La investigación de un presunto ataque antisemita en Chemnitz (este) agregó hoy polémica en Alemania en torno a los ataques xenófobos en esa ciudad y cuya autenticidad se ha puesto en cuestión.

Las autoridades alemanas indicaron que investigan ese presunto ataque, ocurrido durante los sucesos de finales de agosto en esa ciudad en torno a la muerte de un ciudadano que suscitó protestas de la ultraderecha.

La policía criminal del “Land” de Sajonia confirmó que existe una denuncia del propietario de un restaurante de comida judía y que el caso presenta características de “hecho con motivos políticos con trasfondo antisemita”, según informó “Welt am Sonntag”.

Este dominical adelantó hoy esta información y agregó que los responsables de lucha contra el terrorismo y el extremismo en ese estado federado alemán están investigando ese presunto ataque.

“Si se confirman esas informaciones, con el ataque al restaurante judío en Chemnitz se trata de un delito antisemita de otro nivel. Nos evoca los peores recuerdos de los años treinta” del siglo XX, dijo al periódico Felix Klein, responsable federal de lucha contra el antisemitismo.

Medios alemanes informan de que el ataque se produjo el 27 de agosto, cuando presuntamente un grupo de doce personas vestidas de negro lanzaron piedras y botellas contra el restaurante “Schalom”.

Al mismo tiempo gritaron “Lárgate de Alemania, cerdo judío” al propietario del local, identificado como Uwe Dziuballa por “Die Welt”, que informó de que el hombre resultó herido en un hombro por una piedra.

La información de ese presunto ataque contra el restaurante “Schalom” se conoce cuando se cumplen dos semanas de los sucesos en Chemnitz.

La muerte a cuchilladas del alemán de madre cubana Daniel H. desató allí ataques xenófobos y manifestaciones de la ultraderecha con participación de neonazis.

Una semana después se congregaron hasta 6.000 personas, convocadas por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), a las que respondieron el lunes pasado los cerca de 65.000 asistentes a un multitudinario concierto a favor de la multiculturalidad.

Dos peticionarios de asilo, presuntamente un sirio y un iraquí, se encuentran en prisión preventiva en relación con aquella muerte y a un tercero, supuestamente también iraquí, le busca la policía.

La revelación de ese presunto ataque coincide además con la polémica generada en torno a un vídeo que muestra imágenes de un momento de esas manifestaciones tras las dudas expresadas por el jefe de la inteligencia alemana.

Hans-Georg Maassen, el responsable de la Bundesverfassungsschutz (servicios secretos internos), aseguró en una entrevista con el “Bild” que existen “buenas razones” para pensar que ese vídeo era una “noticia falsa”.

Las imágenes muestran a un grupo de personas que persiguen a dos inmigrantes a quienes les gritan “Kanaken”, un insulto dirigido a extranjeros, pero Maassen dijo que “posiblemente” tenían como objetivo “desviar la atención de la opinión pública del asesinato en Chemnitz”.

Sus servicios emitieron posteriormente un comunicado en el que se afirma que se investiga la veracidad de lo ocurrido y en relación especialmente con la “cacería” contra extranjeros en Chemnitz.

El debate sobre si existió o no una “cacería” -o “acoso” a extranjeros, como lo calificó el Gobierno- se intensificó esta semana, cuando el jefe del Gobierno del estado federado de Sajonia, Michael Kretschmer, dijo que en Chemnitz “no hubo cacerías ni pogromos” contra extranjeros.

La AfD enseguida se felicitó por lo que dijo Kretschmer y exigió al Gobierno federal que se retracte por la difusión de una “mentira”.

Los medios alemanes se preguntan por la razón que puede haber tenido Maassen para expresar las dudas sobre la veracidad de las imágenes y “Focus”, por ejemplo, indica que detrás está el propio ministro del Interior, Horst Seehofer, quien le habría indicado que había que hacer públicas esas sospechas.

En ese caso se puede tratar de un nuevo intento de Seehofer de segar la hierba bajo los pies a Merkel, tras el fuerte disenso entre ambos durante los últimos dos meses a propósito del control de la inmigración que a punto estuvo de romper la coalición que gobierna el país.

Esta misma semana ambos volvieron a disentir en materia de política migratoria: Seehofer declaró que la inmigración es “la madre de todos los problemas políticos” que tiene el país, a lo que Merkel le contestó con un seco “yo no lo diría así”. EFE

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