuerto de Maiquetía y la ampliación y actualización de otros cuatro aeropuertos. Esto es estratégico para la recuperación económica del país. Igualmente, la reconstrucción equipamiento de los menos 10 hospitales grandes y de otros servicios públicos importantes.

¿Cuál sería el monto requerido?

En una primera aproximación estimo serían requeridos unos $ 100.000. 000. A primera vista parece grande, pero la estimo apenas suficiente para los tres componentes señalados. No se trata de préstamos. Al igual que en el Plan Marshall la mayor parte ha de ser no reembolsable. Es la única forma que se pueda estructurar.

Este monto es exactamente el mismo del Plan Marshall de 1948 actualizado a la fecha. En ese entonces los $13.000.000 representaron aproximadamente el 4,7 % del PIB americano. Hoy en día los $ 100.000.000 no llegan al 0,31 % de su PIB actual. De modo que no es una cifra difícil de reunir, máxime si participan, además de EEUU, otros países y la Banca Multilateral.

¿Qué hay que hacer?

Aprecio que lo primero sería crear un cuerpo, un equipo encargado de la promoción nacional e internacional de la idea del PRRV para generar los apoyos y la disposición a participar en el proyecto. Ha de tener una unidad técnica encargada de realizar el plan de reconstrucción en sus tres componentes y paralelamente los estudios de cuantificación de daños, presupuestos, tiempos de ejecución, inventario de recursos y otros estudios.

El equipo central eventualmente evolucionará para ser la unidad coordinadora de los gobiernos y entidades participantes. Estos, finalmente formarán la estructura del planificación, ejecución y administración y control del PRRV. El gobierno de Venezuela no dirigirá el plan; formará parte de los equipos de dirección, pero las decisiones administrativas y técnicas serán adoptadas por La estructura de dirección externa.

Así fue en el Plan Marshall. Garantiza que el proyecto quede fuera de influencias políticas, clientelismo y ligerezas administrativas.

El gran escollo

Todos los muchos problemas y dificultades que se presentarán en el curso del despliegue de un proyecto de esta envergadura será posible superarlos contando con reglas claras, gente competente y apoyo del país.

Pero hay una restricción previa, absolutamente necesaria de superar: este plan, y cualquiera parecido, no puede armarse o funcionar bajo el gobierno interino. No es necesario explicarlo. Habrá que contar con un gobierno diferente, un equipo de transición distinto del actual, o un gobierno proveniente de elecciones democráticas. Aunque eso pueda tomar unos meses, la idea de crear un PRRV debe de una vez comenzar a discutirse, analizarse, promoverse, nacional e intencionalmente, para que una vez estén dadas las condiciones políticas, pueda arrancar sin dilación.

Los invito a reflexionar sobre la idea, a discutirla en grupos de análisis, a comentar con amigos, a difundirla en las redes. Es indispensable prepararnos ya, para acometer este u otro proyecto de rescatar al país.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

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La situación nacional es gravísima

Rafael García Marvez
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