Foto: @wimbledon

El suizo Roger Federer se vengó de la derrota que Rafael Nadal le infligió hace casi seis semanas en las semifinales de Roland Garros y le venció por 7-6 (3), 1-6, 6-3 y 6-4 para lograr la tercera victoria sobre el español en Wimbledon, donde disputará la final este domingo (13:00 horas CET) contra el serbio Novak Djokovic, defensor del título.

Si en París, en el camino para ganar el torneo por duodécima vez, Nadal se impuso por 6-3, 6-4 y 6-2, en dos horas y 25 minutos, Federer utilizó su habilidad en hierba para superarle en tres horas y dos minutos en el All England, once años después de la gran final que ambos protagonizaron en el 2008, cuando ‘Rafa’ se hizo con el primero de sus dos títulos (2010).

En una jornada que podría haber sido histórica para el tenis español, con dos de sus representantes en las semifinales por primera vez en la historia del torneo, Djokovic que antes había derrotado a Roberto Bautista, por 6-2, 4-6, 6-3 y 6-2, en dos horas y 49 minutos, y luego Federer, se encargaron de anular lo que podría haber sido un hito.

Djokovic había salvado una delicada situación en el séptimo juego del tercer set (3-3 y 15-40), ante Bautista, pero terminó imponiendo luego su ley y su mayor experiencia en estas rondas. Para el serbio será su sexta final en el All England Club y la 25 del Grand Slam. Para Federer, la duodécima en este torneo, y la 31 en un ‘major’.

Será el 48 duelo entre ambos, el segundo que más veces se ha dado en la historia del tenis, con 25-22 para Djokovic, que ha ganado el último en las semifinales del Masters 1.000 de París el año pasado (7-6 (6), 5-7 y 7-6 (3), y que en Wimbledon ha triunfado en dos de las tres veces que se ha medido contra el suizo.

En las finales de 2014 y 2015 ganó el de Belgrado, y en las semifinales de 2012 triunfó el de Basilea.

Mientras Djokovic persigue su quinto título en Wimbledon, Federer quiere el noveno, con lo que igualaría el registro de la estadounidense Martina Navratilova.

Solo el australiano Ken Rosewal, que logró la final del de Wimbledon con 39 años y 246 días, y la del US Open en 1974, con 39 años y 310 días, supera en edad a Federer, como finalista de un Grand Slam, desde que comenzó la era Open.

Once años después del considerado mejor partido de la historia del tenis, Nadal y Federer, los dos mismos rivales volvían a enfrentarse aunque en una ronda anterior a aquella gran final.

Y aunque la victoria de cualquiera de ellos no servía para modificar sus respectivos estatus en la tabla ATP este lunes, en el recuerdo quedaba el trato favorecedor de Wimbledon en esta edición, que según su especial forma de designación de cabezas de serie, había colocado al suizo por delante del español en la lista de favoritos.

El palco del español estaba al completo, con sus tíos Miguel Angel y Toni Nadal, llegados de Mallorca para no perderse el duelo, Tomeu Salva, cada vez más integrado en el equipo técnico, y los padres de Rafa, Sebastián y Ana Maria, y su hermana Maribel. Francis Roig, su técnico, con gorra y gafas oscuras mantenía la calma.

Tampoco Pippa Middleton, hermana de la duquesa de Cambridge, el entrenador portugués Jose Mourinho y sir Alex Ferguson, director técnico del Manchester United desde 1986 hasta su retiro en 2013, se quisieron perder el duelo.

El primer set se definió por detalles. Nadal salvó el único punto de rotura de esa manga, cuando el suizo iba por delante 4-3 y el desempate se abrió como puerta para definir el primer parcial. Allí, ‘Rafa’, que había mantenido el suyo blindado hasta entonces, lo perdió cuatro veces, y Federer aprovechó la primera oportunidad para llevarlo a su marcador tras 53 minutos.

El partido podría haberse complicado notablemente para el 12 veces ganador de Roland Garros de no haber defendido con éxito los dos puntos de rotura que Federer dispuso en el segundo juego del siguiente set.

Pero el de Manacor salvó esa peligrosa situación, y a renglón seguido, después de casi 68 minutos de partido, logró las primeras oportunidades para romper el hasta ese momento inaccesible servicio del de Basilea. Confirmado el robo, Nadal se fue fácil después hasta el 4-1, y más animado y controlando el saque de Roger, lo volvió a robar (5-1) para cerrar el parcial con el suyo en 36 minutos.

Federer comía barritas energéticas, cuando parecía que el desgaste del partido podría ir en su contra. Pero el diez veces campeón en Halle tenía fuerzas suficientes para que en el cuarto juego de tercer parcial se hiciera por primera vez con el servicio de Nadal y pusiera el 3-1. Luego deshacía cinco ocasiones del español, y cerraba la manga con su saque en 38 minutos.

Un nuevo despiste de Nadal, esta vez en el tercer juego del cuarto parcial, colocó a Federer con ventaja de 2-1, pero el duelo alcanzó su mayor éxtasis en los dos últimos juegos, cuando Nadal salvó dos bolas de partido con su servicio en el noveno, y luego otras dos más con el de Federer, en el siguiente.

El suizo, que comenzaba a dudar y que golpeó con el marco un fácil remate, con la pista toda para él, se vio superado por un fabuloso cruzado de revés del español. Pero ante tanta ventaja Federer no podía fallar, y a la quinta oportunidad, como Bautista ante Djokovic, Nadal perdió el partido.

Federer se mantiene inabordable este año sobre hierba, una superficie en la que lleva ya ganados 11 partidos y 187 en su carrera. Sus 19 títulos en esta superficie le servirán para hacer frente el domingo a Djokovic, un jugador que con 15 Grand Slams tiene ahora la oportunidad de acercarse a los 18 ‘majors’ de Nadal, mientras que el suizo puede ampliar su ventaja si logra el 21.




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