Referencial.

La campaña electoral para los comicios presidenciales de marzo arranca hoy en Egipto sin ningún candidato opositor, tras la descalificación y retirada de los oponentes al actual mandatario, Abdelfatah al Sisi, cuya victoria parece asegurada frente al político de poco relieve Musa Mustafa Musa.

El líder del partido político Al Gad (el mañana) es el único que competirá con el presidente egipcio y su candidatura ha atraído críticas y mofas porque se presentó en el último momento, después de haber incluso anunciado su apoyo a la reelección de Al Sisi.

Su nombre y su rostro no son conocidos y su partido no cuenta con una gran popularidad u organización, por lo que Mustafa Musa hará una campaña, desde hoy y hasta el 23 de marzo, con recursos limitados y sin desplazarse a muchas provincias de Egipto.

El candidato aseguró en una entrevista publicada hoy por el periódico Al Shuruq que los medios de comunicación están ofreciendo igual espacio a los dos competidores y que él recibe más cobertura mediática que Al Sisi porque éste no la necesita.

De hecho, el mandatario cuenta con el apoyo de varios grupos y fondos, como “Tahia Masr” (Viva Egipto!), que recoge dinero para proyectos de desarrollo, y “Ashan Tebniha” (para construir el país), que hace publicidad a los logros de Al Sisi, y que ya ha realizado actos en países árabes para atraer el voto de los cientos de miles de egipcios que residen en el golfo Pérsico.

La campaña electoral empezó antes del plazo oficial para el mariscal, que accedió al poder en un golpe de Estado en julio de 2013, y su rostro aparece en numerosos carteles en las principales avenidas y puentes de El Cairo desde hace semanas.

A Al Sisi no le será difícil volver a ganar como en 2014, cuando obtuvo más del 96 por ciento de los votos, pero la tasa de participación volverá a ser clave en unos comicios tan poco competitivos y que la oposición ha pedido boicotear.

Varias figuras destacadas, entre ellas el único candidato que compitió con Al Sisi en las presidenciales de hace cuatro años, el socialista Hamdín Sabahi, han llamado al boicot al considerar que las elecciones no cuentan con garantías ni candidatos suficientes.

Numerosas ONG locales e internacionales las han calificado de farsa, después de que hayan sido eliminados uno a uno los principales rivales del presidente y reprimido todas las voces críticas, la última la del islamista moderado Abdelmenem Abul Futuh, arrestado tras haber criticado al Gobierno en una entrevista de televisión.

Incluso la ONU urgió a las autoridades egipcias a que garanticen un proceso electoral “creíble, inclusivo, pacífico y participativo”, después del arresto a finales de enero de un destacado aspirante, el antiguo jefe del Estado Mayor egipcio Sami Anán.

Las Fuerzas Armadas lo acusaron de haber anunciado su candidatura antes de obtener el visto bueno del Ejército, además de falsificar documentos para presentarse a las elecciones y de crear disputas entre esta institución y el pueblo egipcio por sus críticas al papel que están jugando los militares en la política.

También otro aspirante con uniforme, el coronel Ahmed Qonsoua, fue arrestado en diciembre y condenado rápidamente a seis años de prisión, después de que apareciera en un vídeo y declarara su intención de concurrir a los comicios.

En Egipto los militares no pueden expresar opiniones políticas ni participar en las elecciones, pero todos los gobernantes del país desde 1952 proceden de las filas del Ejército, menos el presidente islamista Mohamed Mursi, que estuvo en el poder tan solo un año antes de ser derrocado por Al Sisi.

El político que en 2012 llegó a la segunda vuelta de las elecciones junto a Mursi en una reñida competición, el ex primer ministro Ahmed Shafiq, deseaba volver a probar suerte ahora, pero finalmente renunció a la carrera presidencial después de haber recibido supuestas presiones por parte de las autoridades.

Por último, el opositor de izquierdas Jaled Ali retiró su candidatura a finales de enero: tras el arresto de Anán y las “irregularidades” contra su propia campaña, el abogado de derechos humanos optó por no ser el único que se enfrentara a Al Sisi y a la maquinaria del Estado que le respalda en las votaciones del 26, 27 y 28 de marzo.




Estimado lector: El Diario El Carabobeño es defensor de los valores democráticos y de la comunicación libre y plural, por lo que los invitamos a emitir sus comentarios con respeto. No está permitida la publicación de mensajes violentos, ofensivos, difamatorios o que infrinjan lo estipulado en el artículo 27 de la Ley de Responsabilidad en Radio, TV y Medios Electrónicos. Nos reservamos el derecho a eliminar los mensajes que incumplan esta normativa y serán suprimidos del portal los contenidos que violen la Constitución y las leyes.