Cementerio
Vista hacia los nichos del cementerio desde un puesto de vigilancia. Foto: Francis Tineo

El Cementerio Municipal de Valencia pasó de ser el lugar donde deberían descansar los muertos, al sitio donde vive la delincuencia, la santería y la destrucción, y sus precarias condiciones así lo evidencian.

La gran selva en la que se ha convertido este campo santo, le dan la bienvenida a los familiares que llegan con el dolor de despedir a su ser querido.

Entre la maleza se esconden peligrosos animales, como serpientes, arañas, escorpiones entre otros, al igual que delincuentes desalmados; ambos para atacar, robar y profundizar el dolor de las personas que llegan al lugar.

Los individuos que van a darle el último adiós a su familiar o amigo, se adentran en este peligroso minimundo y al mirar a su alrededor; se encuentran un escenario realmente terrorífico y doloroso al mismo tiempo.

Grandes figuras religiosas, se encuentran decapitadas y al caminar no pueden dejar de mirar muy bien cada paso que dan; pues grandes hoyos de tumbas profanadas amenazan con tragarse a la persona si dan un paso en falso.

Ritos de santería se han convertido en el pan nuestro de cada día en este lugar.

El sagrado momento de sepultar al fallecido definitivamente ya no es nada parecido al tiempo pasado. Solo el llanto y el recuerdo, despide al ser querido, pues ya los sacerdotes no pueden llegar a darle la última bendición a la persona que partió.

Nada de sutileza hay en la actualidad durante este duro momento, pues ni tiempo de ver por última vez al familiar permiten los sepultureros; quienes a los “trancazos”, meten la urna en el hoyo destinado a duras penas para el fallecido.

Precarias condiciones del Cementerio Municipal de Valencia

Elmiro Peña, trabajador del cementerio, en un reportaje realizado por El Carabobeño en 2018, comentó con indignación que han profanado varios cadáveres para hacer rituales con sus huesos y dentadura.

“Aquí hacen brujerías todo el tiempo; váyase para allá y vea con sus propios ojos que lo que le estoy diciendo es verdad” apuntó.

Esto sigue completamente vigente; pues innumerable cantidad de tumbas se encuentran abiertas con los cuerpos expuestos, generando contaminación.

La delincuencia hace de las suyas; pues antisociales brincan un pequeño muro que divide el campo santo de la calle y entran como si esta fuera su casa.

No hay seguridad por ninguna parte, por ello es muy raro que las personas visiten las tumbas de sus familiares; pues al ir es un robo seguro.

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