Los profesores universitarios venezolanos comenzaron a recibir este 1° de mayo dos pagos a través de la plataforma Patria: un bono compensatorio de 50 dólares y un bono de profesionalización de 200 dólares.
Son las primeras erogaciones concretas derivadas del anuncio del ingreso mínimo integral de 240 dólares que realizó la presidenta encargada Delcy Rodríguez, pero para Gerardo Vásquez, presidente encargado de la Asociación de Profesores de la Universidad de Carabobo (APUC), el anuncio está lejos de estar completo y genera más preguntas que certezas.
"Esto creo que es una primera parte de lo que significa la política o la propuesta de incremento salarial para los trabajadores venezolanos", señaló Vásquez, quien advirtió que el impacto real del ajuste no podrá medirse hasta que se conozcan las tablas salariales por escalas que el ministro del Trabajo, Carlos Alexis Castillo, prometió que la propia presidenta Rodríguez presentará en los próximos días. Sin esas tablas, el panorama para los profesores universitarios y el resto de la administración pública sigue siendo incompleto.
El anuncio del ingreso mínimo integral generó polémica desde su presentación. La razón es estructural: se trata de una centralidad de pagos a través del sistema Patria que no necesariamente equivale a un aumento del salario base. Para los profesores universitarios, esa distinción no es menor, porque de ella dependen el cálculo de prestaciones sociales, bonos vacacionales y cualquier otro beneficio que se compute sobre el salario real.
Profesores universitarios esperan las tablas salariales
El ministro del Trabajo anunció que las tablas salariales de los distintos sectores de la administración pública se presentarán en orden progresivo, priorizando salud, educación básica y universitaria, seguridad ciudadana y el resto de la administración pública.
Para los profesores universitarios, eso significa que aún falta la pieza más importante del rompecabezas: saber si el ingreso mínimo integral se incorporará dentro de esas tablas o si el salario base seguirá congelado en 130 bolívares, con incrementos adicionales por vía de bonificaciones de prima, antigüedad, titulación y escalafón académico.
"Es muy temprano para decir cuál será el incremento definitivo para el sector universitario", reconoció Vásquez, quien añade que tampoco está claro si habrá diferencias significativas entre sectores ni cómo se aplicarán los parámetros de progresividad.
Lo que sí percibe el dirigente es que el gobierno está intentando mantener un equilibrio delicado entre mejorar el ingreso de los trabajadores, controlar la inflación y garantizar recursos sostenibles para sostener los pagos en el tiempo. "Se evidencian cambios importantes y significativos por venir en la legislación laboral venezolana", proyectó.
Lo que también se anunció, y que Vásquez señala como un elemento a seguir de cerca, es que los incrementos se aplicarán de forma progresiva. Eso significa que los profesores universitarios deberán seguir esperando para tener una visión completa de cuánto representará en términos mensuales el ajuste definitivo a su ingreso.
La retroactividad de las prestaciones sociales
Más allá de los bonos recibidos este 1° de mayo, Vásquez llama la atención sobre una señal que considera preocupante: la posible reforma laboral que se perfila en el horizonte. El dirigente percibe un clima en el que se está condicionando al trabajador a entregar la retroactividad de sus prestaciones sociales a cambio de una mejora en el ingreso.
La retroactividad de las prestaciones funciona así: ante cualquier aumento salarial, el último salario se computa por el número de años de servicio, lo que eleva automáticamente el costo de las liquidaciones, bonos vacacionales y otras obligaciones contractuales.
Para la administración pública y el sector privado, ese mecanismo representa un gasto acumulado considerable. "El concepto de prestaciones sociales sigue siendo la tranca para los incrementos del nivel de ingreso", explicó Vásquez.
Para los profesores universitarios, ceder la retroactividad a cambio de un mejor salario presente sería renunciar a un derecho adquirido que protege décadas de servicio. El dirigente no descarta que esa sea la dirección que tomará la reforma laboral que se avecina, y advierte que los trabajadores deben prestar especial atención a esa posibilidad antes de que se concrete en un decreto.
Sector privado y público
Vásquez también precisó una distinción que el anuncio presidencial mezcla pero que tiene implicaciones muy distintas para cada sector. Para la administración pública, el ingreso mínimo integral de 240 dólares se gestiona a través de la centralidad de pagos del sistema Patria, con los bonos que ya comenzaron a llegar este 1° de mayo. Para el sector privado, en cambio, el anuncio remite a que los patronos mantengan la disposición de cubrir ese monto y fijar criterios adicionales según el comercio o la producción de bienes y servicios.
Son dos lógicas distintas bajo un mismo paraguas, y para los profesores universitarios de las casas de estudio públicas, lo relevante es la primera: cómo se estructurarán las tablas salariales, qué componentes incluirán y en qué plazo comenzarán a aplicarse. Hasta que esas preguntas tengan respuesta oficial, el clima entre los profesores universitarios seguirá siendo, como lo define el propio Vásquez, de enorme expectativa y mucha cautela.









