Sanciones y primarias

Pareciera que el mayor interés del régimen venezolano en estos momentos es que le levanten las sanciones. Es lo que dicen todos los voceros, incluidos algunos que tratan de hacer el favorcito desde fuera, como el presidente Gustavo Petro de la hermana república de Colombia. Primero me quitan las sanciones y después viene todo lo demás, es el nuevo mantra del chavismo. Una vez que PDVSA pueda hacer negocios libremente por el mundo y le permitan a la revolución exportar oro y tener activos en el Imperio y le entreguen los lingotesque están en el Reino Unido y le quiten el precio a las cabezas de la cúpula que gobierna, entonces se hará todo lo quepiden: liberar presos políticos, restituir la libertad de expresión, cambiar la política económica y un largo etcétera. Antes no. Ni de vaina.

Las elecciones primarias son parte de ese cuento del gallo pelón. Sin sanciones habrá primarias con apoyo y todo del CNE (habría que pensar si ese apoyo es bueno o es por el contrario el beso de la muerte); con sanciones se supone que habrá sabotaje abierto y descarado, a lo chavista. Aunquebueno es decir que las sanciones no dependen de la dirigencia opositora, y el gobierno de JoeBiden, el que mantiene el grueso delos castigos, no tiene intenciones de levantarlos si no hay avances democráticos importantes en el país –el “importante” no está muy bien definido- y un proceso electoral transparente, verificado y democrático de cara a las elecciones presidenciales de 2024.

La semana próxima tendrá lugar una reunión internacional en Colombia convocada por el presidente Petro para tratar el caso de Venezuela. Según los anuncios, vendrán cancilleres, altos funcionarios y delegados de una veintena de países de América Latina y Europa, así como el secretario de Estado de EEUU,AntonyBlinken, y representantes de Canadá. El objetivo de la reunión tiene como prioridad la reanudación del diálogo de México entre chavistas y opositores, además de algo así como “regularizar” la presencia de Venezuela en el continente. Es decir, lograr que el régimen bolivariano deje de ser un paria hemisférico e irlo incorporando a las instancias de las naciones normales en esta parte del mundo, OEA incluida. Falta por saber lo que ofrecería el chavismo para que lo inviten a las fiestas y –un punto muy importante- lo legitimen en el vecindario occidental. Y también falta por conocerun detalle relevante: cuáles serían los pasos que daría para bajarse del autoritarismo y cederle el paso a las libertades y a compartir el poder.

Los antecedentes del régimen no dan para muchas expectativas. Han aprovechado los diálogos para ganar tiempo y se han retirado por razones banales; el track record electoral es lamentable; existen cerca de 300 presos políticos encerrados en mazmorras; se ha cerrado el 71% de los medios de comunicación entre 2003 y 2022; la economía es una ruina, y va en progreso una cruzada contra la corrupción –diseñada desde las alturas para dar una imagen de manos limpias al que quiera creerlo- que revela apenas una minucia del gigantesco fraude que se ha hecho con los dineros públicos en los últimos 24 años. Si algo cabe esperar de la reunión bogotana es un documento con promesas, excusas y no lo vuelvo a hacer mientras me den mis cobres.

Volviendo a las primarias, la oposición no tiene mucho espacio para moverse, pues ya el CNE comenzó a recular con el tema de las captahuellas y la falta de apoyo. Hay partidos que pueden estar dispuestos a regalarle las elecciones al régimen y hay otros que con o sin apoyo no quieren tener de compañero de viaje al ente electoral oficial. O sea, que hay un quiebre posible –que llevaría al fracaso adelantado de las primarias- si ambas posiciones no se concilian, y hay un fraude más que probable si la decisión es ponerse en manos del aparato del CNE (las dos son las opciones preferidas del gobierno). La única solución potable sería acordar unas primarias autogestionadas, de muy buena fe (esta es la condición más difícil), con los recursos que haya y sin aspirar a la perfección.Tratando de juntar la mayor cantidad de electores, en Venezuela y alrededor del mundo, y votando con papelitos, en línea o como se pueda. Lo otro sería arriesgarse a la cancelación por desacuerdo entre los partidos o por mañas del CNE ¿Y qué pasa con las sanciones? Pues por allá fumea.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

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Sanciones y primarias

Dentro de una semana
Alberto Rial
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