El padre Miguel Pirela debió dar su sermón a oscuras. "Gracias a Dios por esta voz que me dio", dijo el párroco de la Transfiguración del Señor, durante la misa por la celebración de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, la muy querida Chinita de Maracaibo.
"Hoy le pedimos a nuestra señora de Chiquinquirá que contemplando los misterios del nacimiento, vida, pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, podamos nosotros transformarnos en auténticos discípulos Cristo", expuso el párroco durante la homilía por la especial fecha.
Iniciada la lectura del evangelio, el servicio eléctrico se interrumpió. Eso, sin embargo, no fue motivo para que la alegría desapareciera. Decenas de personas, dentro y fuera de la capilla San Rafael, en Los Arales, disfrutaron del sermón y de la religiosidad que impregna esta fiesta.
Como cada año, las ofrendas llegaron al altar de la mano de niñas y jóvenes ataviadas con la conocida manta goajira que dio un hermoso colorido a la celebración. Portaban, además, réplicas del Relámpago del Catatumbo y de torres petroleras, que identifican al estado Zulia. Pequeños tapices goajiros adornaban el altar y al lado la imagen de La Chinita sobre un manto de flores.
Es una celebración que cada año organiza un grupo de zulianos, radicados en estas tierras, encabezados por Esmeralda Gutiérrez.
La tradicional gaita zuliana no podía faltar en esta fiesta de la Chinita. Conocidas melodías como Reina Morena, del inmortal Ricardo Aguirre, fueron coreadas por los presentes, al compás de la agrupación Tecnogaita. Al finaliz, los aplausos inundaron el espacio en señal de celebración y fervor por la Patrona del Zulia.









