Seis años llevan esperando los vecinos del sector 4 de San Blas I que le solucionen un problema de aguas negras.
Las cloacas desbordadas cubriendo parte de las aceras y el asfalto ya se han vuelto un escenario tan común que hasta vegetación ha crecido. El agua ya tiene un color mohoso combinado con una espuma. Todo eso acompañado de un olor putrefacto que obliga a los residentes de la zona a vivir aprisionados.

Marcos Arévalo dice que es el más afectado por la problemática. Frente a su casa hay una alcantarilla desbordada y acota que de haber servicio de agua activo el desbordamiento sería aún mayor.
"Estamos saliendo ahorita de un dengue", revela Arévalo, consciente de que las enfermedades en las casas del sector se han vuelto un hecho común. Los más afectados son los niños y los adultos mayores. Estos últimos son la población mayoritaria en el sector 4.
Arévalo está desesperado porque el problema parece no tener final e insiste que es el más afectado. "Las cloacas del bloque caen acá y las de este alcantarillado también. Vivimos a puerta cerrada".
Cuando salen de casa tienen que irse a zonas lejanas para que su hijo pueda jugar con pelotas porque el riesgo de infección es elevado. De hecho, el pequeño sostenía un globo rojo durante la entrevista y producto de la brisa se le escapó de las manos y terminó en uno de los ríos de cloaca. "¡Se perdió!", exclamó con las manos en la cabeza.

Esta realidad no es ajena a la gestión pública. El reporte ha pasado a manos del consejo comunal, de Hidrocentro y la Alcaldía de Valencia. Ya se han hecho visitas, incluso se iniciaron obras que hoy están inconclusas.
Nilda García lo sabe bien. Fue hace unos dos años y para aquel entonces Hidrocentro llevó 10 tubos de aguas negras pero solo instaló seis, reportó.
De esos trabajos quedan todavía las aceras destruidas y un tramo tuvo que ser rehecho por los vecinos, ya que la autogestión es casi la única vía posible para solventar problemas en las comunidades ante la presunta "falta de dinero" reportada por autoridades desde hace casi una década.
Por un lado, la falta de culminación de la obra recae en un grupo de vecinos que se niega a que la obra concluya por miedo a que le dejen la acera destruida, explica García. El señala las casas en una estrecha vereda en donde se ven dos viejos tubos que han estado dos años llevando agua, polvo y sol.
Entre las acciones que debieron emprender como comunidad destacó la de sellar de manera improvisada un pozo de agua potable que terminó contaminado por las cloacas que caen ahí y ya se ha vuelto un criadero de zancudos.

Al abrir la tapa oxidada golpea la fetidez y se ve sobre la superficie del agua miles de zancudos y larvas. García afirma que de ahí viene la mayoría de las enfermedades que aqueja a la comunidad. "Somos personas mayores y nos estamos muriendo de tantos problemas de salud".
El tanque presenta otro problema. Es, además, un depósito de basura, mientras que en el fondo pasan tuberías de tendido eléctrico. La comunidad exige respuestas por parte de los bomberos, Hidrocentro y Cadafe. No es solo limpieza, si no la revisión de todos los elementos de riesgo.
Entre las explicaciones que le ha dado Hidrocentro a Nilda García destaca que hay tubos aplastados en la zona sur del sector. De ahí provendría uno de los tapones que tiene en crisis a esta comunidad.
Pero ya no saben por donde poner quejas. En todos estos años a la mayoría de los vecinos les ha brotado las cloacas al menos una vez, por las pocetas, los fregaderos o el lavamanos.
Hace solo 15 días un equipo de ingenieros se acercó al lugar para verificar y hacer anotaciones, todo quedó allí, reportó Heidy Linares, quien muestra en sus manos las quejas hechas en la VenApp. Se lee un chat con ocho respuestas, pero ninguna se cristaliza en la solución para estas más de 30 familias.

El problema de las cloacas no solo se remite a la denominada "revolución bolívariana". Renny Cruz vive en San Blas desde los 7 años. Recuerda que varias veces en los años 70 las aguas negras se desbordaron y la hidrológica tardaba en dar respuesta. "Solo venía cuando el problema se hacía evidente".
Él es otro de los más afectados. Vive en la planta baja de uno de los bloques y el río de cloaca bordea su frente. Lamenta que no toda la comunidad este comprometida en poner dinero. Sabe que no es su deber pero es lo que queda ante lo que él interpreta como una ineficiencia gubernamental.
En otras épocas la comunidad debía aportar entre $2 y $5 para la compra de las tuberías de aguas negras, pero a su juicio de nada sirve invertir si al final desde el Estado no se concluyen las obras. "Al final terminamos como en otros años, porque ese tapón con sedimentos en las tuberías es lo que nos tiene así".

Aguas residuales frente a las casas en Naguanagua

En la calle 23 de diciembre de Barrio Unión, en Naguanagua, los vecinos tienen años con un problema de aguas residuales que pasa por el frente de sus casas. Desemboca en un tramo de la calle Rivas Dávila del mismo sector, y afecta a residentes de ambas arterias viales.
Humberto Zambrano es uno de los perjudicados. Para él y su familia es duro porque viven al lado de una de las casas que más desboca aguas servidas. No puede sentarse en el frente de su casa por el fuerte olor, que se siente hasta dentro de su hogar. Este se intensifica a medida que el sol arrecia y también en las noches. Ha dejado de recibir visitas incluso de su familia por este problema. "Afecta a toda la comunidad porque las cloacas pasan por el frente de las casas y contamina toda la calle".
Silvia Lobito, vecina y otra de las afectadas, considera que estas aguas residuales afectan la salud de quienes las perciben a diario. Según su apreciación, las autoridades observan, medio arreglan y se vuelven a retirar.
Esta es una zona totalmente residencial. Todas las casas son multifamiliares, residenciales y de trabajadores. Cada casa tiene mínimo dos familia. Es un problema que afecta la piel, a los niños porque les causa problemas respiratorios y de diversa índole por el olor del agua de cloacas que se desborda por las calles.
Tengo una vecina de 96 años que se ha visto afectada por los olores, expresó Carlos Gil, habitante de la calle 23 de diciembre.
Contexto y origen del problema
Gil explicó que los vecinos lucharon para conseguir la reparación de cloacas en la avenida principal, pero considera que las autoridades hicieron el trabajo a medias porque las cloacas todavía se desbordan. "Metieron tuberías en distintos sectores, pero quedaron perjudicadas calles laterales como esta, en la que están afectadas varias familias porque el cachimbo para la avenida principal está colapsado, la tubería se dañó".
Según Gil, se trata de tuberías de cemento que con el tiempo se dañan. "Ahí hay que meter ya tuberías plásticas, de las actuales, para que se haga de tres a cinco metros desde el cachimbo de la acera frente a la casa a la tubería matriz". El es uno de los vecinos cuyo cachimbo desborda aguas residuales. "Para la tubería principal luchamos como tres años. De dos años para acá quedamos afectadas cinco casas. En la calle principal hay otras".
Gil y otros vecinos han reportado varias veces el problema a través de la aplicación gubernamental VenApp. Pero, según su apreciación, la página lo "neutralizó" porque hizo muchas peticiones.
"Los técnicos de VenApp fueron hace dos meses, hicieron la evaluación, pero los vecinos están esperando que vengan con las tuberías. Cuando el problema va del cachimbo a la principal, le toca a Hidrocentro", según Gil.
Zambrano, por su parte, recordó que hace unos tres años hiciero un intento con las autoridades. La respuesta fue mandar el camiòn, destapar la boca de visita, meter presión y limpiar. "Pero el problema no esta allí. Las cloacas están tapadas en las casas y lo que hacen es que destapan el surtidor afuera, el cachimbo que llaman, y la dejan correr a la calle".
Gil se mostró dispuesto a resolver el problema por su cuenta, pero aseveró que necesita el permiso de la Fundación para el Desarrollo de Naguanagua (Fundanagua). "Yo podría romper la calle, pero si rompo, me para Fundanagua porque no tengo autorización para romper la acera o el asfalto. Tengo que pedir permiso para que ellos hagan la evaluación y luego uno procede. Igual Hidrocentro. Ellos son los autorizados para romper la acera o el asfalto".
El vecino exigió a Hidrocentro la reparación del cachimbo de su casa a la principal, así como de los otros vecinos afectados. Mientras tanto, los residentes de las calles 23 de diciembre y su intersección con la calle Rivas Dávila se acostumbraron a vivir con los malos olores y a verse expuestos a diversas enfermedades.









