El vicerrector administrativo de la UC, José Ángel Ferreira. (Cortesía)

El vicerrector administrativo de la Universidad de Carabobo,  José Ángel Ferreira, está convencido de que hay que apostarle a la democracia como valor republicano, pero considera que eso es imposible e incompatible con la abstención.

Por eso el docente plantea que hay que votar en los próximos comicios regionales.

Ferreira señaló que Venezuela se prepara para un gran acto democrático, en el cual, más que apostar por un proceso eleccionario, se debe hacer por la reconstrucción del país y el futuro de 30 millones de ciudadanos.

Por ello quiso compartir con toda la colectividad sus razones para apoyar el proceso democrático que tendrá lugar en el mes de noviembre, pese a las dudas que embargan a toda la población venezolana.

A continuación el llamado del académico carabobeño:

La abstención no es un modo significativo de protesta, pues abstenerse en elecciones de carácter regional, sin presidenciales ni parlamentarias, es normal para más de la mitad de la población mundial; y ello no implica protesta sino desinterés, aquí y en otros países.

He decidido votar y deseo que millones de venezolanos nos movilicemos en una misma dirección, con un discurso unitario convocando voluntades y promoviendo testigos calificados que exijan elecciones justas. Hay toda una estrategia dirigida a dividir a los venezolanos, y es necesario no caer en esa trampa. Votaré, el 21 de noviembre, como bien ha dicho el Padre Ugalde, para que millones de personas estén movilizadas, organizadas e indignadas o alegres para salir de esta tribulación. Si nos movilizamos en regiones y municipios, asentando en la calle el malestar que tenemos, el lunes 22 de noviembre esos millones de votantes habrán experimentado el arrebato en sus derechos y ello traería consigo indignación, porque nos quitaron triunfos; y al mismo tiempo estaremos cosechando alegría con éxitos locales en donde con movilización, organización y lucha se vencieron estos obstáculos.

Por el contrario, si no votamos, simplemente la pasividad, la desesperanza y la conformidad aumentará y, peor aún, no mostraremos nuestra indignación, que en todo momento es el detonante necesario para activar todos los vehículos en una única dirección de cambio en el país. Esta indignación o alegría según el caso; previo trabajo de movilización y organización, son los vehículos necesarios para exigir futuras elecciones parlamentarias y presidenciales, y con la participación de las mayorías, ganarlas.

Para lo anterior, hay que apostar a un proceso de confianza en que sí es posible reconstruir el país, es posible avanzar, es posible recuperar nuestros valores republicanos. La República que se fraguó tras la Guerra de Independencia con base en las enseñanzas de Miranda y posteriormente de Bolívar, sustituían un régimen monárquico por uno republicano. Los principales valores de la República son su soberanía y su democracia; entregarlos simplemente con la abstención no es el camino correcto, para respetar el legado de los padres de la Patria.

Por otro lado, casi seis millones de venezolanos han abandonado el país. En todas partes se escuchan lamentos por desgracias y empobrecimiento. No basta criticar a los políticos y decir que no nos sentimos representados; es imprescindible activar conciencia republicana con responsabilidad social y pública, para el bien común de todos. Es necesario crear una sociedad única, plural y con iguales derechos para todos, y con todas las capacidades productivas activadas para salir de la actual crisis que vivimos.

En otras palabras, hay que buscar generar entusiasmo para enfrentar la crisis nacional plenamente vigente, y para ello es necesario generar porvenir como promesa: una promesa confiable con fuerza para cambiar; un proyecto de futuro que estimule el presente.

¿Cómo transformar en promesa confiable lo que no parece? No hay otra forma más que activarnos, apostar a la democracia como valor republicano, entender que hay una oportunidad y todo esto es imposible e incompatible con la abstención.

Debemos convertir la votación del 21 de noviembre en una oportunidad para unir el cambio en futuras elecciones presidenciales; elecciones parlamentarias libres y justas, y el inmediato cambio del modelo económico y concreción de la imprescindible ayuda internacional para la emergencia humanitaria y la reconstrucción económica y social.

Sólo sumando fuerzas, aún con diferencias ideológicas y logrando decisiva solidaridad y apoyo internacional, los venezolanos seremos capaces de reconstruir el país y restablecer los derechos humanos y principios democráticos hoy tan débiles.

Es necesario entonces enviar este mensaje: no habrá un cambio fundamental, pero será el inicio de un proceso que permita reconstruir una esperanza nacional, un porvenir como promesa confiable a través de la cual se genere una Venezuela próspera, responsable, solidaria y emprendedora.

¡Mi voto es por la reconstrucción de Venezuela!”.

 

Con nota de prensa

 




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