A las 2:00 p.m. ya es difícil estacionarse en la calle trasera del centro comercial Sambil de Valencia. Esto nunca ha sido una novedad, pero desde hace unos años la cantidad es mayor y muchos justifican el hecho en el alto costo de las tarifas de los estacionamientos.
Arelis Granadillo es una de esas personas. Mientras su madre espera en el vehículo, ella camina hacia el centro comercial para buscar dos helados y regresarse. Cree que no le tomará más de 15 minutos, por lo que ve innecesario estacionarse adentro.
Pero detrás de esa decisión hay un tema financiero. Ella es docente en una escuela en La Isabelica y dice que con el mero salario no puede pagar los $3 de la tarifa fija. Le parece absurdo el valor, una percepción que comparten otras personas, pues si el vehículo sufre un daño, o incluso un robo, el centro comercial no se hace responsable.
Hacerse la vista gorda
En el artículo 4 del Reglamento Técnico para la Prestación del Servicio General de Estacionamiento de 2023, vigente en la Gaceta Oficial 42.755, sin embargo, se revela otra cosa. En sus numerales 18, 19.5 y 20 se explica que todo prestador de servicio de estacionamiento debe ofrecer vigilancia permanente. Esta obligación es parte esencial del contrato de resguardo que se firma al recibir el ticket.
Para garantizar este cumplimiento, los dueños están obligados a suscribir una póliza de seguro de responsabilidad civil. Esta cobertura debe amparar cualquier eventualidad durante la prestación del servicio general.
n los establecimientos que ofrecen servicio de parqueo, o “Valet Parking”, la responsabilidad aumenta. El administrador debe responder directamente por cualquier choque o rayón que sufra el casco del vehículo por parte de terceros.
La ley exige que la póliza de seguro sea lo suficientemente amplia. Esta debe cubrir específicamente los daños mecánicos o estéticos ocurridos bajo la guarda del personal.
Además, el servicio de “Valet Parking” cuenta con regulaciones todavía más específicas dentro del marco legal. En esta modalidad, la empresa responde por la integridad total del automóvil mientras lo moviliza.
A oídos de la ministra
Quejas así han llegado hasta Caracas. Se presume que esa es la razón por la que la ministra de Transporte, Jackeline Faría anunció para Semana Santa el inicio de protocolos para que desde las regiones se regularicen los precios. En la cartera de Transporte dicen que ven como "excesivo" el valor de algunas tarifas.
Aunque desde el inicio del texto se habla de centros comerciales, algunos hoteles también tienen un valor elevado. Fernando Padilla se acaba de estacionar en un centro comercial cercano a un importante hotel de Naguanagua, con estacionamiento gratuito, para poder atender unos asuntos. Siempre aparca ahí porque es la forma que tiene de librarse de los 5 dólares que cobran. "Te puedo decir que en menos de un año el hotel pasó de $2, luego $4 y una vez fui a una exposición y ya eran $5. Se aprovechan de eventos grandes para cobrar más y hacer su agosto y uno a veces no se queda ni dos horas".
La gratuidad como estrategia
Además, en medio de la crisis actual, con un poder adquisitivo del venezolano mermado, muchas de las visitas a centros comerciales tienen un fin meramente recreativo y totalmente distanciado de las compras. Es lo que algunos expertos llaman "vitrineo".
Las personas dan vueltas por los espacios y terminan gastando solo en el estacionamiento. Otros como Padilla aseguran que si van al cine en día de descuento, el boleto termina siendo más barato que el cobro del aparcamiento.
Otros piensan en los días de diligencia, como María Alejandra Díaz. Ella va a hacer mercado con su hermana en el centro comercial Patio Trigal. En la entrada vehicular se lee que no cobran tarifa.
A juicio de Díaz la gratuidad para estacionarse ha permitido que muchos centros perciban mayores visitas, en especial aquellos que ya no tienen tanta afluencia, incluso. La mujer pone como ejemplo el C.C San Diego (Fin de Siglo).
"Aquí en Patio Trigal tu vienes y te estacionas y ves que hay vigilancia pendiente de tu vehículo. Quizás si pasa algo no respondan, pero eso tampoco es muy diferente de aquellos sitios en los que sí te cobran. Entonces yo he optado por pararme en la calle a riesgo de que me roben".
Parqueros al ataque
La hermana de Díaz se une a la conversación, prefiere mantenerse en el anonimato por trabajar en el sector público y detalla que en la calle hay otros problemas y se refiere a los parqueros. "Son un azote, porque practicamente ya no hay sitio en donde te estacionarse y cuando lo encuentras hay un cono o unos botellones como pasa en el centro".
En zonas aledañas al Teatro Municipal algunos parqueros cobran $2 por estacionarse en la calle, dice la hermana de Díaz. "A veces les doy porque estoy urgida, pero si no, me tengo que ir porque me pueden rayar el carro".
María Alejandra es consciente que una regularización de las tarifas puede traer problemas. Por eso saca a colación los tiempos en los que los precios de los alimentos estaban controlados. Así que sugiere una negociación entre empresarios y el gobierno.
Ese es precisamente el plan que tiene el ministerio de Transporte. Faría pretende establecer mesas de trabajo entre la Asamblea Nacional (AN), representantes de estacionamientos, hoteles, la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), el Ministerio Público y otros actores.
Aunque El Carabobeño no logró encontrar en Valencia tarifas por encima de los $5, el diputado Pedro Infante aseguró en el hemiciclo que tenía reportes de cobro de hasta $8.
Todos los consultados coincidieron en que el cobro de estacionamiento debería estar fijado en $1.
Sin embargo, un centro comercial promedio que reciba unos 1.000 vehículos solo un viernes estaría percibiendo $3.000. Si este escenario se repite sábado y domingo, el estacionamiento ganaría casi $6.000 en dos días.









