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Osneibel Rivero se incorporó a la cola de gasolina al inicio de la semana. A la fecha todavía permanece en la fila de la E/S El Valle, San Diego, sin la certeza de cuándo podrá lograr surtir el tanque de su vehículo tipo cava, con el que trabaja distribuyendo alimentos.

Rivero creía que, por ser una estación a precio internacional, el combustible llegaría primero que en las otras bombas del municipio San Diego. Además, pensaba que trabajar en el sector alimentario, le podría garantizar alguna prioridad de abastecimiento, pero como la gran mayoría de los usuarios, le ha tocado esperar.

Ante la paralización de las principales refinerías de petróleo en el país, y las dificultades en la importación de combustible, el gobierno de Nicolás Maduro ordenó que los despachadores de alimentos fuesen privilegiados con el abastecimiento. Sin embargo, Rivero aseguró que cuando llegó la gasolina la última vez, no recibió ningún beneficio.

Eddy Pinto, otro distribuidor de alimentos, no solo ha dejado de percibir ganancias en la semana, sino que tampoco ha podido surtir de mercancía los comercios de su ruta de despacho. “Nos tienen en esta zozobra, en esta penuria esperando gasolina, y nos preocupa la escasez que pueda venir si no conseguimos trabajar”.

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Policía Municipal dispersó colas de gasolina en la avenida Don Julio Centeno, San Diego. Foto: Francis Tineo

Semana flexible perdida

En otras estaciones de servicio de San Diego la gasolina tampoco ha llegado esta semana de cuarentena flexible.

El indicador de combustible del vehículo de Ronald Correa tenía la aguja apuntando hacia un símbolo rojo. Él no podía creer que se había pasado los últimos días metido en una cola y sin producir un solo bolívar. Molesto y desesperanzado, encendió su carro y apretó el acelerador. “Me voy porque tengo que trabajar. Ya no se puede hacer más nada, será la otra semana, a ver”.

En la E/S Castillito, el docente Omar Montero cumplió ocho días de trasnocho consecutivo. Aunque se encuentra de vacaciones laborales, considera que permanecer tanto tiempo en la cola es un sacrificio que le impide atender los asuntos de su hogar; así como pasar tiempo con su familia y realizar trabajos esporádicos con lo que intenta subsistir en cuarentena. “En una semana de flexibilización, en la que se supone que debemos estar trabajando, permanecemos aquí”.

Usuarios se reubican en vías de servicio a la espera de la llegada del combustible. Foto: Francis Tineo

Desorden en las colas

Los sandieganos se quejan del desbarajuste en las colas que se extienden por toda la avenida Don Julio Centeno. Mientras que, por temor a represalias de los cuerpos de seguridad, se niegan organizar listas. Forzados a permanecer en sus vehículos día y noche, donde se estacionan por un orden de llegada y que luego la policía municipal obliga romper.

Los usuarios optaron por reubicarse en las vías de servicio, sin respetar el puesto en que se encontraban. Unos quedan más adelante y otros más atrás.

“Hay gente que se va, pero nosotros nos quedamos aquí todavía, con la esperanza de que llegue la gasolina que tanto necesitamos”, recalcó Pinto.

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