Los vecinos del sector El Impacto, en la Parroquia Miguel Peña de Valencia, tienen que gastar hasta 10 dólares semanales, para poder tener agua potable en sus hogares. La razón: El agua que llega por las tuberías es tan insalubre, que prefieren hacer el esfuerzo de pagarla por la vía del servicio privado.
Angel Moreno es dirigente vecinal de ese sector del sur de Valencia. El atestigua que el agua no es apta para el consumo humano. "Viene entre amarillenta y verde. La usamos para lavar la ropa nada más. Compramos el agua a la cisterna hasta en 10 dólares por casa y la verdad es que nosotros no generamos ese ingreso”.
El sueldo mínimo legal en Venezuela es de 7 millones de bolívares, más una bonificación especial de 3 millones por concepto de ticket alimentario. Sumado no llega a 4$ mensuales, pero en El Impacto necesitan dos salarios mínimos y medio semanales solo para poder tener agua salubre.
Las calles de El Impacto están llenas de conexiones y tuberías artesanales desde la toma principal para poder succionar el agua que llega dos veces a la semana, pero solo en unas casas, porque el resto debe hacer maromas para adquirirla.
“El agua viene, pero es solo en algunas casas. Por ejemplo, en mi casa llega, pero en la de mi hija no. El agua es sucia y muy amarilla”, explicó María Muñoz.

Emperatriz Pérez tuvo que construir un tanque en su casa, para no depender el suministro que 2 veces a la semana le ofrece el sistema público. “No nos llega agua de la calle”.
Otro de los problemas que afecta a El Impacto es la irregularidad en la bolsa del Clap, que según el relato de varias familias, tarda hasta 4 meses en llegar, además de que cada vez son menos los alimentos que contiene. “Los productos no llegan completos. Viene es lenteja, arroz y una harina que no es muy buena”, dijo Armando Mesa.









