Solo fueron 25 minutos. Después de 1 año y 374 días, tan poco tiempo para compartir se convierte en una tortura más. Mariana González de Tudares pudo, al menos, saber que su esposo Rafael está vivo.
La hija de Edmundo González Urrutia inició un peregrinar por las cárceles del país desde el mismo 7 de enero de 2025, cuando Rafael Tudares Bracho llevaba a los hijos de ambos al colegio. Fue interceptado por funcionarios gubernamentales, que lo secuestraron y llevaron con rumbo desconocido.
A la medianoche del jueves 15 de enero recibió una llamada. Funcionarios de El Rodeo Ie notificaron que su esposo está recluido en ese centro de reclusión. Está en una grrave situación de detención arbitraria, insistió.

El de Mariana González de Tudares es un relato triste: "Pude verificar, finalmente, que está con vida, a Dios gracias. Ha resistido, a pesar de todo. Fue un momento muy duro el que viví hoy. Nos vimos y pudimos charlar en esos escasos 25 minutos, divididos por un vidrio blindado. Fueron muchas emociones que todavía estoy procesando. Luego de tanto tiempo sin información, ese instante fue un alivio y, al mismo tiempo, un recordatorio doloroso: nadie que esté preso injustamente y en situación de desaparición forzada, puede estar bien".
Su esposo está bastante afectado física y emocionalmente, relató en su cuenta en Twitter. "La incomunicación y la separación de sus hijos, no son condiciones humanas para ninguna persona, sea quien sea. Mi esposo es inocente. No ha cometido delito alguno. Con el corazón en la mano y lágrimas que todavía no puedo contener, pido que lo devuelvan a su casa".
Mariana González no hace la petición desde la política ni desde el conflicto. "Lo pido como esposa y madre, desde mi anhelo más auténtico por paz y libertad. Rafael necesita salir de la terrible situación a la que está siendo sometido. Basta ya de tanto ensañamiento contra él. Solo pido humanidad, justicia, dignidad y respeto por sus derechos humanos".
Ella insiste en su ruego: "Que este encuentro que tuvimos hoy no sea solo una fe de vida, una visita, sea también, Dios mediante, un paso más hacia su libertad y hacia la reunificación de nuestra familia.









