Las tropas del presidente sirio Bashar al Asad, que dominan los barrios occidentales, quieren reconquistar a toda costa la parte oriental de Alepo. (Foto cortesía)
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El régimen sirio sometió por quinto día consecutivo los barrios rebeldes de Alepo a intensos bombardeos, que destruyeron uno de los últimos hospitales de la zona y obligaron a las escuelas cerrar sus puertas.

Una lluvia de cohetes, obuses y barriles de explosivos se abatía sobre la segunda ciudad de Siria, causando un estruendo aterrador y estremeciendo el suelo, contó el corresponsal de la AFP.

Las tropas del presidente sirio Bashar al Asad, que dominan los barrios occidentales, quieren reconquistar a toda costa la parte oriental de Alepo

“La gente se duerme con el ruido de los bombardeos y despierta con el ruido de los bombardeos”, indicó Rami Abdel Rahman, director del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), que dispone de una amplia red de informadores en el país. “Los habitantes no se atreven a salir de sus casas”.

Las tropas del presidente sirio Bashar al Asad, que dominan los barrios occidentales, quieren reconquistar a toda costa la parte oriental de Alepo, en poder de los rebeldes desde 2012. La ciudad, antigua capital económica del país, se ha convertido en el principal frente de un conflicto que ha causado más de 300 mil muertos desde 2011. 

 ‘Bombardeos salvajes’

 

Las escuelas del este de Alepo anunciaron en un comunicado la suspensión de las clases el sábado y el domingo, para garantizar “la seguridad de los alumnos y los profesores tras los bombardeos salvajes”.

En los últimos días, las bombas golpearon establecimientos sanitarios hundiendo a los 250 mil habitantes que, según estimaciones, aún residen en los barrios orientales en una situación cada vez más dramática.

Un centro de los Cascos Blancos (socorristas presentes en la zona rebelde) quedó en ruinas

El viernes, un bombardeo en el barrio rebelde de Maadi destrozó parcialmente uno de los últimos hospitales de la zona, dejándolo fuera de servicio. Dos pacientes murieron y varios enfermeros resultaron heridos, dijo una fuente médica a la AFP.

Y el último hospital pediátrico que permanecía abierto tuvo que ser evacuado, tras ser alcanzado por barriles explosivos el miércoles, indicó a la AFP la ONG Asociación de los Médicos Independientes (ADI), que gestiona el establecimiento.

Un centro de los Cascos Blancos (socorristas presentes en la zona rebelde) quedó en ruinas el viernes a raíz de los bombardeos del régimen en el barrio de Bab al Nayrab.

Desde que el ejército retomó los ataques el martes, tras una suspensión de un mes, 71 civiles murieron en Alepo, seis de ellos el sábado, según el OSDH.

En Berlín, los principales dirigentes europeos y el presidente estadounidense, Barack Obama, pidieron el viernes “el cese inmediato” de los ataques contra el sector oriental de Alepo, donde los habitantes están hambrientos por culpa del asedio de cuatro meses que les impone el régimen.

 Bombardeo y hambruna

 

Las fuerzas del régimen “quieren combinar los bombardeos aéreos y la hambruna provocada por el asedio para lograr la rendición de los rebeldes”, explica Thomas Pierret, especialista sobre Siria y profesor de la universidad de Edimburgo.

Rusia, que apoya al Gobierno desde hace más de un año en Siria, no participa en los bombardeos sobre Alepo, pero lleva a cabo una ofensiva en la provincia aledaña de Idlib (noroeste), controlada por una alianza de rebeldes y yihadistas.

Varios analistas opinan que Damasco y sus aliados quieren ganar tiempo antes de que el futuro presidente estadounidense, Donald Trump, asuma su cargo en enero de 2017. 

“Está claro que Rusia, Damasco y Teherán quieren reconquistar rápidamente el este de Alepo. Estados Unidos está paralizado, hay que poner a Trump ante el hecho consumado en enero”, según Fabrice Balanche, experto sobre Siria en el Washington Institute, un centro de reflexión con sede en Estados Unidos.

En un frente distinto, una coalición kurdoárabe lanzó el 5 de noviembre una ofensiva para arrebatar Raqa al grupo Estado Islámico (EI), que convirtió esta ciudad del este en su feudo en Siria.

La alianza kurdoárabe intenta desalojar al EI de una posición estratégica, Tall Saman, que le abriría el camino hacia Raqa, situada a unos 25 kilómetros más al sur.

Un alto mando de esas fuerzas contó a la AFP que la coalición internacional dirigida por Estados Unidos no sólo les entregó nuevas armas, sino que también participaban directamente en los combates.

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