Florangel Colmenarez soltó una risotada cuando escuchó que las nuevas causas para justificar los apagones en Carabobo eran atribuidas al sol.
Pero esas fueron las palabras de Delcy Rodríguez. Textualmente, la presidenta encargada sentenció: "Hoy es lo que se llama el pasaje perpendicular de los rayos solares de sur a norte, que en concreto quiere decir que, durante 45 días, a partir de hoy, los rayos del sol van a caer perpendicularmente sobre Venezuela”.
Como respuesta a este comunicado, la encargada sugirió desconectar aparatos eléctricos que no se usen y moderar el uso de aires acondicionado.
Pero, en Carabobo creen que la realidad es otra. Lo atribuyen a una profunda desinversión en el sistema eléctrico nacional.
"Yo no soy experta en el área, pero no me parece cierto, porque siento que desde hace años tenemos el mismo problema y el sol en todo este tiempo ha sido el mismo. El sol que nos pega a nosotros le pega a los Estados Unidos, a Francia y no se les va la luz, como aquí".
Piensa que no hay una exigencia por parte del gobierno central a la estatal Corpoelec para que trabaje más allá de reparar fallas en calles. Cree que ellos deben atacar el problema desde la raíz.
Horas perdidas
Pero eso aún no ocurre. Mientras tanto, Colmenarez pasa hasta cuatro días a la semana sin servicio eléctrico. Ella estudia derecho y trabaja en un escritorio jurídico en Prebo. "Son días perdidos porque no podemos hacer ningún trámite y debo destacar que a mí me dan dos días libres por el tema de los estudios. Algunas veces llego a la oficina y se va la luz, entonces se vuelve un día improductivo".
Ella vive en Guacara. A diferencia de algunas zonas de Valencia, en su residencia en Los Samanes, los cortes siempre son en la mañana.
Consuelo Saavedra es ama de casa y vive en Prebo, en Valencia. Confiesa que algunas veces el estrés la supera, pues el servicio falla a diario, algunas veces los apagones alcanzan las seis horas. Las razones van desde fallas en transformadores hasta daños de más envergadura.
Como vía de escape se va a hacer ejercicio a las 4 Avenidas. "No te puedo enumerar la cantidad de veces que me he ido de mi casa con electricidad y luego veo en el grupo del condominio que se fue el servicio. Por suerte al regresar ya está de vuelta".
Entrenar para escapar
Pero durante esta semana pasó algo distinto. Los apagones llegaron a la zona donde entrena, que es justo en la entrada del cerro El Casupo. ¿Tú crees que es justo que uno vaya a desestresarse de todo lo vivido y cuando estás haciendo pesas todo se vuelve oscuro?, pregunta la mujer quien carga con unas mancuernas mientras sube y baja un banco.
Lo peor más allá de la oscuridad es la cortina de humo que se crean en el área producto de la gran cantidad de plantas eléctricas. "Me ahogo con ese humo, me pica la nariz y me arden los ojos, y ni te cuento de ese ruido".
Saavedra tampoco cree que el problema sea responsabilidad del sol e ironiza con excusas anteriores dadas por el gobierno, como los rayos catódicos, la iguana o sabotajes de la oposición. Ella apunta a la mala gestión de recursos y a la corrupción del gobierno nacional.
La falta de mantenimiento se perfila como la razón principal que dan los carabobeños para justificar la problemática de la electricidad, no solo en la región, sino en el país.
Sin tiempo para nada
María Cesar confiesa que todo el tema de la electricidad se le hace "bien molesto". El tiempo se reduce, dice. Ella ve con impotencia como su hijo que trabaja en una radio tiene que hacer malabares para sacar adelante los programas. Muchas veces no lo logran.
Además, ve con preocupación que cada día sean más frecuentes. Por ende, espera que pronto empiecen a solucionar.
Ella vive en el barrio Padre Alfonso, a escasos metros de la Avenida Bolívar. Normalmente cuando ocurre un corte es por cinco horas, a veces más. Eso ha generado un desgaste emocional ante la imposibilidad de planificar su tiempo. "No existen cronogramas".
La última vez que se la quitaron fue la noche anterior, entre 6:00 p.m. y 10:00 p.m. En ese tiempo hay pocas actividades que Cesar pueda hacer. "Nos aburrimos porque ni a la calle puedes ir".
No sabe qué decir cuando le preguntan si el sol es el responsable, pero admite que antes de la excusa gubernamental ya estaban los cortes. Reitera que es necesario que haya un cronograma para saber cómo actuar. "Hemos perdido la libertad de acción".









