La fuerza que manda en Venezuela es la misma que nos libró de Maduro, la que dejó a Delcy Rodríguez como presidenta encargada y la que acaba de designar a Dinorah Figuera jefe de la oposición
Las prioridades de los que mandan son el control y el miedo, ambos como política de Estado, por encima del bienestar ciudadano y demás exquisiteces de ese tipo
Casos como la desaparición, ocultamiento y muerte del ciudadano Víctor Hugo Quero Navas, ocurrida bajo la custodia –lo de custodia es un decir- del Estado, le ponen una nueva señal de alarma a la necesidad de reemplazar a la jefatura interina
Los números le ponen un toque de realidad a las tantas versiones que se lanzan al voleo sobre qué piensan y cuáles son los planes de los 9 millones de paisanos que dejaron su país por otras tierras
Entre las numerosas bondades que tendría la nueva Venezuela destacarían las instituciones confiables y honestas –manejadas por personas confiables y honestas, no queda de otra
El discurso oficial para las gradas sigue siendo antiimperialista, defensor de los logros de la revolución y agresivo contra la oposición política, aunque elogioso hacia Donald Trump y casi amoroso con el pueblo norte
Las nuevas reglas de juego pretenden ser una frenada burrera al gobierno interventor, empresario y perdonavidas que constituye la esencia de la doctrina chavista