Los jubilados y pensionados de Carabobo tienen cuatro años sobreviviendo con una pensión de 130 bolívares, equivalente a 0,27 centavos de dólar. Frente a una canasta alimentaria que ronda los 550 dólares y una canasta básica que supera los 1.500 dólares, la brecha entre lo que reciben y lo que necesitan para vivir dignamente es abismal.
La situación más crítica la viven los pensionados del Seguro Social, quienes además del salario mínimo reciben un bono de guerra económica de 58 dólares mensuales. Con eso deben cubrir medicamentos, alimentos, servicios públicos y transporte. "No alcanza para nada", resumió Alba Morales, integrante del Comité de Derechos Humanos para la Defensa de los Pensionados, Jubilados, Adultos, Niños y Personas con Discapacidad.
Sin rodeos, resaltó que el dilema que enfrentan cada mes es cruel: o compran los medicamentos para sus enfermedades crónicas, como hipertensión, diabetes, artrosis, o compran comida. No hay manera de hacer las dos cosas.
"Si compramos los medicamentos que están demasiado costosos, tampoco podemos comprar los alimentos. No tenemos para pagar los servicios públicos, y menos ahora que subió el transporte", relató Morales, quien forma parte también del movimiento de trabajadores, gremios y sindicato de jubilados y pensionados de Carabobo y del comité nacional de conflictos.
Jubilados y pensionados exigen que se cumplan leyes
El reclamo de los jubilados y pensionados no es nuevo ni improvisado. Tiene fundamento constitucional y legal, y lleva cuatro años siendo formulado ante todas las instancias posibles sin obtener respuesta. Morales cita dos artículos de la Constitución que, a su juicio, se violan sistemáticamente: el artículo 86, que garantiza la seguridad social integral, incluyendo el derecho a la salud, la buena alimentación, la recreación y la calidad de vida; y el artículo 91, que consagra el derecho a un salario digno.

Pero el incumplimiento va más allá de la Constitución. Existe una ley de servicios sociales, una ley de seguridad social y una ley de atención y protección integrada al adulto mayor, ninguna de las cuales se aplica en la práctica.
A eso se suma una medida que generó expectativas y luego frustración: la creación de una ley que establecía un descuento del 9% a los empleadores, destinado específicamente a financiar el aumento de las pensiones. "Hasta ahora no sabemos qué ha pasado con ese 9% que les descuentan a los trabajadores, que supuestamente era para el aumento de nuestras pensiones", denunció Morales.
El gremio ha tocado todas las puertas. Ha acudido a todas las instancias. Y la respuesta, dice Morales, ha sido el silencio. "Hasta el momento, nada que hemos obtenido resultados positivos para nuestro sector."
Adultos mayores venden golosinas y viven de la caridad para sobrevivir
La precariedad que enfrentan los jubilados y pensionados venezolanos tiene expresiones concretas que van desde lo digno hasta lo desgarrador. Morales describe un panorama en el que muchos adultos mayores han tenido que reinventarse para sobrevivir: algunos salieron a vender golosinas o cigarros en la calle, otros dependen de la solidaridad de sus vecinos, y otros quedaron al cuidado de sus nietos después de que sus hijos emigraron, asumiendo responsabilidades que su pensión no puede sostener.
"Muchos adultos mayores nos llaman diciendo que no tienen con qué comer, no tienen con qué comprar las medicinas", relató Morales, cuya labor en el comité de derechos humanos la convierte en receptora diaria de esos testimonios.
La situación se agrava por la edad misma de los afectados. Los jubilados y pensionados son, por definición, personas mayores con mayor prevalencia de enfermedades crónicas, mayor dependencia de medicamentos y menor capacidad de generar ingresos adicionales. Para ellos, la crisis no es un inconveniente: es una amenaza directa a su supervivencia.
Jubilados y pensionados marcharán el 1 de mayo en Carabobo
Con la esperanza puesta en los anuncios que el gobierno prometió realizar el 1° de mayo en materia salarial, los jubilados y pensionados de Carabobo se preparan para marchar ese día en Valencia. Morales hace un llamado expreso a todos los sectores para que se sumen, convencida de que la lucha por pensiones dignas no puede librarse en soledad.
La concentración arrancará desde la avenida Las Ferias con Lara, con otro punto de encuentro en el Paseo Cabriales con Lara, y desde la avenida Bolívar para quienes vienen del norte. Todas las movilizaciones confluirán en la calle Cedeño. "La lucha es de todos, no nada más de un sector", insistió Morales, quien enmarca la exigencia salarial dentro de una demanda más amplia: "Sin democracia, sin libertad, no tenemos salarios dignos."
El mensaje de los jubilados y pensionados carabobeños es tan sencillo como urgente: que el aumento salarial que se anuncie sea real, suficiente y llegue a tiempo. Que permita comprar medicamentos y alimentos en el mismo mes. Que haga posible lo que la Constitución promete y la realidad niega: una vejez digna para quienes dedicaron su vida a construir este país.









