Sin instituciones no hay estabilidad económica

Las regresiones institucionales embridan entropías que hacen inviable el logro de la estabilidad económica, de los equilibrios macroeconómicos tan deseados por los venezolanos

“Las instituciones son las reglas del juego en una sociedad o, más formalmente, son las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana”.

Douglas North

Instituciones, institucionalidad son, al parecer, conceptos que en el marco de esta emergencia humanitaria compleja que atraviesa el país parecen repetirse como conceptos vacuos, sin contexto, vulgarizados y escindidos de significación. El premio Nobel de Economía, Douglas North(2000), desarrolló toda una robusta teoría sobre la nueva economía institucional ( NEI), en donde establece la inextricable relación entre el equilibrio económico y la calidad de las instituciones, reconociendo los cambios progresivos y regresivos en las instituciones, que suponen efectos positivos o negativos en la economía(North, 2000). Así pues, si no existe independencia de poderes, si el Estado presenta sesgos políticos e ideológicos, si las leyes mutan para favorecer al Estado frente al ciudadano, además, si a todo esto se le agrega la intención alevosa de burlar la voluntad popular representada en el sufragio, haciendo de la usurpación y la represión mecanismos de gobernanza espuria, estamos frente a lo que Douglas North definía como regresión institucional. 

Las regresiones institucionales embridan entropías que hacen inviable el logro de la estabilidad económica, de los equilibrios macroeconómicos tan deseados por los venezolanos, a los fines de procurar el bienestar, concepto envilecido por el estamento gobernante y por muchas instituciones, que caen en la simplificación epistémica, científica y deciden hacer híbridos, con las dimensiones que componen al índice de bienestar humano, irrespetando la significación estadística a los fines de dar resultados que no sean reales, pero que terminen por complacer a quien ocupa el poder, constituyendo una “verdadera enfermedad moral en la estructura del Estado”.(Maquiavelo,2008) no resulta ajeno entonces entender como Venezuela pudo caer en una Emergencia Humanitaria de Carácter Complejo (EHC), con una hiperinflación de 130.000% según datos del Banco Central de Venezuela, la presencia de la fractura de su tramado social, una diáspora de nueve millones de connacionales (9.000.000), la más grande de la historia, una horrísona contracción del 75% del Producto Interior Bruto (PIB) entre los lapsos 2013-20222 y la reaparición cíclica de tasas pre inflacionarias, contracciones en el PIB de 71,6% entre 2026 y 2025.

Después de 19 meses se presenta una tasa intermensual de un dígito. ¿Logro o manipulación?

A principios de junio, el BCV reportó la cifra de inflación intermensual 6,3%, enseguida comenzaron a indicar que se había logrado un éxito en la conducción de la política económica, luego de los sucesos del 3 de enero, pero esta lectura requiere de un contexto, si bien la inflación se desaceleró en el mes de mayo, la contracción del consumo explica esta realidad y la interpretación requiere que la misma sea evaluada en sus contrapartes interanuales y acumuladas. Así pues, el valor de la inflación anualizada supera los 500 puntos porcentuales, su contraparte acumulada se ubica en 102%, frente a una caída entre el primer trimestre de 2026 y el mismo lapso de 2025 de 72%. No hay logro, solo manipulación.

Finalmente, la regresión institucional en Venezuela impacta con el sostenimiento de una crisis que parece la maldición de Sísifo, un ir y venir, un carrusel de errores y la regresión de todo el estamento institucional del Estado o de lo que queda de él, no ha habido cambios sustantivos en la conducción de las instituciones, siguen las banderas rojas enarboladas sobre la violación de los derechos humanos, indemnes cargos como los del ministerio de penitenciaria, fiscalía, defensoría, sólo se han realizado enroques, rotaciones y maquillajes, claro el acompañamiento contiene, las explosiones violatorias hacia la dignidad humana, pero es menester que se aplique la justicia, que se intente reparar el tramado institucional del país y se logre el tan necesario cambio político, de lo contrario seguiremos como Sísifo.

@cnanez

@carlosnanezr

Referencias

Maquiavelo, N. (2008). El Principe. Madrid: Hermanos Trujillo.

North, D. (2000). La nueva economía institucional y el desarrollo. México: FUNDES.

Únete a nuestros canales en Telegram y Whatsapp. También puedes hacer de El Carabobeño tu fuente en Google Noticias.

Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

Newsletters

Recibe lo mejor de El Carabobeño en forma de boletines informativos y de análisis en tu correo electrónico.

Sin instituciones no hay estabilidad económica

Carlos Ñañez
Carlos Ñañez
[code_snippet id=10 php format]