Cuando Yuraima Piñero se enteró de que a Luis Eduardo Perozo se lo llevaron unos sujetos encapuchados en una camioneta negra, de los alrededores de su casa en Mariara, municipio Diego Ibarra, sintió subir un nudo desde su estómago hasta su garganta. Miedo, rabia, confusión, impotencia. Una maraña de emociones revueltas tan inquieta y grande como la posibilidad de pasar otro Día de las Madres sin su hijo.
Ese lunes 4 de mayo de 2026, a las 10:00 de la mañana, al ex preso político se lo llevaron los desconocidos, cuando transportaba unos botellones con agua por encargo de su madre.
Ahora ella, que aprendió, por las malas, cómo moverse de comandancia en comandancia la primera vez que lo detuvieron arbitrariamente, lo primero que tenía que hacer era encontrarlo. El joven de 24 años, con discapacidad cognitiva, estuvo detenido durante 16 meses tras las elecciones presidenciales de 2024. Fue liberado en diciembre de 2025, cuando salió de la cárcel de Tocorón.
Así que lo buscó por todos los calabozos de Diego Ibarra, sin éxito. En la noche le dijeron que estaba en Lomas del Este, en Valencia. Cuando preguntó por él la mañana del martes la respuesta volvió a ser negativa.
Tras recorrer otros comandos de la ciudad que también la mantuvieron en incertidumbre, decidió dirigirse al Ministerio Público en Carabobo. Mostró la boleta de excarcelación de Luis y la condujeron a los asientos de espera de la Fiscalía 35, donde por fin le informaron del paradero del muchacho. Estaba en la División de Inteligencia Estratégica (DIE) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), en San Diego.

No había electricidad. No la dejaron entrar a verlo, tampoco enviarle las arepas que guardaba en su cartera. Para que se calmara, un oficial le aseguró que adentro le habían dado de comer y concedió grabar un video del joven en su celda. “En el video vi las rejas y lo vi a él. Luego me dijeron que lo presentarían hoy miércoles en el Palacio de Justicia. Fue todo lo que supe”.
Según información obtenida por El Carabobeño, Perozo arribó al Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo a las 9:40 de la mañana. Llegó a bordo de una patrulla y escoltado por funcionarios de la PNB.
Aparentemente, el caso pasó a manos de la Fiscalía 29, pero hasta la hora de redactar esta información, se desconocen los delitos que se le imputan al joven.
Entre la ansiedad, el trasnocho y la incertidumbre, a Yuraima Piñero se le hace imposible armar preguntas sin respuestas. “¿Hasta cuándo tanta injusticia para el pueblo? Nosotros somos gente humilde, de pueblo, trabajadora. Somos madres con sus hijos que salen adelante. Basta de tanto oprobio para nuestro país, basta de tanta indolencia para nuestras familias”, exclamó al exigir la liberación inmediata de Luis Eduardo.









