El creciente valor de las habilidades blandas

Contrariamente a lo que muchos temen, la era de la IA y la automatización no significa el fin de los humanos en la industria. Al contrario, reafirma la importancia de las habilidades conductuales

Para 2030, las habilidades interpersonales serán un elemento central en las estrategias de reclutamiento de las empresas.
A. Oliveira.
ProAction.International


Si la Inteligencia Artificial (IA) se hace cargo de la mayoría de las tareas técnicas, ¿qué les quedará a los trabajadores? Su insustituible toque humano.

Contrariamente a lo que muchos temen, la era de la IA y la automatización no significa el fin de los humanos en la industria. Al contrario, reafirma la importancia de las habilidades conductuales. El liderazgo, la comunicación, el pensamiento crítico y la gestión emocional se están convirtiendo en herramientas poderosas para desenvolverse en este entorno laboral complejo y cambiante. Su desarrollo representa una inversión estratégica tanto para individuos como para organizaciones. 

La IA es el nuevo superpoder de las organizaciones sociales. Su capacidad para optimizar y escalar impacto está transformando la manera en la que el sector social gestiona y diseña servicios para las comunidades. No reemplaza el trabajo humano, lo amplifica, haciendo que las organizaciones sean más estratégicas, ágiles y efectivas.

En un mundo donde las necesidades crecen más rápido que los recursos, la IA no solamente optimiza el trabajo de las organizaciones no gubernamentales, sino que está revolucionando la manera cómo generan impacto.

Las habilidades blandas, del inglés “soft skills”, comprenden una serie de competencias sociales que facilitan a las personas la relación con sus semejantes. Aunque están muy ligadas a la propia personalidad, pueden mejorarse y, pese a su carácter intangible, son muy valoradas por las empresas en la actualidad.

Se vive en un mundo VICA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo), lo cual hace referencia a ese ritmo de cambios constantes y de tiempos difíciles que envuelve el contexto de los negocios actuales. Pero este mundo no sólo es VICA, pues también es FANI (Frágil, Ansioso, No lineal e Incomprensible). Es necesario comprender y admitir ambas definiciones.

En esta realidad, vale la pena preguntarse lo siguiente: ¿Cómo puede la IA contribuir a la formación de dichas habilidades?

Entre las principales habilidades blandas que se requieren para tener una mejor interacción y participación entre el factor humano y la estructura organizacional, figura la comunicación. Se refiere a cómo los agentes de IA interactúan entre sí, con humanos o con sistemas externos para intercambiar información, adoptar y concebir
las decisiones e implementarlas para completar tareas. Otra importante habilidad blanda que han de desarrollar las personas es demostrar capacidad para trabajar en equipos colaborativos y ágiles, autodirigidos, de gran desempeño y alto impacto. Las características de un equipo así son, entre otras: cohesión, autoorganización, multifuncionalidad, enfoque en valor, liderazgo de servicio, integridad y responsabilidad compartida, pues son elementos clave para lograr esta transformación. Mientras que las características del trabajo colaborativo tienen un propósito común y explícito: todos los integrantes conocen el resultado esperado y lo comparten como propio. De aquí nace la necesidad de la interdependencia positiva: el éxito de cada persona está vinculado al éxito de las demás, no hay ganadores individuales a costa del grupo.

La IA empática, o empatía artificial, es el desarrollo de IA capaz de simular la comprensión de las emociones humanas reales. Tal y como cita Brené Brown, esto parte de los 4 hábitos que ya había identificado la doctora Terese Wiseman en sus investigaciones: 1.- Tener perspectiva, la habilidad de asumir (adoptar) el punto de
vista de otra persona o reconocerla como la verdad de esa persona; 2.- No emitir un juicio de valor, no verlos desde un enfoque crítico radical, sino apreciar al otro como ser humano; 3.- Reconocer las emociones en otras personas, comprender lo que están sintiendo, las vivencias (agitaciones, afectividades, alarmas, alegrías, conmociones, desasosiegos, desazones, desconciertos, excitaciones, frenesís, inquietudes, lamentos,
pálpitos, temores, turbaciones y más), y su intensidad; y 4.- Transmitir esa comprensión, hacerles ver que son entendidos empáticamente. No se tiene porqué estar de acuerdo con su interpretación de la situación ni con su reacción, pero se puede igualmente ponerse en el lugar (en los zapatos) del otro y transmitir la
comprensión de cómo se siente.
 
Es percibir a esa IA como facilitadora de la práctica de las habilidades blandas, simulando interacciones sociales, ofreciendo un entorno seguro para practicar habilidades como la comunicación y la empatía. Incluso el uso de “chatbots” y la simulación en la formación de profesionales cada día más desarrollados.
 
Por otra parte, es implementar el uso de la IA para formar y desarrollar habilidades blandas exitosas en las consideraciones éticas que representan un gran desafío en esta aldea planetaria donde existe una “sociedad blanda” con muchos desórdenes éticos y de valores, como por ejemplo: la falta de interacción humana real. Todas estas implicaciones éticas y morales de depender de la IA para el desarrollo de las principales y necesarias habilidades humanas pueden ayudar al éxito organizacional. Hay que buscar un continuo equilibrio en el uso de la IA con la experiencia humana, Existe la necesidad permanente de ese anhelado enfoque equilibrado.
 
Sin embargo, la IA no tiene la capacidad de sentir empatía de verdad. A diferencia de los humanos, hasta ahora la IA carece de experiencia subjetiva, emociones y preocupación genuina por el bienestar ajeno. Si bien la IA puede simular la empatía cognitiva —comprender y predecir emociones basándose en datos—, todavía no puede experimentar empatía emocional ni compasiva. Las respuestas generadas por la IA pueden ser muy sofisticadas, pero siguen siendo formulistas y carecen de resonancia emocional auténtica. Aún es así: sí, todavía. Se debe seguir observando el crecimiento y el desarrollo de la IA, pues… hay gente trabajando en esto que se está dejando entrever a través del tul muy traslúcido de estas palabras.

Si deseas que conversemos acerca de cómo podemos ayudarte a revisar tus estrategias y a enfocarte en lo que realmente importa de este importantísimo tema organizacional, escríbeme a gerenciaenaccionve@gmail.com. Estamos listos para ayudarte a desarrollar las más importantes habilidades blandas en tus respectivas
estructuras informales.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

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Chichí Páez
Chichí Páez
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