Hasta hace muchos años “Venezuela Heroica” era una obra de obligatoria lectura para los venezolanos, tanto para los que aprendían la historia de Venezuela guiándose por la epopeya, del galardonado escritor Eduardo Blanco, como para los que estudiaban literatura.

Muy poco se sabe en la actualidad de la vida de este insigne escritor, aparte de lo que diga Wikipedia, algún crítico literario o un investigador de nuestra historia. Pero su biografía más completa la brindó Santiago Key Ayala en 1955, en su obra “Bajo el signo del Ávila” y, basada en ésta, Mireya Vásquez publica en su blog “Las letras que queremos hoy”, muchos datos de la vida de Blanco que no deben olvidarse.

Como por ejemplo el hecho de que cuando tenía 20 años, se unió al ejército venezolano y, a los 22 sirvió como edecán del General José Antonio Páez. Esto influyó de manera determinante en la vida del joven escritor. Se llevaba a cabo en ese momento, la guerra federal, que duró casi cinco años, de 1859 a 1863. Luego de dos años de guerra, Páez y Falcón deciden entrevistarse para negociar la paz y eligen como lugar del encuentro, Tocuyito. Entre los hombres de Páez se encontraba el joven Eduardo Blanco.

Key Ayala (1955), citado por Vásquez, narra ese histórico momento de la siguiente manera:

Encontráronse en efecto, Páez y Falcón y cabalgaron el uno al lado del otro en derechura de la casa de la conferencia. Iban con ellos oficiales brillantes y un espíritu cordial reinaba entre ambas comitivas… Llegaron a una altura donde la sabana de Carabobo se ofrecía clara como un lienzo de artista. A una frase de Falcón, Páez rompió a hablar de la gran batalla de 1821: “Allá estaba Bolívar…” “Por allí entramos…” “Allá se plantó la Legión Británica…” Lentamente el viejo caudillo se iba animando y se le oía con recogimiento… Aunque hablaba para todos, parecía dirigirse, como de costumbre, a Eduardo Blanco, que le quedaba cerca… De pronto Falcón, caudillo y poeta, pone su mano en el hombro de Eduardo Blanco:

Joven –exclama– está usted oyendo la Ilíada de los propios labios de Aquiles!

Eduardo Blanco nació en Caracas en 1838 y murió en la misma ciudad, a los 73 años. Se destacó como un gran escritor, por lo que fue incluso laureado. De mucho éxito fue “Zárate”, primera novela de corte histórico nacionalista, donde su protagonista, Santos Zárate, era un bandolero de gran corazón, que se enfrentaba con rebeldía y romanticismo a la sociedad aragüeña.

Seis meses antes de su muerte, el 28 de julio de 1911, año del Centenario de la Declaración de la Independencia, Eduardo Blanco recibió un homenaje nacional en el Teatro Municipal de Caracas.

Blanco fue Ministro de Relaciones Exteriores y de Instrucción Pública durante la presidencia de Andueza Palacio y posteriormente volvió a ejercer el cargo de Ministro de Instrucción Pública, hoy Educación, durante la presidencia de Cipriano Castro, entre 1904 y 1906.

Esto quiere decir que, cuando decidieron clausurar la Universidad de Valencia, en 1904, Cipriano Castro era el Presidente de la República y Eduardo Blanco, el mismo de Zárate y de Venezuela Heroica, era el Ministro de Instrucción Pública. Pero ya Valencia se lo perdonó.

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