La remoción de vegetación en las márgenes de las quebradas de Valencia, realizada como medida de “limpieza” previo al inicio de la temporada de lluvias, está eliminando corredores ecológicos vitales y dejando las laderas sin protección natural, lo que puede generar una erosión mucho más agresiva y aumentar el riesgo de deslaves e inundaciones ante las crecidas, advirtió la bióloga Esmeralda Mújica, integrante del movimiento vecinal de profesionales Eco Ciudad Valencia.
“Si tenemos una ladera y un talud desprotegido de vegetación, lo tenemos suelto y todo eso va a arrastrar el agua y la erosión va a ser muchísimo mayor. Eso lo hemos visto en Táchira, lo vemos en Europa, en España… la fuerza del agua es impresionante”.
La especialista criticó duramente la forma en que se ejecutan estas intervenciones: “Le quitan las hojas y lo barren como si fuese una plaza o un patio trasero. Eso no es un patio, son márgenes de quebradas que son zonas protectoras”, según está establecido en la Ley de Aguas y la antigua Ley de Bosques.
“Hay que limpiar de residuos sólidos que es la verdadera basura. Las hojas no son basura, aunque deben barrerse de calles y avenidas para que las tanquillas de agua de lluvia no se tapen”.
Quebradas como corredores ecológicos en riesgo
La especialista recordó que todas las quebradas que bajan desde las zonas altas funcionan como corredores ecológicos fundamentales para la biodiversidad urbana.
“Eso es lo que se llaman corredores ecológicos y son sumamente importantes para toda la biodiversidad urbana”, expresó.

La alteración de las quebradas, incluyendo la remoción de hojas y vegetación, interrumpe estos corredores naturales y afecta el equilibrio ecológico en la ciudad.
Fauna se desplaza
Como consecuencia directa de esta intervención, Mújica indicó que varias especies han abandonado las quebradas.
“Tanto así es el efecto que las poblaciones que teníamos en la quebrada ya no están, porque no se sienten protegidas y se van a esconder donde realmente lo están”, explicó.
Este desplazamiento refleja la pérdida de condiciones adecuadas en las quebradas, que han dejado de ser espacios seguros para la fauna.
“Ahí hay una diversidad de aves, anfibios, reptiles y mamíferos, es su hábitat y al estar expuestos entran en casas, en las calles”.
Construcciones ilegales agravan situación
Mújica también alertó que muchas personas han construido en los bordes de las quebradas, incumpliendo normativas establecidas desde hace décadas.
Explicó que en los años 60 se establecía una franja de 25 metros desde el borde de las quebradas donde no se podía construir, luego se amplió a 60 metros y actualmente ronda los 80 metros.

Sin embargo, aseguró que muchas edificaciones continúan ubicándose en estas zonas, lo que incrementa el riesgo ante procesos de erosión.
Falta de normas y control sobre quebradas
La integrante de Eco Ciudad Valencia consideró que la gestión ambiental en torno a las quebradas debe fortalecerse, especialmente en lo relacionado con la actuación de los vecinos.
A su juicio, es necesario establecer normas claras y hacerlas cumplir para evitar intervenciones indebidas.
La falta de control permite que continúen prácticas como limpiezas inadecuadas en las quebradas, que terminan generando más daño que beneficio.
En ese sentido, reiteró que cualquier intervención en las quebradas debe responder a criterios ambientales, evitando alterar estos ecosistemas sin justificación.









