La música como estrategia terapéutica para curar enfermedades

La música puede ayudar en la reducción de enfermedades porque al bajar el cortisol se fortalece el sistema inmunológico
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Un recorrido por la historia de la música, desde Beethoven hasta Bad Bunny, caracterizó el simposio realizado en la Academia Nacional de Medicina de Venezuela, con la finalidad de transmitir información sobre los beneficios terapéuticos de la música en determinados padecimientos de salud. 

El evento contó con dos expositores de alta gama: Carlos Rojas Malpica, renombrado psiquiatra, y Miriam Marcano Torres, internista, ambos docentes de la Universidad de Carabobo.

Rojas Malpica hizo su exposición via online, desde Houston, Texas. Los asistentes tuvieron el privilegio de disfrutar de la amena y nutrida charla de la doctora Marcano, indivíduo de número de la Academia, sillón XXXIII. 

La música como estrategia terapéutica

La música y sus manifestaciones se extienden mas allá de tiempos inmemoriales. La prehistoria, la mitologia griega, época romana, los clásicos, los ritmos populares y hasta nuestros dias con el controversial reggaetón, que pese a ser objeto de rechazo debido a sus impúdicas letras,  se baila en casi todo el mundo.

Rojas Malpica, a su disertación sobre Filosofia de la Música la denominó "algunas palabras". Esto debido a la imposibilidad de exponer en tan poco tiempo un tema tan extenso.

El destacado profesional, miembro de la Real Academia de Medicina de España, hizo un recorrido histórico. Inició con el hombre primitivo, que se manifestaba musicalmente emulando con su voz los sonidos de los animales, como el canto de las aves. También construía instrumentos con los huesos de animales haciéndoles perforaciones para convertirlos en flautas.

Y de como Boeccio, pensador romano, influenciado por Aristoteles y Platón, tras sufrir una pena carcelaria, se inspiró en la música para alcanzar a Dios. Así sobrellevó el sufrimiento del encierro, siendo finalmente asesinado por sus verdugos. 

Terapia mente-cuerpo

Sobre los efectos terapéuticos de la música disertó Marcano Torres. Lo hizo con base en sus investigaciones, así como en su experiencia profesional, compartiendo historias personales y de sus pacientes. 

Siendo la música uno de los medios de comunicación más eficaces, el lenguaje universal por excelencia se crece en estos tiempos de avances tecnológicos. Se ha determinado que la música nos une en momentos diferentes de nuestras vidas, ya sean de alegria, tristeza, durante manifestaciones públicas, en protestas, comentó Marcano.

En tiempos ancestrales le daban un sentido mágico, para danzar durante ceremonias y ritos. Eran parte de creencias y mitos para honrar a sus dioses, como el sol, o para invocar espiritus o pedir que lloviera. "La música ha acompañado a todas las civilizaciones, desde hace millones de años. Lo dijo Einstein: La música es para el alma, lo que la gimnasia para el cuerpo".

Fenómeno social

Rojas afirmó que la música como fenómeno para los cambios sociales se observa en sus distintas formas y manifestaciones. Un ejemplo es el Sistema de Orquestas, que incorpora a los niños al arte de la interpretación de instrumentos, alejándolos del ocio y de vicios. 

También se observa la influencia musical en la politica. Marcano recordó aquel sonado estribillo que decia "ese hombre si camina", al referirse a CAP, o el pitico de Luis  Piñerúa, durante sendas campañas electorales. 

Según su experiencia, la música puede ayudar en la reducción de enfermedades porque al bajar el cortisol que es el responsable de disparar el estrés, se fortalece el sistema inmunológico, disminuye la frecuencia cardiaca, mejora la calidad de vida, entre otros

Efecto Mozart, una moda?

Según sus estudios, con el efecto Mozart baja la adrenalina y se produce un estado de tranquilidad, de paz.  Tambien  ha sido favorable para el aprendizaje en los niños. Se tienen registros de enfermos de parkinson que han mostrado disminución de los temblores al ser tratados con música. Igualmente en pacientes con alzheimer, con padecimientos de estrés post traumático o esquizofrenia. En pacientes con alzheimer se ha observado que los sonidos musicales que guardan en su mente son los últimos recuerdos que se pierden.

Pero no todo tipo de música es recomendable en cualquier paciente. Una persona sin conocimiento de la materia no debe aplicar el tratamiento. La música a utilizar debe ser la indicada según el resultado que se busca. Por ejemplo, a una persona deprimida no le pueden poner música que evoque tristeza, melancolia; ni a un esquizofrénico le pueden colocar rock ó reggaeton. 

El impacto de la música en el cerebro produce liberación de dopamina y serotonina. Al mismo tiempo disminuye el cortisol y la adrenalina, lo que mejora estados de ánimo, reduce patrones de dolor y estrés.

¿Cómo seleccionar la música terapéutica?

Esta debe ser de preferencia del paciente y depende del estado emocional en que se encuentre y del objetivo que se persiga, explicó. "Si un paciente presenta un estado de ansiedad es contraproducente exponerlo a ritmos fuertes que estimulen el cerebro reptil, porque le causaria una sobreexitación". 

La ponente relató que lograron despertar a una paciente en estado de coma a través de la música. Su intervención culminó con la frase de Nietsche: sin música, la vida sería un error.

Durante el periodo de preguntas y respuestas al final del simposio no faltaron los detractores del reggaeton. Lo calificaron de "atentado contra la música". Tambien hubo algún cuestionamiento contra el famoso Efecto Mozart. Señalaron que fue solo una moda y lo responsabilizaron por el nacimiento de niños hiperquinéticos.

Que viva el reggaetón

A propósito del malquerido reggaeton, es preciso señalar que el destacado decimista cubano Alexis Diaz Pimienta lejos de condenar el género de moda, recomendó desprejuiciarlo y mejorar las letras, que son las atrevidas.

Diaz Pimienta contó en una reciente entrevista que luego de dictar un curso de poesia a un grupo de jovenes en Bogotá, durante el cual se pasearon por poetas de todos los tiempos, como Góngora y Sor Juana Inés de La Cruz,  celebraron el fin del curso escuchando Bad Bunny, Bizarrap y Karol G.

Charles Bukosky (poeta maldito) y Quevedo eran más soeces en sus letras, dice Diaz Pimienta, y los ritmos como el danzón y el mambo, en los años 50's, y la lambada en los 80's tambien fueron rechazados en sus inicios, como ocurre ahora con el perreo.  Los ritmos del pop y el reggaeton activan los ganglios basales del cerebro, que conectan con el placer y el movimiento. 

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