Meses en espera por cirugía: Los tres quirófanos del oncológico de Carabobo están dañados

Mientras la lista de espera del oncológico se extiende, algunos pacientes han fallecido y otros gastan en exámenes que deben repetir
Oncológico
Hospital Oncológico Doctor Miguel Pérez Carreño (Foto: Archivo El Carabobeño)

El Hospital Oncológico Dr. Miguel Pérez Carreño de Naguanagua atraviesa una crisis que tiene nombre y consecuencia concreta: los tres quirófanos del centro están fuera de servicio. Para los pacientes que aguardan una operación, la falla no es un inconveniente administrativo, es una sentencia de espera en medio de una enfermedad que no da tregua.

Luis Verástegui es uno de ellos, y su testimonio retrata con crudeza lo que significa depender de un oncológico al límite.

"Nos informaron que se dañó el último quirófano que quedaba bueno. Son tres quirófanos, todos están dañados", relató Verástegui, paciente del centro y vocero del grupo que cada viernes asiste a la discusión de casos clínicos como parte de la lista de espera quirúrgica. Una lista que, en muchos casos, ha dejado de ser una esperanza para convertirse en una cuenta regresiva.

Ante la desesperación, los pacientes tomaron la iniciativa. El lunes 13 de abril, un grupo se concentró frente a la sede de Insalud para exigir respuestas. El director de la institución salió a recibirlos y les indicó que la ministra ya estaba al tanto y que se resolvería el problema. Verástegui recibió el anuncio con escepticismo: "Okay, muy bien, pero ¿hasta dónde es cierto? Porque el gobierno vive resolviendo y al final no resuelve nada."

Cirugías retrasadas en el oncológico

Para muchos de los pacientes la espera ya lleva meses. Verástegui debió ser operado el 4 de noviembre del año pasado. A la fecha, cinco meses después, sigue sin fecha quirúrgica confirmada. "El cáncer no espera, porque mientras yo espero él sigue atacando y sigue destruyendo", advirtió.

Pacientes en el oncológico de Naguanagua (Foto: Cortesía)

Las consecuencias más dolorosas ya son irreversibles. Mientras la lista de espera del oncológico se extiende, algunos pacientes han fallecido. "Hay personas que en ese trayecto han muerto, cantidad de personas que estaban en lista y ya murieron, por la metástasis y por todo lo que conlleva esa enfermedad tan terrible", lamentó Verástegui, cuyo tumor resultó ser benigno, aunque igualmente requiere intervención quirúrgica urgente por el dolor y las molestias que le genera.

El costo de la espera

La parálisis quirúrgica no solo posterga operaciones. Genera además una cadena de gastos que afecta a pacientes que ya de por sí cargan con el peso económico de una enfermedad crónica. Cada tres meses que pasan sin operarse, los exámenes preoperatorios vencen y hay que repetirlos: laboratorios, placa de tórax, evaluación cardiovascular, electrocardiograma. Todo con costo directo al bolsillo del paciente.

"Tuve que repetir otra vez los exámenes preoperatorios. Otro gasto más. Todo eso es un costo", explicó Verástegui, quien además ha tenido que comprar por su cuenta prácticamente todos los insumos que su tratamiento requiere.

Para este jubilado de la administración pública, cuyo ingreso mensual ronda los 130 dólares con los bonos que le pagan, cada nuevo obstáculo es una carga difícil de sostener. "Eso no alcanza para nada", reconoció sin rodeos.

La situación del oncológico no se limita a los quirófanos. Hay equipos dañados en otras áreas y la escasez de insumos es un problema estructural que los pacientes han aprendido a resolver solos, buscando, comprando y gestionando lo que el sistema no provee. "Todo es como una carrera de obstáculos", graficó Verástegui. "No una carrera libre de 100 metros planos, sino con obstáculos al frente que no sé cuántos son."

Personal comprometido

En medio del desastre institucional, Verástegui hace una distinción importante: el problema no es el personal del oncológico. Médicos, enfermeras, personal administrativo, quienes coordinan las citas y los que aplican quimioterapias reciben elogios de su parte. "Todo muy chévere, pero los organismos no se abocan", sentenció, marcando una línea clara entre quienes trabajan dentro del centro y quienes deben garantizar su funcionamiento desde afuera.

Por ahora, Verástegui y sus compañeros de lista de espera siguen yendo cada viernes al oncológico con la esperanza de escuchar una fecha. Siguen esperando que las promesas de Insalud se conviertan en acción real. Y siguen conviviendo, día a día, con la certeza que él mismo resumió con una frase que no necesita adorno: "El cáncer no espera."

Únete a nuestros canales en Telegram y Whatsapp. También puedes hacer de El Carabobeño tu fuente en Google Noticias.

Newsletters

Recibe lo mejor de El Carabobeño en forma de boletines informativos y de análisis en tu correo electrónico.

Meses en espera por cirugía: Los tres quirófanos del oncológico de Carabobo están dañados

Oncológico
Hospital Oncológico Doctor Miguel Pérez Carreño (Foto: Archivo El Carabobeño)
[code_snippet id=10 php format]