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Manuel Barreto Hernaiz

En cuestión de horas circuló por los medios de comunicación – tanto nacionales como internacionales – un caudal informativo pocas veces visto en nuestro país. En el recorrido de regreso hacia Valencia, un tanto dilatado por los episodios distractores de la Autopista Fajardo y la salvajada de La Victoria, los celulares no dejaron de recibir mensajes pertinentes ni un solo instante.

Desde catarsis multitudinaria bien lograda, hasta jugada maestra de la MUD; desde destempladas críticas hasta exageradas loas. En resumen, pues ya es mucho lo anotado al respecto, cuantos tuvimos la fortuna de participar en uno de los mejores acontecimientos socio-políticos de nuestro país, pues estamos muy complacidos y reconocemos la destreza, la entereza y la capacidad de la MUD en la organización y puesta en marcha de este histórica y bien lograda Toma. Allí quedarán las imágenes de un desbordado caudal humano que más que representar no el 20 sino el 1000% de las firmas  para activar el R.R.; representa la Toma de Conciencia de cientos de miles de venezolanos, que de manera alegre pero decidida, tomaron la determinación  de expresar con tan rotunda participación, que ya no están dispuestos a seguir con esa actitud permisiva y hasta despreocupada de cuantos no creen en la posibilidad de cambios, para quienes el significado de valores como justicia, verdad, igualdad o libertad no significa sino frases vacías o retazos de discursos desgastados o en desuso. Que de aquí en adelante no están dispuestos a  sucumbir, rendirse, capitular,  o claudicar. Hace una semana escribía Leonardo Padrón: “…Debemos convertir al jueves 1 de septiembre en el día de la Toma de Conciencia de toda Venezuela. Ese es el próximo gran paso para lograr la activación del Referendum Revocatorio este año. Y quizás vengan otros obstáculos, pero cada vez serán más débiles. No hay margen para el desánimo…”. Y consideramos que tal observación, sin duda alguna, se dio, pues fue notable  observar en esta gigantesca concentración, esa toma de conciencia colectiva de la cual nos hablase el  primer sociólogo– Emile Durkheim –  cuando se refería a las actitudes morales, que funcionan como una fuerza unificadora dentro de la sociedad. Si la conciencia es la facultad de decidir y hacerse sujeto, es decir, actor de sus actos y responsable de las consecuencias que de ellos se deriven, de acuerdo a la percepción del bien y del mal, lo que realmente presenciamos en la Toma de Caracas, fue una ciudadanía dispuesta a combatir por sus valores, principios y su dignidad, por  hacer lo que sea necesario para rescatar su país, el país que debe legar a sus hijos.

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