Foto EFE.

Fiorella Alizo, Amelys Hernández, Sasha Márquez, Valeria Orlando y María Fernanda Rodríguez

Estudiantes de Periodismo Deportivo UAM

Individualismo y deporte son como agua y aceite. No hay disciplina en la que el atleta no reciba el apoyo  de alguien. Aunque el tenis no siempre se juega en dobles o sea un deporte netamente de equipo como  el béisbol o fútbol, detrás de un tenista talentoso y sus éxitos existe un equipo de entrenadores, médicos,  la federación de su país y por supuesto su familia, que lo han ayudado a llegar hasta ese punto.

La federación es uno de los pilares primordiales que impulsan al joven soñador a lograr ser un  profesional. No obstante, en Venezuela el rol de la Federación Venezolana de Tenis (FVT) es casi  nulo. Dentro de sus responsabilidades se encuentra el financiar económicamente a los deportistas que  representan al país, pero la realidad es que los padres son quienes costean los gastos para que sus hijos  representen a la nación. Esto suele ocurrir sobre todo en las categorías sub 12, 14 y 16.

El presidente de la FVT, Luis Contreras, en el programa “Se Habla Deporte” de Meridiano Televisión,  expresó que en los últimos seis años el tenis venezolano entró en decadencia debido a la crisis  económica, política y social del país, lo que tuvo repercusión directa en su papel y en el  rendimiento del equipo criollo en la Copa Davis, que quedó en el grupo III del torneo.

El grupo venezolano de tenis tuvo un desempeño excelente en años pasados, cuando jugadores como  David Suoto, Ricardo Rodríguez, Luis David Martínez y Roberto Maytin formaban parte del equipo,  explicó el directivo.

Según Contreras, la Federación no cuenta con apoyo de los entes  gubernamentales, por lo que la ayuda se ha enfocado principalmente en los Juniors. En los años 2017,  2018 y 2019 -en 2020 y 2021 los torneos no se llevaron a cabo por pandemia- hubo  representación venezolana en campeonatos mundiales de 14 años femenino y fueron grandes los logros  que se alcanzaron. “Buscar los parámetros y construir un atleta de alto rendimiento en tenis es muy difícil. Requiere de  mucha inversión, de padres, de estructura, del sistema de la Federación Nacional de Tenis. Necesitamos  apoyo de los entes gubernamentales porque en su momento lo hubo”.

La falta de soporte de parte de la Federación, y otras razones en las que atletas y organización  no concuerdan, ha ocasionado que grandes tenistas como Ricardo Rodríguez-Pace decidieran no  participar en importantes competencias del tenis como la Copa Davis.

Un directivo de la FVT conversó con Rodríguez-Pace dos semanas antes para confirmar su presencia  en Indonesia, en la gran Copa del Mundo del Tenis, y en el momento aceptó. El pedía, sin embargo, una serie de requisitos, como el cambio del capitán del  equipo. “La solicitud del jugador era imposible de  ejecutar, por lo que desistió”, relató contreras.

Entre confesiones y desahogos 

En un audio reproducido durante la entrevista a Contreras, Ricardo Rodríguez-Pace manifestó que la situación actual del tenis en Venezuela es sumamente compleja y delicada. Como primer  obstáculo destaca el hecho de que la Federación Internacional de Tenis (ITF) tiene levantada una  sanción contra el país sudamericano, que no le permite realizar ningún evento de índole internacional en su territorio debido a los niveles de inseguridad.

El atleta ahondó en otras situaciones: “Llevamos varios años en que la situación no es clara con una federación que está  teniendo problemas con su legalidad, pues existen juicios abiertos en el Tribunal Supremo de Justicia. Además, la caída del tenis venezolano tiene varias aristas, la primera es la social y los jóvenes cada vez se van a entusiasmar menos con el tenis sabiendo que es complicado jugarlo. Como segundo punto,  no tienen una federación que apoye o haga las cosas en pro de su desarrollo”.

Las canchas venezolanas no son una opción 

La ITF no permite que se jueguen en Venezuela torneos internacionales de alto valor en el tenis o que  vengan jugadores extranjeros, por lo que los atletas venezolanos, que además no reciben  un sostén económico por parte de la federación, deben gastar mucho dinero de sus propios ingresos familiares en viajes, debido a que el país no será sede de campeonatos internacionales por los momentos.

Según Contreras, no es un tema de la Federación Internacional de Tenis, sino de una empresa de seguridad que está  detrás y un consejo de seguridad que la asesora. “Hasta que este consejo no levante ese veto  a Venezuela, por cualquier torneo internacional que nosotros solicitemos siempre estarán ellos de por medio objetando”.

La sanción se aplicó en 2016, debido a que se consideró el país como un Estado de alto riesgo.  Esto afectó gravemente el crecimiento del tenis nacional pues no se realizan torneos oficiales.  El surgimiento, no obstante, de eventos internos como la Copa Cuadro formarán parte de un archivo  que se quiere mandar a la ITF, con el que se busca demostrar que el país está listo para ser,  como en tiempos pasados, sede de las competencias.

En la cima pese a los obstáculos

David Suoto es un tenista estrella de Miranda, de 30 años, que empezó a jugar tenis como escape de la natación. Desde el día que abandonó el agua y se adentró a las canchas, se dio cuenta de  que este deporte era lo suyo. A los 9 años el atleta inició su etapa de entrenamiento arduo y de este  trayecto de esfuerzo continuo, los frutos de su dedicación comenzaron a aparecer.

A los 12 y 14 años quedó subcampeón mundial del Orange Bowl, y tan solo unos meses después  consiguió su primer punto ATP convirtiéndose en el jugador más joven de la historia en entrar al  ranking profesional. A partir de ese momento, todo cambió para Suoto: abandonó el país y en España  desarrolló su carrera con más seriedad, llegando a estar entre los 10 mejores del mundo.

De mano de sus entrenadores europeos jugó 4 Grand Slam, obtuvo la victoria de 17 torneos  internacionales y participó en el torneo de Roland Garros. Por razones desafortunadas, a los 22 años  se lesionó el codo por lo que se tuvo que someter a tres cirugías de las que no se pudo recuperar  completamente. A los 23 años se retiró de las canchas.

El camino a la profesionalización, tomando en cuenta la realidad venezolana, lo ve bastante complejo. Como primer punto resaltó que no existe cultura tenística en el país, en comparación con el béisbol, que es el deporte principal. “Son pocas personas las que realmente hacen lo necesario. Un joven que quiera tener aspiraciones  profesionales o que le gustaría jugar en una universidad de gran nivel, debe estar entrenando desde los  14 años seis horas al día, mañana y tarde. Eso hace que descuide el colegio, algo que en la cultura  venezolana no está bien visto, puesto que muchas familias prefieren que su hijo se  dedique a estudiar tranquilo sin responsabilidades extras”.

A esto se le suman los onerosos costos de los torneos, puntualizó el mirandino. “Jugar esta disciplina en Venezuela implica que el joven deba financiar su carrera, equipo, entrenadores, pasajes para los  viajes… En resumen, todo. Aquí la verdad es que ha habido muy poco apoyo de las entidades tanto públicas como privadas.  También la realidad del país afectó mucho y eso lo convierte en una dificultad. Yo tuve la oportunidad  de emigrar siendo muy joven y poder desarrollarme afuera. Pero sí es cierto que de haber tenido un  apoyo mayor no solo económico sino también emocional de las personas de mi nación, probablemente  las cosas hubieran sido mucho más fáciles”.

Jesús Bandrés es un venezolano y tenista profesional de 31 años procedente de Miranda.  Comenzó a practicar tenis a los 5 años, pero fue a los 10 cuando empezó a tomar la disciplina con  más competitividad. El deportista logró ser el número uno de Venezuela en 2016 y 2018. Jugó un  año Junior y llegó a ser el septuagésimo en el mundo.

El atleta también participó en el Wimbledon juvenil y luego estudió becado en Estados Unidos.  Después de 4 años de jugar para la universidad participó en la Copa Davis en dos oportunidades y  siguió con su carrera profesional por 5 años más. Luego decidió seguir sus estudios de nuevo y hoy en día sigue disfrutando del deporte. Como todo tenista de Venezuela, también tuvo  un camino de obstáculos y retos que debió superar para llegar hasta donde está actualmente.

Bandres lo recuerda con claridad. “Ha sido bastante complicado, si yo no hubiera tenido el apoyo de mis padres no lo habría podido  hacer, porque aquí en Venezuela nunca hubo apoyo lastimosamente. La Federación no es la mejor, por  más que apoyen, no es para llevar a los tenistas a otro nivel. Sin embargo, se hizo lo posible y se llegó  hacia donde se llegó”.

El mensaje que ambos profesionales quieren transmitir a la generación de relevo es que deben ser tenaces y perseverantes. David Suoto invitó a no perder nunca la fe. Aunque son varias  las generaciones que han crecido con una cultura de trabajo incorrecta, en la que la disciplina es una  virtud que ha escaseado, espera que los jóvenes de hoy cuando jueguen un torneo procuren  generar un cambio social de cultura y actitud que demuestre que para lograr lo que se quiere no puede faltar el esfuerzo y trabajo duro.

El tenista retirado añadió que por su parte, y asegura que por la de sus otros compañeros y  ex jugadores también, están dispuestos a brindarle su apoyo a todos los jóvenes que practican tenis con la aspiración de ser profesionales.

Jesús Bandrés llamó a los jóvenes a seguir luchando sin desfallecer, aunque se tengan pocos recursos para viajes y gastos. También resaltó lo importante de estudiar y  prepararse académicamente.

Talentos ocultos: la nueva generación 

Rafael Abdul es un joven valenciano de 21 años que aspira a ser profesional en un futuro. A pesar de  que comenzó jugando futbol y tenis a la vez, se dio cuenta que su verdadera pasión es obtener victorias  con majestuosos match points y no goles. En el club hípico de Carabobo, el atleta se desarrolló como  tenista hasta los 12 años, y a partir de esa etapa comenzó a practicar este deporte a nivel nacional y a participar  en muchos torneos.

Con el tiempo, el deportista tuvo la oportunidad de jugar torneos internacionales como en Colombia y  Ecuador, los cuales fueron sus primeras competiciones internacionales. Desde ese entonces tuvo un  desempeño caracterizado por la excelencia. Como consecuencia, obtuvo una beca universitaria cuando  cumplió los 18 años. Hoy en día se encuentra cursando una carrera en los Estados Unidos y jugando  tenis a nivel universitario y profesional.

El diamante en bruto de esta disciplina fue el ganador de la Copa Davis 2022, sacudiendo el polvo de  la racha de Venezuela y volviendo a posicionar al país en el Grupo II del torneo. En cuanto a su trayectoria hacia la profesionalidad, el joven señaló que le angustia la situación crítica de su nación, lo cual involucra la falta de apoyo de la FVT y la sanción impuesta por el ITF,  puesto que ha tenido que invertir mucho en pasajes para viajar al exterior y así poder participar en los  torneos internacionales.

Otro de los talentos incipientes de Venezuela es el jugador de 21 años, originario del Distrito Capital,  Diego González. Comenzó su trayectoria en el tenis con tan solo 6 años de edad. El joven cada día se  enamoró más del tenis hasta que empezó a competir a nivel nacional a los 9 años. En su recorrido, fue  coleccionando logros, e incluso llegó a ser  número 1 en Venezuela. Desde ese día comenzó a participar en campeonatos fuera del país.

Gracias a su desempeño en los torneos internacionales, logró estar dentro de los 300 mejores del  ranking mundial junior. Así, se le abrieron distintas oportunidades, como la  de estudiar en Lynn University en Estados Unidos, donde actualmente está formándose  académicamente y jugando.

Según lo expresado por el joven, su camino a la profesionalidad se vio afectado por limitantes como  la sanción de la ITF. Debido a la gran dificultad económica que implica viajar, surgió el propósito de empezar un tour nacional en el que es más sencillo participar.

Los nuevos prospectos del tenis tuvieron la oportunidad de conocer y enfrentarse a sus ídolos del tenis venezolano, como David Suoto, David Navarrete, Jesús Branes, Román Recarte, entre otros, en el Main  Event de la Copa Cuadro en el Guataparo Country Club, que inició el 21 de julio. Además de  disfrutar el torneo, ambos tenistas concordaron en que aprendieron mucho de los jugadores que tienen  más experiencia que ellos.

Rafael Abdul recalcó que lo más valioso de compartir con ellos fue lo que aprendió tanto fuera como  dentro de la cancha. Resaltó con cariño lo maravilloso que fue escuchar sus historias de cuando tenían su edad. Recibió varios consejos en especial sobre los torneos que debe  jugar para ser profesional, como M15 y M25 Futures, los campeonatos de menor rango para luego comenzar a coleccionar puntos para poder participar en los ATP challenger y luego en los  Grand Slam.

Diego González manifestó que nutrirse de la experiencia de las leyendas del equipo criollo ha sido una vivencia única. Unir las dos generaciones fue para él una idea brillante puesto que puede aportarles a los jóvenes como él mucho aprendizaje buenos para su carrera y el futuro del tenis en su país.

Creando y construyendo sueños 

La marca de camisas y artículos de ropa deportiva, Cuadro, realizó un evento tenístico que empezó el  4 de julio y finalizó con el Main Event “las leyendas del tenis venezolano contra la nueva generación”  el 23 del mismo mes. Rosana Degwitz, dueña de la empresa y del torneo, declaró que decidió empezar  con este proyecto debido a su amor por esta disciplina deportiva y sobre todo para manifestar el apoyo  de las empresas privadas al deporte.

“Esta Copa promueve que no solo sea Cuadro, sino también todos los patrocinantes que nos apoyaron y otras compañías privadas los que se motiven a respaldar este tipo de eventos y a los atletas. En Venezuela la gente cree que no se pueden realizar estos torneos, la idea es que esto vuelva y que no solo se quede en la Copa, sino que sean muchos más campeonatos y más cosas que hagan que el  país se desarrolle”, expresó la joven emprendedora.

El reconocido periodista deportivo Guillermo Arcay aseguró que se necesitan más eventos de este estilo para que este deporte crezca. “La disciplina ha sufrido muchos golpes y complicaciones, es por ello que torneos como la Copa Cuadro hacen que las personas recuerden que se necesita unión, empezar a trabajar y no quedarse de brazos cruzados, sino al contrario: crear  más programas así que fomenten nuevos talentos.

Se debe apoyar a los jóvenes, en este caso atletas, que son el futuro de cualquier país; y hacer en el  caso de Venezuela, un llamado a los entes gubernamentales para que empiecen a apoyar y creer en el  potencial que hay en la juventud. En un territorio de tantas crisis y problemas, las empresas  privadas son las perfectas aliadas que pueden brindar su mano para sacar adelante proyectos que salven  el tenis nacional, porque de que hay deportistas dispuestos a darlo todo, sí existen; solo necesitan ese soporte que los acompañe y ayude a dejar en alto el nombre de la nación.

 




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