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Sara Pacheco

Las madres del sector Esmeralda I en El Roble, municipio Los Guayos, regañan diariamente a sus hijos más pequeños. La ilusión infantil, los hace ver castillos donde solo hay miseria, en este caso falta de atención por las autoridades gubernamentales. Los patios están inundados de aguas servidas, las cloacas forman parte de los hogares, y se encargan de llenar por completo espacios abiertos. Los niños de la zona confunden estas lagunas de suciedad con la playa o piscinas, no sienten el mal olor tampoco ven el peligro. Algunos corren desaforados a lanzarse en chapuzón. Han crecido con esto durante al menos tres años.

 Foto Rafael Freites

En la manzana 36 hay por lo menos 42 familias, todas sufren el mismo mal. Algunas en peores condiciones que otras. Como una señora que tuvo que mudarse con su suegra, porque tiene varios niños pequeños. Entre las moscas, zancudos y el mal olor, se enfermaban con frecuencia. Maglys Tovar, tiene también varios niños. El menor de estos ha sufrido tres veces en 15 días vómitos y diarrea. La madre aseguró que la culpa es de la suciedad con la que deben vivir. El mayor en cambio, tiene picadas en la piel, además de una fuerte alergia que solo el jabón de glicerina puede apaciguar.

“En mi casa no hay baño. Tuvimos que desconectar las tuberías de aguas negras porque se devuelven de la calle. Tenemos el tubo del baño directo al patio. Solo los niños lo usan, los adultos de la casa usamos periódicos. Regresamos a los viejos tiempos de campo”, sentenció.

 Foto Rafael Freites

En una de las casas, contó Eugenia Forte, se secaron varios árboles de aguacate, que ayudaban a varias familias ante la dificultad de conseguir alimentos.

Lisbeth Oviedo vive en la calle 3 de Mayo. Contó que su familia vive traumatizada cuando empieza a llover. “Salimos corriendo a los baños, esperando que se devuelvan las cloacas de la calle, generalmente todo se inunda”, relató.

La comunidad está cansada de denunciar el mismo problema en diferentes oportunidades ante la alcaldía, quienes se excusan argumentando que es un trabajo del consejo comunal, Hidrocentro quienes no tienen tiempo o material para trabajar en la zona y el consejo comunal que simplemente se queda de brazos cruzados.

 Foto Rafael Freites

Hace cuatro meses resolvieron los vecinos secuestrar un camión hidrojet que se dirigía a otra  zona. Hace siete meses uno de los habitantes trabajó en la limpieza de las bocas de visita y desagües. El personal de Hidrocentro solo prestó los guantes. La última vez que esta comunidad y Brisas del Aeropuerto, vivieron una situación similar fue hace tres años, donde tampoco les prestaron atención. Entre los vecinos compraron cemento y consiguieron la tubería para que la Hidrológica del Centro realizara el trabajo.

  Foto Rafael Freites

Sin escrúpulos

Eugenia Forte denunció a miembros del consejo comunal por actos de corrupción relacionados con el servicio del gas doméstico.

Al parecer quien está encargado de venderlo, una señora de nombre Marina, cobra hasta 400 bolívares por la bombona de 10 kilos, la cual legalmente se mantiene en 50. Anteriormente costaba cinco bolívares. “La señora cobra además 500 bolívares si la quieres apartar para no hacer la cola”.

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