La tarde de este lunes Eli Peralta llevó a su hermana de regreso a la Residencia Médico Social San Onofre. Llegó con un par de bolsas de ropa y sábanas limpias. Se fue con la misma preocupación de hace tres semanas, cuando se enteró que la clínica psiquiátrica, adscrita al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), no tenía agua.
El centro, sin fines de lucro, ubicado en la urbanización Tarapío de Naguanagua, alberga a 32 pacientes de entre 18 y 60 años de edad. Personal de salud advirtió que la situación impide el normal desarrollo de las labores dentro de la institución y afecta física y mentalmente a los residentes. “Necesitamos agua para bajar las pocetas, bañar a los pacientes, preparar la comida y mantener todas las áreas limpias. Hay que tener en cuenta que son personas con condiciones especiales, muy sensibles, que se alteran con los cambios de rutina. Lo menos que queremos es provocarles estrés o ansiedad”.
Para paliar la situación, se vieron en la necesidad de comprar, cada 48 horas, los camiones cisternas de 12 mil litros para llenar los tanques principales que abastecen los baños y la cocina. Pero no siempre llegaban a completar los 50 dólares que cuesta el servicio. “Por cada cisterna damos de tres a cinco dólares por familiar”, indicó Peralta.

Aclaró que la variación del aporte se debe a que no todos han podido colaborar en cada ocasión, pues la mayoría se encuentra en una situación económica vulnerable. “Aquí hay gente que no puede costear un centro privado que no baja de 600 dólares la mensualidad".
Enfermeros explicaron que el número de pacientes que cuentan con la estabilidad mínima para pasar un fin de semana fuera de la clínica es reducido. Señalaron que hay representantes que se encuentran fuera del país y casos de residentes que no cuentan con ningún tipo de sostén familiar.
La hermana de Peralta, con esquizofrenia paranoide y deficiencia intelectual moderada, es una de las pocas personas que ya estaba acostumbrada a ausentarse del recinto cada fin de semana. “Hoy viene llegando después de estar nueve días conmigo en casa. Allí pudo asearse y lavamos la ropa, pero nos preocupa su estado de salud porque por recomendación de los psiquiatras ella tiene que estar hospitalizada”.

Reactivaron la bomba, pero se reventó una tubería
Vecinos de Tarapío detallaron que la problemática inició cuando se dañó la estación de bombeo del pozo comunal de la calle San Juan, que surte agua a miles de residentes de la zona.
Entre las comunidades que se vieron afectadas se encuentran Tarapío I y II, Barrio Oeste I y II y parte de Barrio Oeste III.
Justo el domingo 24 de mayo, personal de la Alcaldía de Naguanagua habría instalado un transformador eléctrico y un equipo para proteger la estación de bombeo de los apagones, corrigiendo la falla. Sin embargo, surgió un nuevo obstáculo a superar: se rompió una tubería en el Centro de Educación Integral María Teresa Coronel, que conecta con la Residencia Médico Social San Onofre.
De acuerdo con información extraoficial, decenas de niños del preescolar público vieron clases sin acceso al agua este lunes.

En vista de que las llaves de paso de la institución educativa están dañadas desde hace varios años, fue imposible impedir que el agua de la calle pasara. Ahora, el líquido vital que escasea en los baños y el comedor, abunda en el patio de la escuela, donde se desperdician miles de litros.
Mientras tanto, personal de la clínica intenta volver a unir los tubos despegados, como medida paliativa, a la espera de que las autoridades, de la mano de profesionales, proporcionen una solución definitiva.
Piden respuestas inmediatas
Para Peralta, el calvario que ha sufrido la comunidad y los pacientes psiquiátricos por las deficiencias en los servicios públicos no puede normalizarse. “No podemos acostumbrarnos a estar tres semanas sin agua, ni a pasar seis horas sin luz al día”.
Consideró que aunque exista voluntad por parte de los afectados de generar soluciones, hay situaciones fuera del alcance de la ciudadanía y hacen falta respuestas oportunas por parte de los organismos públicos. “Queremos hacer un llamado a las autoridades para que este tipo de problemas no se prolonguen en el tiempo. La respuesta tiene que ser inmediata porque hay personas en condición de vulnerabilidad”.



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