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Las altas temperaturas políticas en nuestro país achicharran a cualquier figura que tome parte en sus actividades; actúan como una especie de trapiches. Tanto es así que ni la figura del papa Francisco se escapó del ingenio azucarero.

Ello es consecuencia de una sociedad que desesperadamente busca una salida, un camino a su tragedia. Que a veces es rendida por la desesperanza, el agotamiento, y se amodorra. Está allí bullente. Ferviente. Cae, pero vuelve a incorporarse. ;o se rinde, nunca se ha rendido; simplemente es un pueblo que lucha no contra un régimen dictatorial sino tiránico, que hace los virajes estratégicos a veces imperceptibles para muchos.

Una demostración de lo afirmado anteriormente se da en este mes de validaciones de los partidos políticos; en el cual las cuatro arpías del Consejo Nacional Electoral siguiendo instrucciones rutinarias de Miraflores inicia el proceso de reinscripción con trabas perfectamente planificadas para frustrar las revalidaciones de estas organizaciones democráticas.

Hay ciertos elementos que no tienen una resonancia muy elevada y, como consecuencia es natural que pasen desapercibidas porque algunos no se adentran en los meandros de la cuestión. El pueblo ha salido espontáneamente a los centros de validación a revivir estos partidos políticos que serán, sin dudas, utilizados este mismo año para las elecciones de gobernadores y alcaldes.

Muchos que tradicionalmente votaron por un partido determinado, lo hicieron esta vez por otro distinto sin ningún tipo de desagrado. El hecho más notorio sucedió el domingo pasado cuando la señora López, mejor dicho, la madre de Leopoldo López, concurriera a validar a Acción Democrática en vista de que antes no pudo hacerlo por VP.

Asimismo, no sería justo pasar por alto la actitud positiva de la coordinadora nacional de Vente Venezuela, María Corina Machado, quien expresara su apoyo incondicional al informe del secretario general de la OEA, Luis Almagro sobre Venezuela y la aplicación de la Carta Democrática Interamericana al régimen de Nicolás Maduro. Concluyó MC: “A partir de este momento, no luchamos solos. La comunidad internacional está obligada a acompañarnos. No es una sanción a los venezolanos, es una sanción al régimen”.

Pero, como en la viña del Señor hay de todo y para todos, algunos personajes piensan que la aplicación de la Carta Democrática beneficia al gobierno y es un tiro al codillo para la oposición, Carlos Raúl Hernández, dixit. Dejemos que sea el chileno, filósofo y político Fernando Mires que se encargue de responderle, a quien, por cierto, meses atrás le dio un revolcón por opiniones tan extravagantes como la de ahora.

Tanto es el efecto letal de la CDI para el gobierno, que el lunes 27 de este mes la canciller venezolana Delcy Rodríguez consideró que la sesión del martes 28 vulneraba las normativas de dicha instancia, razón que la llevó a solicitar la suspensión de la reunión de la Organización de Estados Americanos. Desconozco los resultados de este ruego, pero es elemental pensar que si le fuera favorable al régimen no rogaría de rodillas su cesación.

Finalmente, Luis Almagro es merecedor del reconocimiento de todo el pueblo democrático venezolano. Para decirlo en lenguaje figurado, reservarle un espacio público para colocar su figura en bronce.

garciamarvez@gmail.com




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