hospitales En la emergencia de la CHET no se respeta el distanciamiento social
Emergencia de la CHET / Foto archivo

A eso de las 9 de la noche del sábado pasado, María llegó a la emergencia de la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera (Chet) de Valencia con sus padres. Ambos tenían sintomatología asociada a COVID-19 y llevaban una orden de hospitalización de un centro médico privado al que habían asistido previamente. A partir de ese momento supo lo difícil que sería luchar para mantenerlos con vida.

La médico de guardia en emergencia de adultos chequeó a los esposos. La mujer, de 65 años, tenía dificultad para respirar. Su condición era más crítica. De acuerdo al diagnóstico tenía infección respiratoria con sospechas de COVID-19. Tenía, desde hacía una semana, fiebre y malestar general, al igual que su pareja. Ambos fueron remitidos al área COVID. La indicación era hospitalizarlos.

Al llegar al área COVID de la Chet todo estaba solo y oscuro, al menos en la parte externa. María notificó que sus padres iban con orden de hospitalización porque tienen un cuadro avanzado de lo que, por experiencia de los médicos, es coronavirus. Sin embargo, el doctor de esa área difirió de los otros internistas. “Esto no es por aquí. Ellos no tienen COVID. Vayan a la emergencia otra vez”, les dice el médico sin tan siquiera hacer una chequeo.

Regresan a la emergencia. Comenzó el “peloteo” y la disputa entre los médicos. Una doctora debió abandonar su puesto de trabajo para trasladarse al área COVID y solicitar a su colega atención médica a los pacientes que -insistía- requerían con urgencia ser hospitalizados. Los atendieron y, sin embargo, aproximadamente a las 3 de la mañana les dieron el alta y les indicaron tratamiento en casa, pese a la sugerencia de dejarlos internados.

Cuando asistieron al centro de salud privado se toparon con otra realidad: Solo por atender a uno de los pacientes debían cancelar 200$ por el protocolo COVID, sin incluir placas, exámenes ni honorarios. Un monto que se hace cuesta arriba pagar para la familia que solo depende de una remesa. Además, se les dificultad la movilización por la escasez de combustible.

En casa los gastos son más elevados porque, al no ser admitidos –sin razón- en el hospital, deben pagar un médico privado y una enfermera que les cumpla el tratamiento. Tratan de recuperarse, mientras los días se hacen más largos. Otros pacientes que han vivido esa situación no han corrido con la misma suerte.

Este martes, El Carabobeño intentó entrevistar a algún directivo del hospital, pero no fue posible obtener la versión oficial sobre la negativa a ingresar a personas afectadas con la COVID-19 en el principal hospital de la entidad.




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