¿Refinanciar una deuda desde la opacidad? En el medio del Ponto de las incógnitas

La crisis devenida en emergencia humanitaria no ha dotado a los venezolanos de un salario digno

“Todos quieren vivir a expensas del Estado. Olvidan que el Estado vive a expensas de todos”

Fréderic Bastiat.

Siempre es menester volver a la Casa Grande de los griegos para entender este bache en el desarrollo histórico y social del país, devenido crisis cultural, el Ponto era para los griegos esa basta extensión marina que se encuentra en las costas del Asia Menor. Lo que sería Turquía y su vínculo por estrecho de los Dardanelos con el mar Mediterráneo, el mare Nostrum, como lo llamaran los romanos. La alusión al Ponto se debe a que en esas aguas estuvo Odiseo extraviado por más de diez años hasta llegar a Ítaca, la casa el hogar, los venezolanos hemos estado extraviados en el exterior lanzados al mar del exilio, con los recuerdos de una patria que como Ítaca ya no es la misma, ni en los recuerdos del errante Odiseo, y menos en los agobios del telar de Penélope y en la evolución viril de Telémaco, que en el caso de Venezuela, esta privado de la compañía de Mentor, de Palas Atenea quien lo vigila y aconseja para que embride virtudes en lugar de vicios. Los pretendientes siguen destruyendo nuestra hacienda, nos siguen matando esperanzas y exhibiendo sus horrores, sin ambages; por el contrario, a mayor crueldad, más es el honor por exhibir sus retorcidos planes.

 Venezuela, no existe, en el plano económico se ha producido la mayor obra de latrocinio de toda la historia, entonces  aun así, hay atolondrados que creen que pueden presentar alguna experticia  habiendo participado en este festín que hicieron con el erario convertido en botín personal, he allí nuestra desgracia, nuestra falla histórica, la cual reside en  sentir fruición por el vicio, alarde en el hecho de identificarse como parte de esta arquitectura de la ruina de una sociedad la cual sufrió un daño tan profundo en su tramado social que sencillamente dejó de existir tal y como la conocemos, esos que ayer destruyeron o bien fingen para hacerse pasar por facilitadores de un conflicto que gestaron o bien sabiéndose expelidos del cartel que nos domina, llevan consigo cual modernos lazaros la peste de la indecencia, impiedad y descalificación del adversario.

Opacidad que impide tomar decisiones económicas, predecir actuar, incertidumbre que nos ata al mástil del bajel de Odiseo.

Desde la desatinada frase, del millardito expuesta por Hugo Chávez Frías, el caudillo de la cara pintada, ante quien esta sociedad en expolio, arruinada, perseguida y hasta martirizada, decidió caer de hinojos, la política monetaria en el país se convirtió en una vacuidad, en un efluvio de prácticas que, en muchos casos fueron acusados de contrarias a los fines de la revolución. Aunque la independencia y la autonomía del Banco Central de Venezuela, pasaron a formar parte de la Constitución de 1999, dictada desde los labios de Chávez, para satisfacer sus planes del dominio total, la opacidad en el rendimiento de cuentas se convirtió en práctica común, agravada tras su muerte y revertida en mínimos pininos tras los hechos del tres de enero, a la fecha contamos con las cifras normalizadas del Índice de precios al consumidor, los cuales para el mes de mayo reportaban una conducta de un dígito, para satisfacer los requerimientos del presidente del BCV, pero que en las conductas anualizadas y acumuladas, dan cuenta de más de 500% de inflación anual y 101.2% de inflación acumulada en cinco meses. 

Las cifras del Producto Interior Bruto en términos reales, desaparecieron de la página oficial, sus valores absolutos en miles de bolívares de la especie monetaria actual, luego de tres reconversiones, fueron sustituidas por valores relativos, que hacen imposible predecir, analizar y pronosticar con un mínimo de responsabilidad académica y profesional, pues se desconoce la base del valor porcentual, lo que imposibilita determinar la capacidad de pago la nación, ya que en el denominador del ratio deuda publica como proporción al PIB, se debe colocar un valor absoluto y no relativo, por otra parte no esta discriminado la deuda contratada en bolívares o en dólares, menos aún la posibilidad de cribar cual deuda se contrató de forma odiosa, hecho que redundaría en la posibilidad de una eventual quita de la deuda a una población vapuleada, perseguida, destruida, exiliada, encarcelada y asesinada.

Cual Odiseo, los economistas estamos atados al mástil de un bajel que se va a pique, en medio de cantos de sirenas, de cifras vacuas, inejecutables que no permiten un análisis efectivo de la realidad, menos un diagnóstico, para refinanciar la deuda y lograr la quita, basándonos en la propuesta de Sacks, A (1927), no fuimos consultados en consenso sobre la contratación de la deuda, su contratación obedeció al mantenimiento de una hegemonía política cartelizada en el poder y a los fines para su logro, que nos fueron otros que la represión brutal de toda forma de disidencia hacia la sociedad, empleados sin ninguna reserva moral en el pasado, que se constituyen el delitos contra la humanidad, los cuales se siguen repitiendo basados en el engaño, la dilación e indiferencia, de las ordenes de Washington en este acompañamiento, sobre la liberación de los presos políticos, aproximadamente 500 presos, traslados desde el Helicoide la bandera del terror chavista hacia cárceles como Tocuyito.

Lo anterior demuestra que la economía no es más que la solidez de sus instituciones (North, D,2000). Lo cual es reiterado por los también premios nobeles Acemoglu y Robinson, los países fracasan cuando sus instituciones también lo hacen. (Acemoglu, D; Robinson, J, 2012), el BCV adolece de independencia, que concurra en transparencia para tener la capacidad de pago, en términos de quita de deuda, los atropellos a la sociedad son indecibles: 336 personas asesinadas por la policía y las fuerzas armadas (Cifras de la ONG PROVEA). 10.853 ejecuciones extrajudiciales desde 2013 (PROVEA), 596 violaciones a la libertad personal ( PROVEA). 102% detenciones más que el promedio histórico, desapariciones forzadas 196% respecto a 2024, el 545 de las víctimas tenía entre 18 años y 30 años, Jóvenes de barrios populares, lo cual demuestra el talante aporafóbico del régimen, destruye y persigue a quienes juró proteger.

La justicia, como elemento esencial para el Estado de derecho, sigue siendo una suerte de Hidra de Lerna, deforme y viscosa, las leyes que criminalizan la disidencia siguen estando vigentes, no hay garantías de elecciones libres, rotar a quienes estaban en los puestos claves no cambia la represión, el Tribunal Supremo sigue sin ser autónomo, manteniendo indemnes las estructuras de represión, La arquitectura que reprimió a Venezuela por décadas siguen en pie, cuerpos de seguridad, jueces, fiscales. La transición real no es un evento. Es un proceso y sin la sociedad civil exigiéndolo, no ocurre de manera espontánea. Estas fallas institucionales hacen inviable cualquier proceso de renegociación de la deuda, contratada para reprimir a la población. 

Sigue el Hades ardiendo, solo cambiaron los actores:

La crisis devenida en emergencia humanitaria no ha dotado a los venezolanos de un salario digno, por el contrario; ostentamos el más bajo salario del mundo 0,27 centavos de dólar al mes, bonificado de manera asimétrica con un Ingreso que de guerra, paso a definirse como integral en 200$, devengados de la siguiente manera 150 dólares al tipo de cambio de 48 horas antes de su ejecución por tesorería en una plataforma insegura, inestable, ineficiente que no garantiza certezas, sino incertidumbre, además de 50 dólares pagados bajo la misma metodología el último del mes y una bonificación de 40 dólares calculados con la tasa del quinto día del mes y pagada el último del mes. A toso este juego suma ceros se adiciona, un pago a los sectores estratégicos: seguridad, salud, educación y profesores universitarios, este pago por profesionalización solo ha cubierto al 25% de los profesores, argumentando que las más de 70 universidades del país no envían la data, lo cual nos hace llevarnos a la pregunta ¿Esa data de nómina ya la tiene el Ministerio de Educación Universitaria?, volver a enviar esa data supondría un sobre trabajo digno del castigo de Sísifo, en Venezuela solo uno de cada dos trabajadores presenta empleo formal, el reclamo sindicales severamente castigado de ello dan cuenta los 130 dirigentes sindicales detenidos por reclamar los derechos, en este país exigir condiciones decentes de trabajo puede considerarse la pérdida de la libertad. (Datos de PROVEA).

La salud es una insuficiencia que amputa el bienestar, el 80% de los hospitales no tienen medicinas, a pesar del donativo realizado en el marco del acompañamiento ejecutado por los Estados Unidos de Norteamérica, esto se traduce en 94.056 denuncias por fallas en la red de salud pública, el presupuesto en salud cayó en 24% con relación a 2024, estamos privados del acceso a salud hablar de bienestar es una burla cruel a la realidad de los enfermos en Venezuela. Es urgente aclarar el destino de medicinas e insumos entregados en el marco del acompañamiento luego de los hechos del tres de enero, en Venezuela enfermarse puede costar la vida, cualquier patología es imposible de ser tratado y solo el 2% de la población cuenta con seguros médicos.

La educación es un tema aparte, el presupuesto para este sector representa el 12,8% del presupuesto nacional, 63% de los educandos no reciben alimentación y el salario docente es ridículamente bajo, sin ningún beneficio. Atado a una política de bonificaciones inciertas y que rompen la gobernanza y la equidad al dejar en la anomia del bono de alimentación al 75% de los maestros y profesores, la infraestructura de escuelas y universidades, no cuenta con servicios básicos de baños, dotación de agua potable y se encuentran afectados por los extenuantes cortes de energía eléctrica. Los sistemas de educación privada aumentan las desigualdades de oportunidades y ponen en déficit a la democracia y prosecución del tramado social, lo que se encuentra en juego es la generación de relevo de un país que vive en anarquía.  

Finalmente, no seremos capaces de refinanciar nada con este equipo político al frente del país, es urgente un cambio, la opacidad colabora con la posverdad en materia económica, además coloca al país en un nivel de desigualdad que, si bien produce efectos políticos chocantes, sus consecuencias económicas son aún más odiosas.(Stiglitz,2012), la cifra de un dígito de inflación no se hace evidente al menos en estabilidad de precios, en este pandemónium multi moneda, bien nos cobran al tipo de cambio oficial del dólar, del euro y para conseguir divisas se acude al arbitraje más salvaje, casi que al estado natural de Hobbes. En Venezuela solo se han hecho cambios para garantizar la confianza entre los estamentos del interinato, pero la estructura represiva sigue indemne. 

@carlosnanezr

@nanezc

Referencias.

Acemoglu, D ; Robinson, J (2012).Por qué fracasan los países. Barcelona España Deusto.

North. D. (2000) La nueva economía institucional y el Desarrollo en México FUNDES.

Sack, A (1927) Dettes Oudeses Riocuel Sirey.

Stiiglitz, J (2012) El precio de la desigualdad (El 1% tiene lo que el 99% necesita) Madrid Taurus.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

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Carlos Ñañez
Carlos Ñañez
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