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Luis Alejandro Borrero | @LABC7

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El Poder tiene tres tipos de relaciones con el periodismo. O le teme; o le ataca; o le utiliza. Algo es cierto: nunca le quiere, reflexiona Unai Amenábar. Fue el primer orador de orden en la sesión especial por el día del periodista el jueves en hemiciclo protocolar de la Asamblea Nacional (AN). “No queremos eso —que nos quieran— sino que se nos respete” Es la función más allá de la antipatía. Es la impertinencia, la terquedad. “No tenemos la opción del silencio”.

Son seres opositores por definición. Están para hacer contrapoder. Los periodistas son quienes llegan primero a una tragedia natural. Escuchan primero el drama de una violación de Derechos Humanos. Atienden el clamor popular en una protesta. Y luego lo muestran a las autoridades, algunas veces logrando sensibilizar y terminar solucionando un problema. El jueves el parlamento decidió honrar la labor del periodismo venezolano, tan vapuleado por —como dijo el primer orador— quienes están borrachos de Poder. “Quienes están en el Poder parece que tienen demasiado. Piensan que es eterno y que ellos son incuestionables”.

Cada dos días y medio se agrede un periodista en Venezuela. Es el segundo país donde más seguido se les ataca, según Reporteros Sin Fronteras, una Organización No Gubernamental (ONG). Hay 34 periodistas detenidos en el país, recordó Tomás Guanipa, presidente de la comisión de medios de la AN. “Los he visto sufrir. Estoy absolutamente seguro que verán el nacimiento de una nueva Venezuela. Estos son, quizá, los momentos más oscuros que estamos viviendo, pero también los más cercanos a la libertad”.

No hay cosa más aburrida que un periodista gobiernero. Ser un porta micrófonos y nada más. No repreguntar, escrutar. Quienes asumen lo contrario enfrentan una lucha diaria, dice Amenábar: económica, moral, y hasta familiar —por los intensos horarios demenciales—. El periodismo siempre ha sido una profesión dura y apasionante.

Se le ha pasado la mano al término riesgos del periodismo. Excremento en las sedes de los diarios, motorizados violentos llegando a las emisoras, judicialización, represión, hegemonía comunicacional y censura, detalla Amenábar en su discurso. El convencimiento del poder de los medios que tuvo Simón Bolívar, quien el 27 de junio de 1818 fundó el Correo del Orinoco, nunca estuvo tan brutalmente reprimido.

En el orden discursivo siguió Elvia Gómez, destacada periodista de El Universal. No sin que antes la diputada Marialbert Barrios lo dejará claro: “Sin ustedes (periodistas) no tendría sentido esta lucha”. Gómez hizo metáforas del oficio. Y todos los asistentes escucharon con atención: el periodismo en Venezuela es como estar en un desierto. A veces el oasis, tan buscado, parece difuso.

El Gobierno socialista es el responsable, dijo la experimentada comunicadora. La instauración de la hegemonía comunicacional llevó al ejercicio a la eventual autocensura. “Esa es la negación de nuestra existencia profesional”. Callar no tiene cabida. Para fortuna de la carrera, Gómez dice que la oscurana está a punto de pasar. “Creo que lo peor ha quedado atrás. Hoy corren nuevos tiempos”.

Vladimir Villegas reconoce en público sus culpas. Se midió para decir las cosas en ciertos momentos. Prefirió callar en otros. Fue el tercer orador del día y mencionó que gracias a Dios y al arrepentimiento diario ahora se exige para ser un mejor profesional. Ante la crisis venezolana le es imposible quedarse callado. “En mi discurso de orador de orden en 1993 en el Concejo Municipal de Caracas hablamos de la corrupción, inseguridad y la pésima situación económica de periodistas”. La situación ahora es mil veces peor, dijo en el hemiciclo.

También se define, además de periodista, constituyente. La Carta Magna de 1999 fue coescrita por Villegas. Allí están las herramientas para dirimir los conflictos, incluso entre poderes. El periodista pidió respeto a quienes exigen un referéndum revocatorio. “No le tengamos miedo a la voz del pueblo, que es la voz de Dios” Consultarle al soberano es la solución, dijo. Que se castigue a quienes han robado a la República. “Nada más inmoral que un país petrolero pasando ronchas por una lata de leche”.

Entre aplausos Villegas pidió libertad para los presos políticos. La clase que hoy ostenta el Poder está conformada por muchos que en su momento estuvieron tras las rejas y recibieron amnistía. “No espero menos de ustedes. Demostremos que este país tiene capacidad de perdón”. La censura, como los días en que los periódicos eran subrayados con marcador rojo antes de salir a la calle y el espacio señalado terminaba en blanco deben acabar.

Periodistas de El Carabobeño homenajeados

Hubo más de 180 reconocimientos. Allí estuvo presente El Carabobeño. Los periodistas del Diario del Centro Dayrí Blanco, Carolina González, Sara Pacheco, Simone Monasterios y Luis Borrero recibieron un homenaje por su labor incansable de informar veraz y oportunamente al pueblo venezolano. Todos recibieron con alegría sus condecoraciones y reafirmaron su compromiso.

Tinedo Guía celebra a pesar de todo. La valentía, honestidad, hidalguía y ética de los periodistas venezolanos es motivo de orgullo. “Los periodistas no obedecemos órdenes de ningún Poder”. El periodismo es luz en un país donde muchos quieren ocultar cosas, afirmó el secretario general del Colegio Nacional de Periodistas (CNP)

La lucha es constante. El CNP no bajará la guardia. “Tenemos que reclamar. Todo esto es parte de un informe que se llevará a instancias internacionales”, dijo sobre las más de mil agresiones o limitaciones que registra el gremio desde 2015. Casos como la judicialización contra El Correo del Caroní, o la crisis de papel de El Carabobeño son ejemplos claros, dijo.

Estímulo necesario

La crítica duele. A veces se siente injusta. “¿Pero qué va a hacer uno?”, dice en tono relajado y un poco resignado Henry Ramos Allup. El presidente de la Asamblea Nacional fue el último en hablar durante el acto de premiación al periodismo. Lo reconoció: “El GPS (sistema satelital de posicionamiento) de un diputado es uno de los aparatos más exactos”. Siempre buscan estar en el momento justo.

No hay lugar que guste más a un diputado que cerca de un periodista, afirmó. Todos rieron. Los premios entregados el jueves masivamente son la muestra de un gran simbolismo. La AN no estará cerrada a los medios de comunicación mientras la oposición esté al mando, dijo Allup. “Pero les pido que, aquí también hay seres humanos. Una palabra de aliento cuando uno lo está haciendo bien, también es necesaria. Ayúdennos con críticas de buena fe”. Otro tipo de crítica duele, aunque un político como él ya tenga la piel gruesa y recubierta hasta de tungsteno, bromeó.

Cada vez que el secretario general de Acción Democrática observa un canal del Estado se da cuenta que esa no es la forma del periodismo que debe ejercerse. En los curules también hay gente angustiada por la situación del país. Teme que una implosión social se lleve por delante a la clase política, sin distingo. “Estamos desesperadamente necesitando ayuda”, alertó sobre la crisis alimentaria y de medicamentos. Por eso pidió seriedad y ética a quienes le escuchaban. “Es preferible aceptar los excesos de algunos medios que no tenerlos a ustedes”.

Amenabar dijo en su discurso que guarda para sí una frase. Es de Desmond Tutu. Ha sido utilizada por otros, pero él la protege en su ideología: la asume propia. “Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”.

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