Carlos Ñañez

El dolor de ser venezolano

Los sismos destruyeron a un país que estaba ya devastado, tras años de abandono y de una corrupción sin paliativos
Carlos Ñañez

El terremoto que fracturó las mentiras del interinato

Obviamente el interinato y el chavismo no son culpables de esta tragedia, pero sí son responsables del desmantelamiento de toda la red de salud pública en el país, de la destrucción y abandono de la infraestructura
Carlos Ñañez

Sin instituciones no hay estabilidad económica

Las regresiones institucionales embridan entropías que hacen inviable el logro de la estabilidad económica, de los equilibrios macroeconómicos tan deseados por los venezolanos
Carlos Ñañez

Alzad la mirada, una interpretación hermenéutica del valor cristina

La interpretación hermenéutica no es otra cosa que la compresión absoluta de un fenómeno a través de la cognición
Carlos Ñañez

¿Refinanciar una deuda desde la opacidad? En el medio del Ponto de las incógnitas

La crisis devenida en emergencia humanitaria no ha dotado a los venezolanos de un salario digno
Carlos Ñañez

¿Deuda externa legitima? Una pregunta que nos lleva a un corolario de deuda odiosa

La presión de una deuda externa odiosa coexiste con una opacidad de los datos del Producto Interior Bruto en términos reales
Carlos Ñañez

Sin instituciones es imposible que exista bienestar económico, el hiato del horror interino

Es tal el grado del cinismo que en este interinato que además exhibe sin la menor vergüenza la desviación del nepotismo
Carlos Ñañez

Voces vacías, flatus vocis. La burla como ejercicio de poder

Estamos hartos del espectáculo, de la ridiculez populista del baile y la cruel payasada de gobernantes histriónicos a lo Norman Manea, nosotros queremos paz, libertad y elecciones justas
Carlos Ñañez

Interinato e incertidumbre, el nuevo reto de la subsistencia venezolana

Si hay algo que es común en el chavismo es su capacidad connatural para evadir responsabilidades
Carlos Ñañez

Relatos sobre narrativas desmoronadas. Demostración palmaria de un fracaso

estos nuevos actores son los mismos personajes que construyeron en nuestro país el socialismo del siglo XXI, un modelo depredador y conculcador de los derechos humanos