La Luna llena de septiembre trajo consigo un espectáculo astronómico único: coincidió con el segundo eclipse lunar del año, este domingo 7 de septiembre, y que fue visible, principalmente, en Asia y partes de Europa y África
En marzo de 2025 se registró el primer eclipse total de Luna del año, visible en gran parte de América Latina y el Caribe. En aquella ocasión, la Luna de Sangre apareció a las 12:57 a.m., alcanzó su punto máximo entre las 3:26 a.m. y las 4:31 a.m., y se extendió hasta las 5:47 a.m.

El fenómeno de la Luna de Sangre
El eclipse pudo observarse en diferentes partes del mundo. Este alineamiento permitió que el satélite natural se tiñera de un tono rojo característico. Esa tonalidad es la que hace que a este tipo de eclipses se les denomine Luna de Sangre o Luna Roja.
El color rojizo que adquiere el satélite no es casualidad, sino consecuencia de un proceso físico conocido como dispersión de Rayleigh. Dicho fenómeno ocurre cuando la luz de onda corta —como la azul y la violeta, se dispersa con mayor facilidad en la atmósfera terrestre.

En cambio, la luz de onda larga, rojo y naranja, atraviesa con menos dispersión y logra llegar hasta la superficie lunar, proyectando ese resplandor característico que conocemos como Luna de Sangre.
Este mismo efecto explica por qué el cielo suele verse azul durante el día y por qué los atardeceres se tiñen de tonos cálidos como el rojo y el naranja. Así, la atmósfera convierte cada eclipse lunar en un espectáculo natural cargado de simbolismo y belleza.










